El Culto en la Era Vikinga

Una de las cosas que me impulsó a escribir este artículo sobre el “Culto en la Era Vikinga” fue de lo que hablaremos en esta última parte; el Templo de Uppsala. Un icono en el culto de los vikingos y uno de los elementos que más misterio, morbo y fantasía alberga en su interior. Si habéis visto la serie Vikingos de History Channel y su capítulo “Sacrificio”, entenderéis de lo que hablo. Si no conocéis el Templo de Uppsala aún, continuad leyendo y saldréis fascinados de la lectura.

Si te has perdido las anteriores partes, aquí las tienes:

Parte I. Las formas del Culto

Parte II. Los administradores del Culto

Parte III. Los lugares del Culto

Parte IV.

Un ejemplo de Culto: El Templo de Gamla Uppsala y el Dísablót

Los tres Túmulos de Uppsala
Los Túmulos de Uppsala

El Templo de Uppsala se encontraba emplazado en Gamla Uppsala, traducido por Uppsala la Vieja, una localidad actualmente ubicada a las afueras de la ciudad de Uppsala en Suecia. De ella se dice que fue la sede de los Reyes Suecos durante la Edad Media, los reyes de la famosa dinastía de los Ynglings, dinastía a la que – también se dice – habría pertenecido el conocidísimo a estas alturas por todos, Ragnarr Loðbrók. Textos como el Ynglingatal; (el poema escáldico que narra la lista de los reyes de la dinastía Ynglinga), la Gutsaga (también conocida como Gutasagan o como Historia de los gotlandeses y es una saga que trata la historia de Gotland antes de la Cristianización escrita alrededor del siglo XIII) y la Västgotalagen (la Ley de los Godos del Oeste es el texto escrito en alfabeto latino del idioma sueco más antiguo y el cuerpo legal más viejo de las tierras de Suecia escrito durante el siglo XIII) nos hablan del Rey en Uppsala.

1. Los orígenes y la evolución del Templo.

Representación de Uppsala de Olaus Magnis según las descripciones de Adam de Bremen (siglo XVI)
Representación de Uppsala de Olaus Magnis según las descripciones de Adam de Bremen (siglo XVI)

Según los registros arqueológicos y según descripciones literarias de personajes que ya conocemos de los anteriores artículos, como son Adam de Bremen, Saxo Gramático y Tácito, el Templo de Uppsala es un lugar relacionado con la veneración de los dioses se cree que desde tiempos prehistóricos. Estos registros, además, nos indican que ya era un importante centro religioso, político y cultural en los siglos IV y III d.C.  conocido ya en todo el noroeste de Europa como la residencia de los reyes de Suecia. Según la arqueología, ésta fue zona de entierros desde hace 2000 años y habría llegado a haber alrededor de 2000 ó 3000 montículos funerarios de los que hoy en día sólo se conservan unos 250. Hay restos de la Edad de Bronce Nórdica, de la Edad de Hierro y de la Era Vikinga superpuestos. Una de las coas que llama la atención en Gamla Uppsala son los “Montículos Reales”, tres túmulos que según la mitología nórdica eran representaciones de los dioses nórdicos Odín, Thor y Frey. Sin embargo en el siglo XIX y XX, con el florecimiento de los nacionalismos europeos ligados al romanticismo, se asociaron estos tres túmulos a los reyes legendarios de la dinastía Ynglinga y se llamaron Aun’s Mound, Adil’s Mound y Egil’s Mound. Hoy en día, despojados de todo sentido mitológico o fantástico, se conocen con el nombre de Eastern Mound, Middle Mound y Western Mound. Su datación se ha estimado entre el siglo V y el VI d.C., cosa que encajaría en una posible función de túmulos funerarios pues se sabe que en el siglo VI d.C. Upplasa ya era un lugar donde se producían entierros reales.

Según las menciones en la Heimskringla, y los textos de Snorri Sturluson y Saxo Gramático los dioses, en un primer momento, se asentaron en Suecia y construyeron varios templos dispersos: Odín en Sigtuna, Njörð en Noátún, Frey en Uppsala, Heimdall en Himinbjörg, Thor en Þrúðvangr, Baldr en Breiðablik y así fue como Odín fundó los cinco estados de Suecia. Con el tiempo, Frey se convirtió en el rey de los suecos y comenzó a recibir tributos por ello, por lo que decidió construir un Templo en Uppsala, que convirtió en su residencia. Según la mitología, Frey habría sido el primero en iniciar la tradición de llevar a cabo sacrificios humanos en el Templo.

Al margen de la mitología, los orígenes de este importante emplazamiento se han intentado explicar de otros modos, en el siglo XVI el arzobispo de Uppsala Johanes Magnus afirmó que el templo había sido fundado por un rey sueco llamado Ubbo que le habría dado nombre derivando la expresión Ubbo’s Hall en Uppsala. Este rey habría reinado  en torno al año 2300 a.C. pero esta historia es casi tan improbable como que realmente Uppsala la fundasen Odín y Frey.

En la Uppsala vikinga, como veremos, además del sacrificio se celebraba en la misma fecha una feria y también la asamblea de los suecos; en 1968 se retomó, aunque de manera bastante simbólica, la tradición de celebrar esa asamblea nacional en la que se discuten algunos asuntos oficiales. Como dato curioso del importante resurgimiento del paganismo hoy en día, en el año 2000 se llevó a cabo un blót en Gamla Uppsala, el primero en más de 900 años, realizado por miembros de la religión Ásatrú.

2. El Templo y el Dísablót: El gran Sacrificio.

En 1926 unas excavaciones revelaron, bajo la actual iglesia de Uppsala, los restos de uno o más edificios de madera y lo que parecen haber sido agujeros para colocar unos postes que se utilizaban generalmente para sujetar los techos de las granjas vikingas. Sin embargo, actualmente hay mucha controversia alrededor del Templo, su origen y sus usos.  En primer lugar, no está muy claro si fue un edificio o no; algunos estudiosos apuntan a que, como los sacrificios iban acompañados de banquetes y muchos de los administradores del culto eran reyes o líderes, es probable que en vez de un templo hubiese sido un gran salón de los reyes de Suecia, construido como las granjas, en madera. Otros estudiosos apuntan a que, debido a que resulta sumamente exclusivo el hecho de un edificio para el culto en madera en época pre-cristiana, esos restos se correspondan con el estadio más primitivo de una iglesia cristiana ya que las iglesias solían construirse en lugares que ya habían sido utilizados como espacios de culto paganos. El problema de todas estas teorías es que la arqueología ha revelado que estos agujeros para postes no son datables en un mismo periodo histórico, esto es, no pertenecen todos al mismo estrato arqueológico, lo que quiere decir que es harto improbable que fuesen todos del mismo edificio. Por ello, otras teorías apuntan a la posibilidad de la existencia de más de un edificio de madera de distintas épocas –  Edad del Bronce y Era Vikinga principalmente – que podrían, eso sí, haber convivido en el tiempo. Para finalizar con las teorías, hay facciones de investigadores que creen firmemente que estos restos se corresponden con el templo vikingo de Uppsala. Esta hipótesis es posible – aunque a lo mejor poco probable – ya que, como vimos, sí se cree que en algunos lugares hubiesen existido templos vikingos. Eso sí, de forma muy exclusiva.

El Templo de Uppsala y su culto no habrían despertado tantísimo interés si no fuese por su Dísablót, el gran sacrificio en honor a los dioses que se llevaba a cabo en él. Ya sabemos que los sacrificios eran habituales, sobre todo los de animales, y que también se sacrificaban humanos, pero, según Saxo Gramatico, lo que vivían los vikingos en Uppsala era un auténtico éxtasis religioso, al que no dudó en bautizar como “un espeluznante espectáculo”.

Según se cree, se trataba de una peregrinación al Templo de Uppsala que se producía cada 9 años en los últimos días de febrero o primeros de marzo y se producía cerca de los tres túmulos de los primeros reyes Svea y de él llama  “fuente sagrada”. Peregrinaban todos los suecos sin excepción alguna y, además del gran sacrificio o Dísablót, se celebraban en la misma fecha y lugar el Thing de todos los Suecos, esto es, la asamblea anual en la que se decidían los asuntos importantes del reino y en la que según la Ley de Uppland el rey proclamaba y convocaba a los líderes que irían a las expediciones de verano así como hacia dónde irían. También se celebraba el Disting, una gran feria que, curiosamente, aún perdura a día de hoy en la ciudad de Uppsala y que se celebra durante todos los martes del mes de febrero. Aunque hay otras fuentes que fechan este acontecimiento durante las fiestas de Yule, en diciembre – enero, y que se corresponden con la Navidad Cristiana.

La Uppsala de Adam de Bremen

Descripciones del Templo de Uppsala y de los rituales que se llevaban a cabo en él hay unas cuantas, no obstante, la más conocida y la que más se ha utilizado es la de Adam de Bremen. El cronista e historiador sajón nos dejó información – más o menos real, eso ya lo veremos – del templo y el sacrificio en su obra Gesta Hammaburgensis ecclesiae pontificum, un tratado histórico que escribió entre los años 1075 y 1080 y en el que registró la historia de Alemania Septentrional y de Escandinavia entre el año 788 y el momento de su redacción a finales del siglo XI.

Según el historiador sajón todos los suecos viajaba una vez cada nueve años a un Templo que se hallaba emplazado en Gamla Uppsala, cerca de la ciudad de Sigtuna. La fiesta era común a todo el pueblo sueco y participaba todo el mundo de forma obligada; desde el rey hasta el hombre de más baja condición. También los esclavos, generalmente como ofrendas a los dioses. Todos los asistentes llevaban ofrendas y tributos, tanto particulares como comunales, para los dioses y aquellos que por causas de fuerza mayor, como podía ser el caso de ancianos, enfermos, mujeres embarazadas o con niños pequeños, no podían asistir, entregaban sus tributos a aquellos que sí acudirían. De forma curiosa, pero muy práctica para la financiación de tamaño evento – si hacemos caso a Adam de Bremen –, los cristianos, que cada vez eran más, estaban categóricamente excluidos de la participación en el festival, sin embargo, debían pagar una especie de multa por no asistir.

El templo propiamente dicho estaba íntegramente construido en oro, y tenía una cadena, también de oro, que colgaba  de la fachada y del tejado deslumbrando a todo aquél que se acercaba, efecto que se veía provocado ya que el santuario se encontraba en un valle rodeado por montañas que le daba un espectacular aspecto de anfiteatro. En su interior se encontraban tres estatuas o ídolos de madera que representaban a los tres principales dioses nórdicos con sus atributos característicos. En el medio Thor con su martillo o mjölnir y a quien compara con Júpiter. A los lados; Odín con su armadura, comparado con Marte, y Frey con un gran falo. Adam de Bremen nos cuenta, además, que cada dios tenía asociado una especie de sacerdote que se encargaba de recoger las ofrendas específicas que se le destinaban a cada uno: A Thor, como dios protector de los humanos en Midgard, ofrendas para las epidemias, las enfermedades y los temores del día a día, a Odín, como dios de la victoria y la sabiduría, para las buenas campañas y a Frey, como dios de la fertilidad, para los matrimonios con hijos y las buenas cosechas.

¿En qué consistía el Dísablót? Según Adam de Bremen cada nueve años se celebraba un blót o sacrificio llamado Dísablót ya que se ofrecía a los dísir, los seres divinos,  en el que se sacrificaban nueve machos de cada especie durante nueve días hasta hacer un total de 72. Además, también se sacrificaban 9 humanos. Según el sajón cada matrimonio habría aportado un sacrificio humano y, aunque poco sabemos del tema que no provenga de él, eso habría supuesto muchísimos más de nueve sacrificios humanos. Siguiendo las explicaciones de Adam de Bremen hombres y animales eran sacrificados, por norma general, degollándolos y su sangre se recogía en cuencos. Una vez sacrificados se colgaban boca abajo de las ramas de los árboles que había en el bosque sagrado que rodeaba el templo. Los vikingos creían que, con la sangre de los sacrificados, se convertía en sagrada la tierra y el bosque, así como los árboles de los que colgaban. No tenemos muy claro si se efectuaban todos los sacrificios de una tanda o si bien, como apuntan algunas fuentes, durante los nueve días, cada día se habrían producido nueve sacrificios, uno de cada especie seleccionada. El Dísablót, además, se habría producido en medio de cantos y libaciones, cantos que Bremen consideraba horribles, atroces, inmundos y tan escandalosos que, en sus propias palabras, “no valía la pena ni hablar de ellos”.

Otras descripciones

En los poemas griegos conocidos como Scolia o Escolión, que se cantaban antiguamente durante los banquetes para alabar a los dioses y los elementos mitológicos en sí, se nos cuenta que cerca del Templo de Uppsala había un gran árbol con hojas perennes y siempre verdes, en verano y en invierno, cuya clase no era conocida y con el que se estarían refiriendo al Yggdrasil, el árbol de la vida en la mitología nórdica. También habría habido una fuente cerca del Templo en la que se practicaba un curioso ritual en el que se sacrificaban humanos vivos. Estos eran lanzados al agua a la vez que se efectuaba la petición a los dioses y, si el cuerpo no volvía a ser visto, las peticiones de los demandantes se verían satisfechas.

Obviamente, hay que tener mucho cuidado con todas estas descripciones de Uppsala por dos razones: la primera es el indiscutible componente fantástico que desprenden. Es evidente que el templo no habría podido ser de ninguna manera de oro, como dice Adam de Bremen, quien se estaba basando – intencionadamente o no – en las descripciones del Templo de Salomón del Antiguo Testamento. Además, Adam de Bremen en algunos pasajes de su descripción llega a reconocer que “según me han contado. […]”, es decir, que tampoco lo habría visto sino que, probablemente, estuviese basando su relato en leyendas o en la tradición oral. En cuanto a la cadena de oro de la que habla Adam de Bremen, se han documentado cadenas similares en Iglesias Europeas del siglo VIII ó IX que, más que probablemente, tuviesen un elemento funcional más que decorativo. Que fuese de oro también es una enorme exageración, pero podría haber sido de algún material que, reflectado por la luz, hubiese dado una sensación dorada a todo el edificio. Es difícil desligar de estas fuentes qué es cierto y qué no, ya que no hay nada que apoye lo que dicen salvo los pocos restos arqueológicos de los que disponemos. La segunda razón es su momento histórico: casi ninguna de las fuentes que nos han llegado es contemporánea a la Era Vikinga. Casi todos los que nos describen el Templo no sólo eran cristianos y sino que dejaron sus idead en un momento en el que Suecia, y Escandinavia entera, se encontraban prácticamente enteras bajo el manto cristiano, de modo que sus opiniones y descripciones son sustancialmente subjetivas y hay que intentar leer entre líneas y desde su perspectiva cristiana.

 3. El final del Templo de Uppsala

Según ha quedado documentado, el último blót en Uppsala probablemente fuese el de 1078, ya que el rey sueco Ingold I mandó destruir el Templo en el año 1087. ¿Por qué lo destruyó? Se cree que debido a que, para entonces, el cristianismo ya estaba fuertemente arraigado en Suecia y este festival pagano, con sus sacrificios, suponía fuertes enfrentamientos entre cristianos y paganos por el disgusto de éstos últimos. En una Suecia cada vez más cristiana se cree que el rey habría resuelto el problema decantándose por la facción cristiana, tal vez ya mucho mayor a la pagana.

Sin embargo, es posible que se produjese una especie de renacimiento pagano en Uppsala en el siglo XI tras la destrucción del templo impulsado por un rey llamado Blót-Suen, pero las fuentes no son claras. No obstante, la importancia del lugar tiempo después era evidente – resucitado o tal cual quedó con su destrucción – ya que en 1164 el papado decidió que el arzobispado de Suecia se instalase en Gamla Uppsala.

Como dato curioso de la importancia que tiene aún hoy en día el lugar, l Papa Juan Pablo II estuvo en Uppsala oficiando una misa en el año 1989.

Bibliografía

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  • http://www.freethoughtnation.com/contributing-writers/63-acharya-s/666-ancient-unparalleled-pre-christian-temple-discovered-in-norway.html