Esta noche es Nochebuena y en muchísimos hogares se dejará caer Papá Noel o Santa Claus, sin embargo, la mitología de la península no tiene nada que envidiarle a lo que nos ha llegado desde fuera y dentro de nuestras fronteras podemos encontrar tradiciones increíbles, seguro que muchos conocéis al olentzero o al apalpador. Hoy quiero compartir con vosotros lo que han sido las Nochebuenas en mi casa y la tradición que tenemos en Catalunya la noche del 24 de Diciembre, donde hacemos cagar el Tió de Nadal.

Caga Tió o Tió de Nadal.
Caga Tió o Tió de Nadal.

El Tió de Nadal (donde Nadal significa Navidad en catalán, aragonés, asturiano, gallego y occitano) es un personaje ficticio procedente de la Mitología catalanoaragonesa y que, por extensión, se convirtió en una tradición de Navidad en las zonas de Catalunya y Aragón (donde se llama Tronca de Nadal o Toza), aunque también se puede encontrar en Occitania bajo el nombre Cachafuòc o Soc de Nadal.

Se trata de una tradición milenaria relacionada en su momenta con la naturaleza, la fertilidad y el solsticio de invierno, sin embargo, en los últimos años ha proliferado una imagen del Tió desvirtuada y folklorizada, probablemente como resultado de estrategias comerciales ante las abundantes influencias anglosajonas. Comenzó siendo un tronco que debía dar luz y cuya costumbre radicaba en que un elemento vegetal, en representación de toda la naturaleza, adquiriese temporalmente como tal – como vegetal – cualidades animales y mágicas, y ha terminado como un tronco convertido en personaje, con cara y ojos, patas e, incluso, barretina catalana.

La fiesta hoy en día.

Con sus múltiples variaciones regionales – las tradiciones no se escapan a las adaptaciones en cada zona, e incluso en cada casa – la tradición principal consiste en abastecerse de un tronco muy grande unos días antes de Navidad, de Nochebuena, generalmente alrededor de la Inmaculada Concepción (el 8 de Diciembre) o de Santa Llúcia (Santa Lucía, el 13 de Diciembre) para llevarlo a casa donde se le coloca en un rincón del comedor (antes probablemente al lado del hogar, hoy en día al lado de la estufa o donde uno quiera, cuando yo era pequeña lo poníamos cerca del árbol de Navidad) tapadito con una manta para que no tenga frío. Durante ese tiempo hay que alimentarlo diariamente; los niños dejan la comida en un platito delante del Tió – frutos secos, polvorones, fruta…  – se marchan a dormir y por la mañana lo que se encuentran son las cáscaras o sobras de lo que el Tió ha comido. El día de Nochebuena los niños harán “cagar” al Tió atizándole golpecitos en el tronco mientras se cantan canciones típicas. En mi casa, por ejemplo, cada uno de los niños teníamos una cuchara de madera con nuestro nombre con la que atizábamos el tronco y el Tió siempre ha sido un tronco decorado con cara y ojos, boca, patitas, barretina y mantita que cortó mi abuelo él mismo de su huerto y decoraron mis padres, pero cada casa es un mundo y cada casa lo hace como mejor le parece; en algunas es simplemente una pieza de madera, en otras se compra hecho en las distintas ferias que ponen en las ciudades por Navidad, los hay muy chiquitines, los hay enormes, a veces es un trozo de corcho, una caja… Para gustos, los colores.

¿Y qué caga el Tió? Los regalos de los niños. Aunque veremos que lo de cagar regalos fue, por decirlo de alguna manera, el último paso de toda una evolución. En mi casa el Tió cagaba varias veces; lo poníamos sobre unas sillas y lo cubríamos con una manta grande, de modo que quedaba a una altura estupenda para poder arrearle los bastonazos y dejaba mucho espacio debajo para los regalos. Se le daban los golpes mientras se cantaba una canción específica para el momento y luego se miraba debajo de las mantas, donde el Tió había dejado sus regalitos. Entre “cagada” y “cagada” los niños nos íbamos a la habitación a decidir la siguiente canción que cantaríamos y así el Tió se reponía con más regalos, que no eran infinitos, el primer aviso de que se terminaba el asunto era cuando nos cagaba chucherías, sabíamos que la siguiente vez nos dejaría papel de wáter como regalito y que habría que esperar otro año para volver a vivir una de las noches más especiales del año. Yo guardo unos de los mejores recuerdos de mi infancia asociados a este día.

Caga Tió (www.anantaviana.com )
Caga Tió (www.anantaviana.com )

De hecho, en relación a esto su propio nombre, el paso de Tió de Nadal a Caga Tió, es una desvirtuación; las canciones típicas para hacer “cagar” el tronco comienzan diciendo “Caga Tió…” donde “caga” no es un nombre, sino la forma del verbo en imperativo.

Canciones hay muchísimas, yo os voy a dejar la que siempre me ha gustado más:

“Caga, Tió (caga, Tió)

Tió de Nadal (Tió de Navidad)

No caguis arengades (No cagues aranques)

Que són salades (Que están saladas)

Caga torrons (Caga turrones)

Que són més bons (que están más buenos)”


Los orígenes de la tradición.

Como hemos dicho, se trataba de una tradición milenaria relacionada, en su momento, con la naturaleza, la fertilidad y el solsticio de invierno. El Tió no era en principio otra cosa que el tronco que ardía en el hogar, el fuego a tierra que daría luz y calor a la noche más larga del año que se pasaría en familia; una tradición común a muchísimos pueblos paganos de alrededor del mundo, como ya vimos en el artículo anterior con el Yule Log (para ver la entrada podéis pinchar aquí). Un tronco que, al quemar, daba bienes tan preciosos como el calor y la luz, y que de forma simbólica ofrecía presentes a los de la casa en forma de comida, bebida, dulces, y turrones.

A partir de ésta forma más primitiva el Tió evolucionó a un personaje mágico que un día cercano a la víspera de Navidad llegaba a casa llamando a la puerta y quien estaba casa tenía que abrirle y cuidarle, taparle con una manta para que no pase frío y darle de comer hasta el día 24 por la noche, momento en que se “haría cagar el Tió”.

Al principio el Tió no cagaba los regalos a la última moda del Corte Inglés o del Toys’R’us, sino que cagaba frutos secos, turrones, barquillos y dulces para los más pequeños, es decir, todo aquello que se necesitaba para preparar la mesa de Nochebuena y cuando terminaba cagaba un arenque salado, un ajo, una cebolla o se hacía pipi en el suelo.

La tradición del Tió está emparentada con la del Árbol de Navidad portador de regalos, con el San Nicolás holandés, con el Jultomten, Julenisse o Joulupukki escandinavo, con el Weihnachtsmann alemán, con el Papá Noel anglosajón, con el olentzero navarro y vasco o con el apalpador gallego, entre otros.

Si queréis conocer al apalpador gallego, os recomiendo que os paséis por la página de Galicia Meiga (pinchando sobre el enlace), una página maravillosa en la que podéis conocer un poquito más la historia de Galicia en un día como hoy.

Bibliografía:

He utilizado los artículos de la Wikipedia sobre el tema y, como podréis comprobar, lo he adaptado dándoos mi versión personal de la fiesta, la que yo he vivido muchos años en casa, y la que espero volver a vivir si algún día tengo hijos.

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