NOTA: No es mi intención destriparle la serie a nadie, asumo que si entráis a leer los comentarios sobre la serie es porque la estáis viendo, sin embargo – y aunque no me he leído los guiones de la serie, ¡ojalá! – es probable que al hablaros de los aspectos históricos reales de la misma incurra en algún que otro spoiler involuntario.
  • Si os habéis perdido el comentario del Primer Capítulo– Brother’s War, pinchad aquí.
  • Si os habéis perdido el comentario del Segundo Capítulo – Invasion, pinchad aquí.
  • Si os habéis perdido el comentario del Tercer Capítulo – Treachery, pinchad aquí.

Como en el comentario anterior, la acción y la trama de este cuarto capítulo se divide entre lo que ocurre en Escandinavia y lo que ocurre en Inglaterra, de modo que voy a volver a dividir el artículo en esas dos partes para así hacer dos bloques que, creo, lo hace más ameno.

Vamos al comentario.

Inglaterra

En Inglaterra el capítulo se centra, especialmente, en las relaciones y contactos entre los vikingos y los anglosajones. Ya os he ido contando en los comentarios históricos anteriores toda la historia enrevesada y anacrónica que hay en esta parte (que si el rey Egberto no luchó contra los vikingos, que si Ragnar no vivió en esa época…), de modo que no me extenderé en eso y os remito a los anteriores comentarios si no los habéis leído aún. De esta trama lo interesante son varios puntos:

Intercambio de Rehenes.
Intercambio de Rehenes.

En primer lugar, las negociaciones entre los anglosajones y los vikingos con el intercambio de rehenes. Me ha parecido muy bueno el detalle ya que era muy habitual en las negociaciones durante la Edad Media el intercambio de rehenes valiosos para asegurarse de la buena voluntad de los negociantes durante éstas. Intercambiar rehenes poderosos significaba que, en el caso de incumplir el trato por parte de alguna de las partes y acabar con alguno de ellos, el enfrentamiento era ineludible. Este intercambio de rehenes suponía una tregua momentánea en el conflicto, mientras se acordaban los términos de éste o se buscaban soluciones alternativas. Y prueba de ello es que Egberto entregue como rehén a su hijo o el propia Ragnar se entregue a sí mismo. Ejemplos de este procedimiento entre vikingos y anglosajones hay varios a lo largo de la Era Vikinga, aunque tal vez el más famoso sea el sucedido en la Batalla de Stamford Bridge en el año 1066, que enfrentó a los vikingos contra los anglosajones en suelo inglés por el trono de Inglaterra. En este caso los anglosajones no cumplieron el trato y, pillando a unos vikingos confiados y desprevenidos, acabaron con ellos, poniendo fin a la Era Vikinga “oficial”.

Ragnar y Egberto en las termas o en el baño.
Ragnar y Egberto en las termas o en el baño.

Esta visita de Ragnar al castillo del Rey Egberto es una escena en la que vemos la enorme diferencia en cómo vivían los vikingos o los anglosajones, aunque lo de las termas romanas del rey Egberto – sí, es posible que hagan alusión al pasado romano de Inglaterra – no las tengo yo muy claras. Me ha chocado un poco ver a un inglés tan limpio cuando sabemos que los cronistas ingleses veían con “malos” ojos a los vikingos – que se bañaban una vez a la semana – por exceso de limpieza, la que asociaban a la intención de los hombres del norte de beneficiarse a todas las mujeres nobles de Inglaterra. Si queréis saber más sobre la higiene vikinga, podéis hacerlo aquí.

El segundo punto importante de la parte de Inglaterra es la alusión a la Inglaterra pagana. Me ha parecido terriblemente interesante – aunque muy escueto, cosas del metraje y el tiempo disponible del capítulo – la conversación entre el obispo y el rey Egberto cuando el clérigo le espeta – ante la idea de la entrega de rehenes – que los vikingos “son paganos y no valoran la vida” y el monarca le contesta “somos cristianos, pero hace no mucho éramos paganos y cuando éramos paganos, ¿crees que no nos preocupábamos por nuestras familias, por nuestros hijos? “ y es que, efectivamente, en el año 800 hacía, como aquel que dice, cuatro días que Inglaterra era cristiana y no pagana. Y, para más inri, una Inglaterra pagana que adoraba casi a los mismos dioses que los vikingos. Os lo voy a intentar explicar brevemente.

Para hacernos una idea de la trayectoria de lo que hoy conocemos por Inglaterra, podemos acudir a la siguiente lista que, aunque muy “generalizada” nos dará una idea de los distintos periodos;

  • Gran Bretaña prehistórica: podemos extenderla y entenderla hasta la llegada de los romanos.
  • Britannia: provincia del Imperio Romano (siglo I a.C. – V)
  • Inglaterra Anglosajona: Britannia post romana y reinos anglosajones, entre los siglos V y XI
  • Reino de Inglaterra: desde el año 927, aunque especialmente desde el siglo XI hasta 1707. Desde el siglo XIII incluía Gales.
  • Reino de Gran Bretaña: desde el año 1707, momento en el que se firma el Acta de Unión con Escocia.
  • Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda: desde 1801, con la anexión de Irlanda.
  • Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte: desde 1922, con la independencia y partición de Irlanda.

El Imperio Romano, en su colapso del siglo IV y V d.C., terminó por retirarse de lo que se conocía como Britannia Romana, una provincia del Imperio. Al retroceso y descomposición del Imperio Romano en el continente europeo le siguieron las migraciones germanas por las zonas de este imperio, e Inglaterra no fue una excepción. Entre los siglos IV y V comenzó la oleada de migración hacia la isla de tres pueblos germanos principalmente (aunque sabemos que hubo más pueblos que migraron, éstos fueron el contingente principal); los anglos, los jutos y los sajones; que podéis ubicar en los mapas que os voy a poner a continuación.

Mapa general de la localización de los pueblos anglosajones alrededor del año 600.
Mapa general de la localización de los pueblos anglosajones alrededor del año 600.

Como he dicho, estos pueblos eran tribus germánicas, es decir, con costumbres germánicas y, por supuesto, con su religión pagana germánica. Como sabemos, el paganismo escandinavo o nórdico es una ramificación o una parte del todo más amplio que es el paganismo germánico, luego, anglos, jutos y sajones, veneraban casi a los mismos dioses y tenían prácticamente la misma religión que los vikingos, con sus particularidades y diferencias. Con la llegada de estos pueblos germánicos se produjo un enorme retroceso en Inglaterra de lo latino y del reducto celta que había logrado sobrevivir. Con el tiempo, anglos y sajones se impusieron sobre el resto de pueblos de la isla, convirtiéndola en una hegemonía anglosajona que dio paso a la creación de los distintos reinos que supusieron la Heptarquía Anglosajona de la que ya hemos hablado. Estos pueblos germánicos que emigraron a Inglaterra en el siglo IV y V se convirtieron al cristianismo en el siglo VII.

Migraciones y asentamientos hacia el año 400/500 d.C.
Migraciones y asentamientos hacia el año 400/500 d.C.

El tercer punto importante de la trama en Inglaterra es, para mí, la conversación en las termas romanas de Ragnar y Egberto en las que Ragnar ya descubre clarísimamente que él se quiere quedar en Inglaterra. Volviendo a dejar a un lado todo lo anacrónico del asunto, es una conversación muy interesante ya que Ragnar revela abiertamente que quiere quedarse en Inglaterra, no por las riquezas que aportan los saqueos, sino por la riqueza de la propia tierra y es que, como bien dice Ragnar, él lo que es, en el fondo, es un granjero, como la mayoría de los vikingos. (Si queréis leer una definición de lo que eran los vikingos, pinchad aquí.)

Y entonces el rey Egberto le pregunta directamente que si le ofrece tierras para quedarse y gobernarlas, si le ayudarán en unas cosillas que tiene pendientes. Bien, aquí yo creo que lo que pretenden hacer es mezclar dos tramas históricas que – para variar – no tuvieron nada que ver, ni pasaron a la vez, ni interactuaron, pero que pueden quedar muy aparentes en la serie. Por una parte, el establecimiento de los vikingos de forma permanente en Inglaterra con el Danelaw (cosa que sucedió alrededor del 870/890 bajo el mandato del rey Alfredo el Grande y con el caudillo vikingo danés Guthrum) y por otra, la historia histórica y real en la que se cuenta que el rey Egberto convirtió bajo su reinado a Wessex en el más poderoso de los reinos anglosajones, derrocando la supremacía de Mercia. Fue llamado Bretwalda (“gobernante de Britania”) y su nieto Alfredo el Grande fue el primero en usar el título de “rey de los anglosajones.” Aunque históricamente sabemos que los vikingos no le echaron una mano para conseguirlo. No me extiendo más porque ya estoy haciendo de völva otra vez, esperemos a ver los derroteros por los que nos lleva la serie.

Crucifixión Athelstan.
Crucifixión Athelstan.

Y el cuarto y último punto importante de la trama de Inglaterra es la crucifixión de Athelstan por parte del obispo inglés, una crucifixión que me ha provocado sentimientos encontrados. Por una parte, me ha gustado porque muestra el grado de demencia de la Iglesia Cristiana en su afán por perseguir todo lo que consideraba herejía y desviación del buen camino. Me ha gustado porque muestra es desprecio que sentía la Iglesia hacia todo lo que no era cristiano y ese fervor religioso que siempre la ha acompañado en su intento de “llevar por el buen camino a los que están equivocados y desviados” y, en el fondo, lo que muestra es un aspecto salvaje a la altura de los que ellos consideraban salvajes, los vikingos. Sin embargo, el método escogido como tortura (y mira que hablando de la Iglesia, cuya Inquisición famosa es por su impresionante abanico de torturas a escoger) no me ha terminado de convencer porque me parece en sí mismo contradictorio. La crucifixión es un método de tortura y ejecución que fue ampliamente utilizado en la Antigua Roma y en culturas vecinas del Mediterráneo, así como en el Imperio Persa e incluso en Japón. En este caso, está claro que lo que han reproducido con Athelstan es la crucifixión romana, la que se impuso a Jesús y que nos narran los evangelios, por no abjurar de su religión, por declararse rey de los judíos, es decir, por proclamar su traición a Roma y su sedición. Lo que vemos en la serie es la imagen de la crucifixión que todos hemos visto en cuadros y retablos, Jesús en la cruz clavado, con la corona de espinas y un paño como único vestuario. No obstante, esta práctica la llevaban a cabo los romanos contra los que abjuraban del paganismo romano y de su panteón, contra los que – como Jesús – abrazaban abiertamente al fe cristiana y renegaban de la fe romana. La práctica de la crucifixión fue utilizada en el Imperio Romano hasta el año 337, tras haber legalizado el cristianismo como religión en el Imperio. Lo que quiero decir es que no sé si me termina de cuadrar que la hayan utilizado con el ahora pagano de Athelstan los propios cristianos.

Agradezco que haya aparecido el rey Egberto para decirte al obispo que haga el favor de bajarlo de la cruz y hayan dejado a Athelstan con vida (ya está bien en la serie de muertes absurdas, que aún me duelen las de Leif, Erik o Arne) porque eso significa que la trama de Athelstan continúa y vamos a poder ver cómo se debate entre dos formas de vida y dos formas de fe y religión y con cuál se queda y por qué. Además de las alucinaciones que sufre, que me están encantando.

Escandinavia

La trama en Escandinavia comienza con el viaje que están haciendo Rollo, Siggy, Aslaug y los hijos de Ragnar buscando un lugar en el que esconderse tras haber huido de las garras del jarl Borg que se había hecho con el poder en la granja o aldea de Ragnar Lodbrok. En sí esta escena no es que tenga mucha “chicha” más que por verlos a todos llenos de tiña, incluida Aslaug, la princesa, que se muestra más princesa que nunca. Aquí la chicha, además de ver a un Rollo muy en modo padre de familia y una Aslaug remilgada hasta aburrir, es que me sirve para hablaros brevemente del hábitat de los vikingos, esto es, de dónde vivían los vikingos, a raíz de una frase de la propia Aslaug “seguro que podremos encontrar el Salón de algún Conde”.

Siggy, Rollo y Aslaug buscando dónde resguardarse.
Siggy, Rollo y Aslaug buscando dónde resguardarse.

History Channel nos ha malacostumbrado a la “casa de Ragnar”, anterior morada del Conde Haraldsson, una casa imponente aún cuando el resto de la granja o aldea es más bien muy poquita cosa y pobre. Para hablar de dónde vivían los vikingos, especialmente a inicios de la Era Vikinga, hemos de olvidarnos del concepto de ciudades que, si bien existieron más adelante y en algunos puntos muy concretos, se trató mayormente de enclaves comerciales más que de ciudades como las que podemos imaginarnos en la Inglaterra o el Imperio Franco del mismo momento histórico.

La unidad básica y habitual de hábitat de los vikingos era lo que conocemos como granjas, que no eran en absoluto homogéneas, sino que los asentamientos variaban mucho de una región a otra. En algunas zonas podríamos haber encontrado granjas aisladas las unas de las otras por cientos de kilómetros, como en el caso de Noruega o de Islandia, donde se encontraban generalmente en la costa y separadas por unas distancias enormes. En otras zonas de clima un poco más amable o eran zonas más prósperas, por ejemplo, en zonas del sur de Noruega o el sur de Suecia o en Dinamarca, las granjas se agrupaban en lugares más o menos cercanos formando o dando aspecto de distritos, pueblos o pequeñas aldeas. En estos casos habría destacado sobre el resto probablemente la granja del jarl o del jefe de esa comunidad. Cuando existían muchas granjas cercanas, formando esas pequeñas aldeas, surgió la necesidad de organizarlas de alguna manera, por lo que se separaban entre ellas con zanjas y caminos con algún tipo de vallado. Estas zanjas de separación rodeaban y subdividían varios asentamientos en porciones individuales en cada una de las cuales había una granja rodeada por sus edificios adyacentes. Algunas granjas, además, habrían estado protegidas por fortificaciones alrededor, llamadas virki, según nos cuentan las Sagas y según corroboran algunos hallazgos arqueológicos. Fuesen como fuesen, la realidad es que la vida en ellas probablemente habría sido una lucha constante contra el hambre y el frío. Las ciudades, aunque entendidas como núcleos comerciales, sí existieron – generalmente más adelante en el tiempo – pero como no eran lo más habitual, vamos a centrarnos en lo que sí era habitual.

Aspecto de una granja vikinga.
Aspecto de una granja vikinga.

¿Qué entendemos por granja? Una granja vikinga, llamada bœr, era durante la época vikinga la unidad básica de hábitat de los vikingos. Podía ser desde un solo edificio multifunción que hacía las veces de casa, establo o taller – las más pequeñas o al inicio de la Era Vikinga – hasta un conjunto de edificios compuestos por una casa comunal – o Gran Salón – en la que vivían las personas y otros edificios más pequeños anexos de usos múltiples. Tanto si se trataba de un solo edifico como de un como de un conjunto de éstos la granja estaba cercada por una valla o empalizada. Fuera de las vallas se encontraban las zonas de cultivo y de pasto para los animales.

Otra posibilidad de granja vikinga.
Otra posibilidad de granja vikinga.

Dentro de la granja vikinga – tanto si fue una granja con un edificio como si fue una compuesta por varios – el edificio principal dentro de ésta fue lo que se conoció como longhús, traducido como Gran Casa, Casa Comunal o Gran Salón y que fue variando de forma y tamaño a lo largo de la Era Vikinga por distintos motivos, entre los que destacaría la riqueza del propietario, la zona o el momento a lo largo de esos 300 años de época vikinga. Al inicio de la Era Vikinga parece que toda la vida en la granja se habría concentrado alrededor de un único edificio en el que habrían tenido cabida personas, animales, alimentos, herramientas, zona de trabajo y todo lo que podamos imaginarnos probablemente sin demasiada separación interior. Con el paso del tiempo, la granja se habría ampliado y diversificado; en la Casa Comunal sólo habrían vivido las personas, mientras que el resto – animales, alimentos, zona de trabajo, etcétera – se habrían emplazado en distintos edificios o construcciones más pequeñas y de tamaños variables alrededor de la Casa Grande. El Gran Salón, Casa Grande o Casa Comunal, llamado skáli o stofa, aunque con una estructura muy similar ya que eran todas rectangulares, tuvieron tamaños realmente variables pudiendo ir desde los 10 hasta los 75 metros de largo y de los 5 a los 10 metros de ancho. Estos edificios se construyeron generalmente con madera, aunque en zonas como Islandia, faltas de madera, se construyeron de forma sustancialmente distinta; tepe, turba, hierba y, en pocos casos, piedra. Las dependencias exteriores tenían distintos tamaños y estaban destinadas a diferentes usos; apriscos, establos, lechería, forja, fragua, talleres varios, hangar de barcos, granero, gran despensa, letrinas o excusados e incluso baños de vapor llamados baðstofa, los antepasados de las saunas. En algunas casas y granjas especialmente opulentas podría haber habido un pabellón reservado a las mujeres llamado skemma.

Gran Salón.
Gran Salón.

El interior de los Grandes Salones, por lo general, no habría sido tan fastuosos como el de Ragnar y su familia; los postes que sujetaban el tejado dividían la estancia en distintas estancias más pequeñas, alrededor de las paredes estaban los bancos multifunción, que servían tanto para sentarse, trabajar, guardar cosas y, también, para dormir. Las camas no eran habituales, igual que tampoco lo eran las habitaciones separadas para dormir, era algo comunal y la privacidad brillaba por su ausencia. El hecho de que Aslaug tenga una habitación propia con una cama que, inclusive, tiene ropa de cama – lo normal era taparse con pieles de animales – lo vamos a dejar pasar porque Aslaug es una súper princesa hija de Sigurd, matador de dragones; pero ni el Conde Haraldsson ni Ragnar Lodbrok habrían estado en posición de tener una dependencia tal que ésa. El mobiliario de las casas vikingas, por lo general, fue sustancialmente austero y eminentemente práctico. Pocos muebles y, los que hubo, desmontables, ambivalentes e, incluso, de quita y pon, como las mesas y las sillas. El espíritu IKEA, que como sabréis es una empresa sueca, ya sabéis de dónde viene. Algo muy importante en todos los salones, grandes y pequeños, habría sido el hogar, que se colocaba en el medio y era al lugar alrededor del cual se reunía la gente ya que sus brasas proporcionaban calor, luz y servían para cocinar.

Gran Salón.
Gran Salón.

Y el Jarl Borg, de repente, se ha convertido en el nuevo conde de Kattegat, la granja o aldea de Ragnar, y parece que va a gobernar con mucha mano dura (aunque él esté intentando convencer al resto de lo contrario). Aquí pasa un poco como pasaba con ese Conde Haraldsson de la primera temporada extremadamente autoritario para el periodo y el contexto en el que se encuentran, no cuadra demasiado con lo que sabemos del gobierno de los vikingos, especialmente en los siglos VIII y IX (recordad que estamos en el año 800 y la Era Vikinga comienza en el 793). ¿Que le da muchísimo más dramatismo al asunto y eso, probablemente, le esté dando mucha más audiencia? Indudable e impepinablemente, sin embargo, yo os cuento la parte histórica del asunto. En teoría, al jarl lo deberían escoger en el Thing, esa asamblea de gobierno de la que ya hablamos en el comentario del capítulo primero, todos los hombres libres de la comunidad en votación, los boendr. Y, además, estos líderes generalmente no eran perpetuos, sino que se escogían para determinados periodos de tiempo o para hechos concretos, como un asalto de verano o una expedición comercial o todo un año. Recordad también que, según sabemos, si no cumplían con lo esperado, estos líderes podían ser depuestos, con más o menos amabilidad. Claro que, en este caso el jarl Borg ha llegado cargado de hombres y ha llegado a un lugar sin apenas “contingente bélico” ya que éste está de saqueo por Inglaterra, así que aquí no les quedaría otra que aceptarle o morir. Sin embargo, Ragnar (que como vimos en la primera temporada sí fue escogido legítimamente por el pueblo – con más o menos ganas, pero al final aclamado por todos – tras derrotar en duelo o hólmganga al Conde Haradlssson), volverá para reclamar y recuperar lo que es suyo y del resto de su comunidad.

El jarl Borg con el ocráculo.
El jarl Borg con el oráculo.

La visita al Oráculo por parte del Jarl Borg me la voy a reservar para próximos capítulos, sin embargo, sí apuntaré que – si se refieren a lo que creo que se refieren y que seguro vosotros también habéis pensado – Borg está asociando ideas erróneas y el águila del que habla, no es la que cree que es. Veremos qué pasa en próximos capítulos y os lo contaré todo largo y tendido y, si al final no pasa nada, os lo contaré igualmente. Lo “malo” de la escena es que otra vez vuelve a aparecer la palabra “Saga” (cuando Borg le dice al oráculo que las águilas son una buena señal en las Sagas) y éstas – como vimos en el comentario uno cuando también las mencionan – no aparecen hasta el siglo XIII y principalmente en Islandia. No entiendo muy bien por qué usar algo tan anacrónico pudiendo decir “son una buena señal en las leyendas o en las historias” (que es de donde se inspiraron las Sagas, de las leyendas e historias orales); que se entiende igual, queda igual de bien y, de propina, no te marcas semejante anacronismo. Hay ciertos cambios históricos que no sólo entiendo (aunque sean muy “anacrónicos”) sino que incluso comparto por el bien de la historia, la trama y, cómo no, de una audiencia que compite con otras series como Juego de Tronos. Pero hay otros cambios que veo absolutamente innecesarios.

Y Ragnar, cuando se entera de lo que está haciendo Borg, por supuesto, vuelve a su hogar, porque es su deber, porque se ha producido la venganza y ahora su honor – y el de su familia – también están en juego. Y debe repararlo.

Aslaug y su nueva profecía.
Aslaug y su nueva profecía.

Del reencuentro entre Ragnar y Aslaug me gustaría resaltar algo que puede haber pasado desapercibido pero que son de esos guiños a la historia que me encantan de la serie, aunque estén puestos fuera de tiempo y lugar. Ese reencuentro en el que Ragnar quiere acostarse con ella, ella le espeta otra profecía “que no pueden acostarse en tres días”. Esto, como otras muchas cosas, aparece en las Sagas, sólo que aquí lo han adaptado a la serie y a la trama de la serie. Según la leyenda y las Sagas cuando Aslaug y Ragnar se comprometieron en matrimonio, ésta no quiso acostarse con él hasta después de la boda. Una vez casados, Ragnar quiso acostarse con ella rápidamente, sin hacer caso a las advertencias de Aslaug quien le dijo que esa prisa tendría consecuencias desastrosas. La consecuencia fue uno de sus hijos, Ivar, que nació muy débil, al que apodaron por ello Ivar Sin Huesos o el Deshuesdado. Y, como podéis comprobar, ya tenemos en la serie a Björn, Hvitsärk o Halfdan (ya sabéis que según la fuente se le da un nombre u otro), Sigurd y Ubbe, sólo falta Ivar para completar el combo de los hijos famosos de Ragnar. Como veis, la trama de la serie lo que hace es ir cogiendo elementos de la historia real, de las Sagas, de las leyendas y los va fundiendo en su propia trama.

Björn pidiéndole a Lagertha ir en la ayuda de Ragnar.
Björn pidiéndole a Lagertha ir en la ayuda de Ragnar.

Otro de los puntos de la historia del capítulo en Escandinavia es cuando Lagertha y Björn se enteran de los problemas a los que se enfrenta Ragnar y Björn le propone a su madre ir en su ayuda, sin embargo, Lagertha es reticente ya que dice que no es la guerra de su nuevo marido, de Sigvard, un marido que – por lo que sabemos de la sociedad vikinga y de sus mujeres – es demasiado autoritario y posesivo con ella. Es un marido que le pega, que la trata mal y que, incluso, intenta someterla a la fuerza en la cama y violarla. Sabemos que las mujeres vikingas gozaban de un enorme estatus, mucho mayor que las mujeres de casi todas las sociedades contemporáneas a ellas, las mujeres vikingas podían divorciarse – como ya hizo Lagertha con Ragnar – y no sólo eso; los malos tratos – cosa que hace Sigvard – eran motivo de divorcio instantáneo, pero es que, además, la violación era una de las pocas causas que reconocían las asambleas vikingas para aplicar la pena de muerte. En la realidad histórica, Sigvard se estaría arriesgando muchísimo con su actitud hacia Lagertha. Y diréis, bueno, es que si ella no aguanta ¿qué le queda, cómo podrá sobrevivir? Pues bien, este es otro punto interesantísimo del derecho vikingo y de la consideración para con las mujeres; los matrimonios solían pactarse entre iguales – no dejaba de ser jamás una transacción económica como cualquier otra – y cada parte aportaba un monto, la mujer y el hombre. Si se producía el divorcio, cada parte recuperaba su monto, pero no sólo eso, si el matrimonio se disolvía por culpa del hombre – como en casos de malos tratos – las mujeres podían reclamar incluso la parte del marido, lo que convertía a los divorcios en algo que podía llegar a salirle muy caro a los hombres vikingos. En este caso, Lagertha podría divorciarse de Sigvard y desplumarlo por la actitud que está teniendo hacia ella. Si queréis saber más sobre la condición de la mujer vikinga, podéis hacerlo aquí.

Lagertha regresa junto con Björn y un ejército para ayudar a Ragnar.
Lagertha regresa junto con Björn y un ejército para ayudar a Ragnar.

Y, para mí, el momento estrella del capítulo, es el retorno de Lagertha y Björn para ayudar a Ragnar. Y me gusta porque, a su manera – como todo en la serie – está utilizando la historia “real” adaptándola a la serie. Según las Sagas, Lagertha regresó para ayudar a Ragnar tras haberse divorciado, con todo un ejército, sólo que no tuvo lugar en Kattegat ni por los motivos que se dan en la serie. Para finalizar el artículo, os voy a contar la verdadera historia de Ragnar y Lagertha.

La historia conocida de Lagertha comienza cuando Frø, traducido por Frodo, líder de los suiones (también llamados svear, una antigua tribu germánica que habitaba en Escandinavia, en las zonas de la actual Suecia y que le dieron nombre posteriormente al país) invadió Noruega y mató al jarl de la zona, llamado Siward – Sigurd o Sigvard – en el año 840. No contento con eso, y como estrategia de humillación pública, cogió a todas las mujeres de la familia del jarl – parece ser que entre ellas estaba Legertha – e hizo con ellas un burdel y un harén. Sabedor de la noticia, Ragnar Lodbrok acudió a luchar contra Frodo y a su llegada muchas mujeres se vistieron como hombres para luchar junto a él, entre ellas Lagertha, que resultó ser clave para la victoria de Ragnar y que lo dejó profundamente impresionado, hasta tal punto que decidió cortejarla. Sin embargo, cuentan las Sagas que al ir a pedir su mano, se encontró con un oso y un gran perro protegiendo su morada que le impedían el paso, Ragnar mató al oso e hirió gravemente al perro, por lo que consiguió llegar hasta Lagertha y pedir su mano. No se sabe si tuvieron descendencia, al menos no conocida, pero sí se sabe que el matrimonio fue efímero.

Ragnar regresó a Dinamarca y, aún enfadado por Lagertha por la encerrona del oso y el perro ante su puerta, decidió divorciarse de ella para casarse con Thora, hija de Herrauđ de Götaland, una muchacha de alta alcurnia. Sin embargo, cuando llevaba en su hogar poco tiempo supo que los problemas en Noruega continuaban, por lo que se desplazó de nuevo hasta la zona para luchar. Lagertha lo supo también y decidió acudir en su ayuda con su nuevo esposo, su hijo y una flota de 120 barcos. En la Batalla de Laneus uno de los hijos de Ragnar murió, causando una gran conmoción en Ragnar y en sus hombres, que quedaron desconcertados, por lo que fue Lagertha la que reorganizó el ataque y salvó la batalla.

Según Saxo Gramático en su Gesta Danorum, al regresar a Noruega Lagertha y su nuevo marido – del que desconocemos el nombre a día de hoy – tuvieron una gran pelea que terminó con la muerte de éste a manos de su esposa que lo mató con una lanza y, según Saxo también, ella asumió el poder y el rol de jarl.

Ragnar, Lagertha y Björn, de nuevo juntos.
Ragnar, Lagertha y Björn, de nuevo juntos.

Por último, me gusta mucho esa mirada de ternura, añoranza y recelo que Ragnar tiene hacia Björn ahora que se han reencontrado y que éste ha crecido, porque Ragnar ya sabe que su hijo será más famoso que él y sus gestas mucho más recordadas y aclamadas en la historia.

Bibliografía:

La bibliografía que he utilizado para este apartado es enormemente extensa, ya que he ido utilizando todo aquello que llevo investigado hasta la fecha. Por ende, mencionarla entera sería demasiado largo por lo que, si estáis interesados en algún punto en concreto de todo lo que he dicho, decídmelo y os daré las referencias bibliográficas exactas.

 

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