El Culto en la Era Vikinga

Llegamos con esta entrada a la tercera parte del artículo “El Culto en la Era Vikinga” y, pese a que puedes leer esta parte sin haber leído las dos anteriores y comprender perfectamente su esencia, te recomiendo que, si te interesa el tema del Culto, te pases primero por las entradas:  Las formas del Culto y Los administradores del Culto.

Vamos a conocer, pues, dónde practicaban su culto los vikingos.

Parte III.

Los lugares del Culto.

Posible reconstrucción del yacimiento de Ranheim, cerca de Trondheim, en Noruega.
Posible reconstrucción del yacimiento de Ranheim, cerca de Trondheim, en Noruega.

Es de suponer que si existió el culto y existieron los administradores del mismo, éste tuviese un lugar para ser practicado. Algo he ido dejando caer en los anteriores apartados, pero para seguir en la tónica sobre las formas y los administradores del culto, el de los lugares no es un tema que sea mucho más homogéneo. Frente a los otros dos, en este apartado sí que jugamos con una gran baza que nos debería ayudar, como es la arqueología, sin embargo, los hallazgos arqueológicos muchas veces lo que hacen es, si no contradecir, sí diferir de lo que nos dicen las Sagas, Eddas y otros textos sobre los lugares que utilizaron los vikingos para llevar a cabo su culto.

Al abordar este tema volvemos a enfrentarnos a una dicotomía; tenemos lo que parecen templos y tenemos lo que parecen lugares de culto al aire libre. ¿Por qué estas dos formas? Es complicado de contestar con un cien por cien de acierto, pero hay varias hipótesis al respecto:

  • Hipótesis 1: La coexistencia de ambas formas en el tiempo, es decir, algunos emplazamientos contaron con espacios al aire libre para el culto con altares o piedras y otros tuvieron templos físicos durante la misma época.
  • Hipótesis 2: La coexistencia de ambas formas en el espacio; se han dado hallazgos de lo que parecen ser ambos elementos en el mismo emplazamiento; la existencia a la vez de un templo y alguna especie de altar o elemento natural al aire libre.
  • Hipótesis 3: El desarrollo de las formas y lugares de culto; es posible que los vikingos primero hubiesen contado con formas y lugares de culto más relacionados con la naturaleza, con el contacto directo con los elementos naturales y más cercano, como hemos mencionado, a las formas célticas. Se habría dado entonces, con el paso del tiempo, una evolución de estas formas más naturales a la construcción de templos, tal vez influenciados por el cristianismo o por una evolución del culto, más enfocada a la adoración de esas figuras o ídolos de madera de los que ya hablamos.

Sea como fuere, vamos a desgranar un poco más a fondo el tema y sus hipótesis.

Es una posibilidad muy a tener en cuenta que los antiguos germanos en general, y los vikingos en particular, durante el inicio de la Era Vikinga, no tuviesen ni templos ni imágenes. Por lo que sabemos según algunas fuentes escritas, rara vez los germanos tuvieron templos en el sentido que nosotros los conocemos actualmente; su forma de adoración, lo que se conoce como blót y que traducimos por sacrificio, probablemente fuese muy similar al de los celtas, los baltos, los suevos o los marsos entre otros muchos y quienes creían que los dioses vivían la naturaleza misma, libres. Es decir, el culto se habría realizado en bosques, arboledas sagradas o claros, lugares éstos llamados vé. Es posible, además, que en estos lugares hubiese habido una especie de altar de piedras apiladas, seguramente en forma de círculo, llamado “hogr”. Se habría tratado, pues, de lugares muy determinados en el bosque donde hubiese algún árbol, arroyo, manantial o roca que le hubiese dado el simbolismo que el culto necesitaba. En la Saga de Hervör se habla del “bosque sagrado” o de la “piedra famosa”, también en sus textos, el romano Tácito afirma que los germanos no tenían templos y que veneraban a sus dioses a la intemperie. Un enorme indicativo para nosotros los historiadores vuelve a ser la lingüística, la filología y la toponimia; muchos de estos lugares han quedado hoy en día registrados con el topónimo lund, que significa literalmente bosque.

Sin embargo, entramos en la segunda vertiente de nuestra dicotomía y es que, desde tiempos remotos, también se cree que los vikingos poseyeron templos paganos, tal vez en lugares de culto más importantes o más “centralizados” que sí habrían dispuesto de algún tipo de infraestructura para el culto, como podría haber sido el conocido Templo de Gamla Uppsala o los de Skirigssal y Lejre, en Dinamarca. Y, aunque no tenemos muy claro que esto hubiese sido lo habitual, sí tenemos fuentes arqueológicas que nos sustentan la existencia de estos emplazamientos más “físicos. Sin embargo, las hipótesis a la hora de analizarlos y clasificarlos son variadas; las hay que afirman que son templos propiamente dichos reservados única y exclusivamente para el culto y las hay que afirman que son, en realidad, las casas, los Grandes Salones, de los Reyes o líderes en las que se habría celebrado, además del banquete, el culto.

Pero lo mejor, como siempre, es que sigamos desgranando.

Otra de las hipótesis que señalábamos es la de la evolución. Es posible que desde tiempos lejanos hasta inicios de la Era Vikinga, los vikingos hubiesen funcionado en cuanto al culto como hemos señalado, con un contacto más o menos directo con la naturaleza, en lugares al aire libre, y que, por algún motivo, comenzasen a abandonar esas prácticas ancestrales y para empezar a construir esos templos. Las suposiciones también son variadas. Vamos a mencionar dos de ellas. La primera es la que nos dice que el lugar del culto evolucionó porque el propio culto lo hizo. De un culto más primitivo en el que sea adoraba a los dioses a través de la naturaleza o los fenómenos naturales, un culto más “espiritual”, se habría derivado progresivamente a un culto más “personalizado”, más “material” en el que comenzaron a fabricarse representaciones de los dioses; ídolos de madera, en piedras, en objetos votivos, en armas, etcétera. Ese culto más material, por llamarlo de alguna manera, habría necesitado entonces de un emplazamiento que protegiese esas nuevas formas y, tal vez, alguien que las custodiase. La segunda hipótesis que quiero abordar es la de la influencia del cristianismo en el culto de los vikingos; casi desde el momento de la propia “aparición” de los vikingos, éstos tuvieron contacto continuo con los cristianos, sea porque los vikingos viajaron a tierras cristianas o sea porque los cristianos se establecieron en tierras vikingas para evangelizarlas De hecho, me voy a aventurar a decir que, si consideramos como apunta Régis Boyer que un vikingo deja de serlo cuando se convierte al cristianismo, desde el momento de su nacimiento como sociedad y cultura, los vikingos comenzaron a morir. Es posible que la construcción de templos sucediese a medida que avanzaba la Era Vikinga, tal vez influidos por lo que veían de los cristianos. Muchas de las sagas, además, nos hablan de Islandia; debemos tener en cuenta que Islandia, en teoría, fue colonizada como una especie de “vía de escape” para aquellos Noruegos que no querían vivir en un reino unificado y cada vez más cristianizado a partir de finales del siglo IX. Según Eric Graf Oxenstierra un posible origen de los Templos paganos tendría que ver con algún tipo de protesta contra las iglesias cristianas que comenzaron a proliferar por toda Escandinavia con el progresivo avance de la religión cristiana. Por ello también, como copia de la Trinidad Cristiana o para hacerle frente, los vikingos habrían puesto dentro de esos templos estatuas de Thor, Odín y Frey en un intento de su crear propia Trinidad, debemos tener en cuenta que estos dioses no aparecen juntos apenas en la mitología nórdica ni antes de esta época.

Sea como fuere, no podemos pasar por alto un dato importante: aquellas fuentes que nos hablan de culto al aire libre son, sino anteriores – como Tácito en el siglo II dC –, sí de los primeros tiempos de la Era Vikinga. Sin embargo, aquellas que nos hablan de Templos o de adoración de ídolos proceden de bien entrada la Era Vikinga – como Ibn Fadlan en el siglo X–, de prácticamente finalizada la época de los vikingos – como Adam de Bremen en el siglo XI – o ya de bastante tiempo después de la “desaparición” de los vikingos, como Saxo Gramatico en los siglos XII-XIII o las Eddas de Snorri Sturlursson en el siglo XIII.

Y, aún con todo, nos estamos dejando una parte muy importante. Se podría decir que todo lo expuesto anteriormente hace referencia a un culto importante, público y de algún modo colectivo al nivel que sea (aldea, pueblo, provincia…). Como ya hemos mencionado, cuando el culto era privado, cuando se realizaba en el seno de la familia, de la granja, éste, amén de haber estado oficiado por el cabeza de familia, se habría llevado a cabo en la propia granja, o en los terrenos cercanos a ésta. Sabemos que los Reyes también fueron los oficiantes de ritos y que los llevaron a cabo en sus Grandes Salones cuando la ocasión así lo requiso.

¿Cómo eran estos lugares? Fuesen lo que fuesen estas construcciones a la postre, las sagas nórdicas nos describen lugares de culto como edificios oblongos o redondos por un lado, divididos en dos partes separadas entre sí por una elevación donde cada estancia habría tenido su propia de entrada:

  • Parte menor y redondeada: Se habría llamado afhús y en ella se habrían colocado las imágenes de los dioses de madera, llamadas trégod, sobre algo que las elevase del suelo y acompañadas de sus atributos principales. Habría habido también en la estancia, sobre una elevación a modo de altar, un anillo o brazalete sobre el que se hacían los juramentos y que el oficiante del culto habría llevado puesto durante toda la ceremonia. También habría habido un caldero para recoger la sangre de los sacrificios, con la cual, mediante un hisopo (una especie de pincel aspersor), el sacerdote rociaba los ídolos, los asistentes y el templo en general para conseguir una unión entre los dioses y los asistentes.
  • Parte mayor: Se habría llamado langhaus y habría servido de estancia para los banquetes con un hogar en el medio para alumbrar, calentar y cocinar y cuyas paredes habrían estado forradas de bancos a modo de asientos.

¿Cómo se llamaron estos lugares de culto? Algo importante a señalar también son los nombres que estos lugares han recibido ya que, me repito, la lingüística es una imprescindible ciencia auxiliar para los historiadores por la valiosa información que nos ofrece.

Es probable que pare referirse a los lugares al aire libre se hubiese utilizado la expresión “Casa de Dios”, “Lugar Sagrado”, “Morada de Paz” o “Lugar Protegido”, como veréis en los cuadros que he añadido, los idiomas relacionados utilizan términos que, amén de ser muy parecidos, significan lo mismo. De estos términos lo que se desprende es que, además de ser todos ellos de carácter “espiritual”, los lugares de culto eran sagrados e inviolables, donde todos gozaban de protección.

Casa de Dios
Idioma palabra
Alemán antiguo haruc
Anglosajón hearh
Nórdico o normánico antiguo horg
Lugar Sagrado
Idioma Palabra
alemán antiguo wîh
anglosajón vîh
nórdico o normánico antiguo
Morada de Paz
Idioma Palabra
anglosajón friduwi
nórdico o normánico antiguo gridastad
Lugar protegido
Idioma Palabra
gótico alhs
anglosajón ealh
nórdico o normánico antoguo hof

En nórdico antiguo es probable que para referirse a los templos o lugares de adoración “físicos” también se hubiesen utilizado las expresiones godhaus (casa de dios), blóthaus (casa de sacrificios) o hof, como salón específico para celebrar fiestas.

Aún así, es complicado establecer una línea divisoria exacta que nos indique qué términos se usaron para los espacios abiertos y cuáles para los templos.

El Culto a través de la Arqueología.

Una buena forma de ver todo lo anteriormente mencionado es a través de un hallazgo arqueológico. Nos vamos a situar restos hallados recientemente en Storagård (“El recinto de la granja”) en Tissø, en Dinamarca, y que han sido interpretados como un posible centro de culto. Se han hallado lo que parecen restos de depósitos rituales y diferentes edificios que parecen indicar un posible centro artesanal, comercial y residencial. Entre ellos se encuentra un Gran Salón que habría pasado por tres estadios:

  • Forma pre-vikinga: Siglos VII – VIII: Con unas medidas de 36×11 metros, habría contado el edificio con unos postes interiores que sujetaban el techo colocados en enormes agujeros de 3 metros de profundidad. En el exterior, muy cerca de este Gran Salón habría habido otra construcción de menor tamaño y más pequeña, se cree que destinada al culto.
  • Forma intermedia: Siglos IX – X: Con un diseño similar al anterior; un Gran Salón más un recinto exterior. En este estadio arqueológico de este edificio exterior se han encontrado 25 amuletos en forma de mjölnir (martillo de Thor) y figuritas de culto a Odín, Thor y Týr.
  • Última forma: Siglos X y XI: En este estadio se encuentran nuevas formas arquitectónicas para estos dos edificios; el que funcionaba como lugar de culto, probablemente ya convertido en Iglesia, pudo haber tenido más cámaras o estancias añadidas.

En otros grandes yacimientos que podrían haber sido residencia de reyes o líderes se han hallado restos arqueológicos relacionados con culto y el ritual pagano, como huesos de animales, interpretados como restos de los sacrificios y del banquete y láminas de oro con figuras humanas y fantásticas que datan de principios de la Era Vikinga.

Pero, sin duda, el hallazgo arqueológico más impresionante es el que se ha producido recientemente en Noruega, en Ranheim, muy cerca de la conocida ciudad de Trondheim. Se trata de, lo que parecen ser, los restos de una Casa de Dios o Templo de la Noruega pre-cristiana, un lugar que, según los registros, estuvo ocupado de manera ininterrumpida de los siglos VI o V a.C. hasta el siglo X d.C. En el siglo X fue desmantelado y cubierto intencionadamente por una capa de turba, en un claro signo de abandono o huida.

Según las excavaciones el edificio que se usó como Templo fue construido hacia el año 400 d.C. y consistía en un conjunto de piedras a modo de altar de sacrificios y algunos restos de un edificio con postes de madera que debía alojar los ídolos, que habrían sido también de madera tallada. El altar para los sacrificios de sangre habría sido en su día una piedra o conjunto de piedras circulares de unos 15 metros de diámetro y de aproximadamente un metro de alto. El edificio de postes se habría encontrado a pocos metros del altar y teniendo un aspecto rectangular, con unas medidas aproximadas de 3.5 x 4.5 metros, elevado sobre doce postes, cada uno de ellos sobre una base de piedra sólida. Podría haber sido bastante alto y el hecho de que carezca de hogar central hace que los arqueólogos lo hayan descartado como vivienda ya que el hogar es un elemento característico e imprescindible de las mismas, para cocinar, calentarse e iluminar. Además de eso, se han encontrado cuatro especie de pilares o elevaciones en las que bien podrían haber estado emplazado los ídolos o estatuas de madera representando a los dioses. El camino entre este edificio y el altar parece que habría sido algún tipo de ruta de procesión, marcada por dos filas paralelas de piedras.

En el mismo yacimiento se encontró un túmulo que en un principio parecía ser un túmulo funerario con una o más tumbas, pero que al ser excavado resultó ser un altar de sacrificios compuesto por dos cúpulas redondas de piedras sujetas por losas. También se hallaron huesos quemados, dos cuentas de vidrio, una caja de madera llena de arena de color marrón rojizo o grava y una piedra de hervir. Entre los restos óseos se encontró parte de un cráneo y varios dientes humanos. En este altar se ha encontrado también un círculo de fuego o círculo de piedras para quemar procedente del estrato más antiguo cuyo carbón ha sido datado entre el siglo VI y V aC, lo que nos indica que probablemente ya se tratase de un lugar para el culto mucho antes de la construcción del altar de piedra y de la llegada de los vikingos.

El final del Templo es incierto, según los restos arqueológicos el último periodo de actividad habría sido el comprendido entre el 895 y 990 dC, coincidiendo con el periodo de introducción del cristianismo en Noruega y la victoria del rey Harald el de la Hermosa Cabellera en la Batalla de Hafrsfjord en el año 872, quien unificó Noruega bajo una misma corona e introdujo el cristianismo. Muchos vikingos que vivían en Noruega abandonaron el país en busca de libertad y mayoritariamente emigraron a Islandia. Sería posible que estos vikingos hubiesen retirado los postes del templo y lo hubiesen cubierto con tepe y turba para preservarlo, ya que de esta zona cercana al yacimiento fueron la mayoría de las personas que emigraron a Islandia entre el 870 y el 930.

Bibliografía

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  • VELASCO, Manuel. Breve historia de los vikingos. Ed. Nowtilus, Madrid, 2012.
  • http://www.freethoughtnation.com/contributing-writers/63-acharya-s/666-ancient-unparalleled-pre-christian-temple-discovered-in-norway.html

El próximo artículo serála última de las partes que componen “El Culto en la Era Vikinga”:

  • Parte IV. Un ejemplo de culto: el Templo de Gamla Uppsala
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