A furore normannorum libera nos domine“.

Barcos vikingos
Barcos vikingos

Los vikingos, a lo largo de sus trescientos años de existencia, recibieron multiplicidad de nombres por parte de aquellos con los que se encontraron. Ellos a sí mismo jamás se llamaron vikingos y en raras ocasiones recibieron por parte de los demás ese nombre. Si queréis saber de dónde procede etimológicamente hablando la palabra vikingo, podéis pasaros por la entrada del blog Lo complicado de las definiciones: Qué o quién fue realmente un vikingo.

¿Qué nombres recibieron los vikingos entonces? ¿Cómo se les conoció?

  • En territorio anglosajón se les llamó dane, “daneses”, sin diferenciar si eran realmente daneses, suecos o noruegos.
  • Se les llamó varegos si actuaban por Rusia y el Este de Europa.
  • Varangoi les llamaron los eslavos o los bizantinos, tal vez derivado del noruego antiguo var que significaba voto o juramento.
  • Fueron llamados  rus en las fuentes eslavas y rhos en las bizantinas, probablemente derivado del adjetivo griego “rojo”.
  • También se les llamó nordmanni (de donde derivarían los normandos tiempo después) traducido como “hombres del norte” desde el Imperio Franco y Carolingio.
  • Algunos cronistas alemanes les llamaron ascomanni o ashmen, para designar a los hombres del fresno en relación, se cree, al Yggdrasil, el árbol de la vida de la mitología nórdica.
  • Los musulmanes les llamaron mayus, que se traducía por “magos” y que terminó por ser extrapolable a todos los paganos.
  • Los irlandeses les llamaron fin-gaill, traducido por extranjeros rubios o claros, para designar a los daneses y los dubh-gaill, o extranjeros oscuros o morenos, para identificar los noruegos.

¿De dónde procede la expresión hombres del norte? ¿Sabéis lo que significa la frase en latín con la que he comenzado este artículo? Algo que debemos tener muy presente es que a finales del siglo VIII o principios del IX ni los propios vikingos, ni los que se encontraron con ellos, podían distinguir de forma clara los límites geográficos de sus “nacionalidades”, puesto que no existían tales “nacionalidades” a semejante escala, esto es, no existían los noruegos, ni los suecos, ni los daneses como los entendemos hoy en día, sino que a inicios de la Era Vikinga Escandinavia era un mosaico de pequeños reinos para cuya unificación en unidades territoriales mayores – o países –  aún habría que esperar un largo tiempo.

Por este motivo, los vikingos compartían para muchos de los que los conocieron el mismo apelativo, es decir, a inicios de la Edad Media y la Era Vikinga aquellos que tiempo después fueron apodados “vikingos” fueron llamados de la misma manera, por lo general “hombres el norte”, pues era de dónde procedían. Este alias comenzó a aparecer a raíz de los ataques y saqueos que a finales del siglo VIII se emprendieron en las costas inglesas a irlandesas; el sobrenombre “hombres del norte” se hizo popular por la célebre plegaria “A furore normannorum libera nos domine” (“De la furia de los hombres del norte líbranos Señor“), que recitaban los monjes de los monasterios saqueados por estos incursores del norte entre los siglos VIII y IX y que no podían hacer nada más que rezar ante su llegada.

Bibliografía:

  • BOYER, Régis. La vida cotidiana de los vikingos (800-1050). José J. de Olañeta, ed, Palma de Mallorca, 2005.
  • COHAT, Yves. Los vikingos, reyes de los mares. Ed. Aguilar Universal, Madrid, 1989.
  • DONALD, Logan F. The Vikings in history. Routedge, Londres, 1991.
  • HALL, Richard. El mundo de los vikingos. Ed. Akal Grandes Temas, Madrid, 2008.
  • OXENSTIERNA, Eric Graf. Los vikingos. Ed. Caralt, Barcelona, 1977.