NOTA: No es mi intención destriparle la serie a nadie, asumo que si entráis a leer los comentarios sobre la serie es porque la estáis viendo, sin embargo – y aunque no me he leído los guiones de la serie, ¡ojalá! – es probable que al hablaros de los aspectos históricos reales de la misma incurra en algún que otro spoiler involuntario.
  • Si os habéis perdido el comentario del Primer Capítulo– Brother’s War, pinchad aquí..
  • Si os habéis perdido el comentario del Segundo Capítulo – Invasion, pinchad aquí..
  • Si os habéis perdido el comentario del Tercer Capítulo – Treachery, pinchad aquí.
  • Si os habéis perdido el comentario del Cuarto Capítulo – Eye for an Eye, pinchad aquí..

Como ya vengo haciendo en los comentarios anteriores, voy a dividir la explicación en dos partes; la trama de Inglaterra y la de Escandinavia ya que me parece más cómodo tanto a la hora de redactar para mí como a la hora de leerlo para vosotros el no ir mezclando y alternando cosas, sino desarrollar dos hilos continuos.

Escandinavia.

El hilo de las tierras de los hombres del norte comienza tal y como terminó el capítulo cuarto, con la llegada de Lagertha y Björn en ayuda de Ragnar en su contienda contra el jarl Borg. Ya os comenté que esto pasa casi tal cual en las Sagas y en la Gesta Danorum de Saxo Gramático, donde se nos narra la historia de Lagertha. Las diferencias entre ficción y realidad es que, en la “realidad histórica” de las Sagas Lagertha llega también con su nuevo marido y no para luchar contra el jarl Borg, sino contra un tal Frø, traducido por Frodo (de donde Tolkien saca su personaje para el Señor de los Anillos, como tantos otros elementos tomados de la mitología nórdica en sus obras), líder de los suiones (una antigua tribu germánica que habitaba en Escandinavia, en las zonas de la actual Suecia y que le dieron nombre posteriormente al país) que invadió Noruega y mató al jarl de la zona, llamado Siward. Como suele pasar, realidad y ficción se mezclan en la serie dando nuevas trama que, a mí, me parecen muy interesantes igualmente.

El reencuentro de Lagerhta y Björn con el resto de su “antigua” familia es muy emotivo, especialmente cuando Rollo le dice eso de tú y tus guerreros sois bienvenidos como la primavera después del invierno más duro y glacial con esa voz y esa pose tan zen que lleva adoptando desde el primer capítulo (hasta que al final del capítulo le salga el espíritu del berserker que lleva dentro contra Borg y sus hombres).

Rollo recibiendo a Björn.
Rollo recibiendo a Björn.

Es gracioso el reencuentro de tío y sobrino, cuando Rollo le dice a Björn, al verlo tan mayor ya, “por Freyja y todos los dioses”. Freyja es una de las diosas mayores en la mitología nórdica y germánica, aunque su verdadero rol, las prácticas paganas y su culto son inciertos y variados; En las Eddas, Freyja es descrita como la diosa del amor, la belleza y la fertilidad. La gente la invocaba para obtener felicidad en el amor, asistir en los partos y para tener buenas estaciones. También era asociada con la guerra, la muerte, la magia, la profecía y la riqueza. Las Eddas mencionan que recibía a la mitad de los muertos en combate en su palacio llamado Fólkvangr, mientras que Odín recibía la otra mitad en el Valhalla. El origen de la magia seiðr y su enseñanza a los Æsir, los dioses, en concreto a Odín, se le atribuía a ella. Pero aún es más graciosa – o premonitoria – la reacción de Floki, cuando le dice “permaneciste fiel a tu camino”. Tal vez con esto se refiera – ya que parece que el rol de Floki esta temporada es tener premoniciones o algo similar – al futuro que le espera a Björn, conocido como Björn Ironside (Brazo o Costado de Hierro) en las Sagas, el hijo de Ragnar que llegó a ser mucho más famoso que su padre y sus hazañas mucho más recordadas y narradas. Otra de las frases de Floki en el reencuentro es “pareces más fuerte que tu padre”.

Floki recibiendo a Björn.
Floki recibiendo a Björn.

Nunca sé dónde contaros esto, porque es algo que sucede a cada segundo de la serie, pero al ver a Lagertha vestida para “la guerra”, creo que en este comentario es el momento. Si bien la serie tiene muchas cosas muy buenas históricamente hablando, los peinados y los vestuarios no son una de ellas ya que son cero, pero cero patatero, históricos, rigurosos y reales. Pero es que el atuendo de Lagertha en este capítulo se lleva la palma.

En esta serie lo que vemos – eminentemente – son cuero y más cuero y colores marrones y negros y cotas de malla ceñidas que ni sacadas de una tienda de moda (como la de Lagertha), pero los vikingos realmente no vestían así. Para los vikingos colores eran muy apreciados, especialmente los colores llamativos y brillantes (los azules, rojos, amarillos…), pero los colores arenosos o negros no eran apenas usados ya que, en primer lugar, estaban asociados con la muerte y, en segundo lugar, el negro era un color carísimo, como ya os expliqué en el comentario del tercer capítulo al hablar de las velas de los barcos del jarl Borg, que eran negras. Por supuesto, los vikingos no llevaban pantalones de cuero al más puro estilo el Último Mohicano, como los de Rollo, ni botas de motero.

Y qué decir de los los peinados (si queréis leer largo y tendido sobre peinados vikingos, aquí tenéis un artículo)… El peinado de Lagertha es monísimo y le queda divino, sí, pero cero por ciento práctico a la hora de una batalla. En una batalla, lo normal y lo más sensato habría sido llevar el pelo totalmente recogido para evitar que el contrario pudiese estirar de él o que se enmarañase en un muro de escudos con tus propios compañeros. Pelo corto, coletas e, incluso, rapados (aunque el pelo rapado era mayormente símbolo de esclavitud) habría sido el estándar en combate.

No vamos a entrar a hablar detalladamente de vestuario vikingo porque se me iría de las manos el comentario, lo que voy a hacer es poneros unas fotos de los personajes de la serie con fotos de recreacionistas históricos vikingos, esto es, de lo que habría sido lo más parecido a un vikingo. Y vosotros mismos lo veréis. Si pincháis en las fotos las veréis más grandes.

Fotos de la serie.

Vestuario Serie
Vestuario Serie
Vestuario Serie
Vestuario Serie
Vestuario Serie
Vestuario Serie
Vestuario Serie
Vestuario Serie
Vestuario Serie
Vestuario Serie
Vestuario Serie
Vestuario Serie

Fotos recreacionistas.

Recreacionistas de Ætt Halfdaning
Recreacionistas de Ætt Halfdaning
Recreacionistas del Clan Hávamál
Recreacionistas del Clan Hávamál
Recreacionistas del Clan Hávamál
Recreacionistas del Clan Hávamál
Recreacionistas de Ætt Halfdaning y Hávamál
Recreacionistas de Ætt Halfdaning y Hávamál

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Recreacionistas de Ætt Halfdaning
Recreacionistas de Ætt Halfdaning
Recreacionistas del Clan Hávamál
Recreacionistas del Clan Hávamál

Creo que vosotros mismos habréis visto la diferencia entre realidad y ficción.

Atacar a los suministros y provisiones del invierno para hacer salir al jarl Borg de Kattegat es una idea tan brillante como terrible, ya que las consecuencias serían desastrosas para una comunidad o granja tan pequeña en una tierra, Escandinava, tan pobre y tan falta de algunos recursos. La dieta de los vikingos no se basaba eminentemente en el grano ya que, en general, los vikingos cultivaban más bien poco; el grano era caro, mientras que la cebada, el centeno y la avena se podían cultivar en toda Escandinavia, el trigo era considerado un cultivo de lujo y sólo se daba en la zona meridional. Para no entrar y desarrollar demasiado el tema, los vikingos se alimentaban principalmente de la caza de animales pequeños y medianos, del pescado, el cual secaban y salaban, cultivaban otros alimentos como judías, guisantes, repollo y cebollas y producían derivados lácteos como la mantequilla, el queso o el skyr (una especie de cuajada muy típica de las zonas escandinavas).

Este tipo de ataque nocturno era muy habitual entre los vikingos, éstos a la hora de luchar eran hábiles e inteligentes, con grandes dotes para el engaño y la treta. Pese a lo que se intenta siempre mostrar, los vikingos no fueron – ni mucho menos – los mejores guerreros de su tiempo, pero sí es cierto que su “no miedo” a la muerte relacionado por sus creencias religiosas (morir en combate, con honor, ir al Valhalla, el mejor destino de un guerrero…) y su arte para la treta y sus conocimientos bélicos les hicieron muy capaces y eficientes.

Cuando llega el momento de la batalla entre el ejército de Borg y el de Ragnar y Lagertha (si se les puede llamar ejércitos, ya que más bien eran pequeños contingentes bélicos) lo que observamos es que la mayoría del potencial que ha aportado Lagertha son mujeres. Esto, en la realidad del día a día de los vikingos, no habría sido así. Ya os estuve comentando en los capítulos anteriores que el concepto de la skjaldmö, la escudera, es más mitológico y fantástico que otra cosa y que no tenemos evidencias arqueológicas que sustenten la existencia de tantísimas mujeres como nos muestra la serie. Sin embargo, a lo que hace esta escena es referencia más o menos adaptada a la historia de Lagertha en las Sagas. Sabemos que cuando Ragnar acudió a Dinamarca a luchar contra Frø, que había matado al jarl de Noruega y había cogido a todas las mujeres de la familia del jarl – parece ser que entre ellas estaba Lagertha – y había hecho con ellas un burdel y un harén, Lagertha luchó junto con Ragnar, acompañado del resto de mujeres que – disfrazadas de hombres – lucharon con ellos.

Curioso y, de nuevo, muy significativo, esas muestras de celos de Ragnar hacia su hijo, cuando Rollo le dice a Björn que ha luchado muy bien, pero Ragnar le espeta “que aún tiene mucho que aprender”. La serie, sin duda, nos va allanando el camino para esa relación turbulenta de Ragnar con sus hijos y las consecuencias que eso tendrá (si siguen la historia de las Sagas, aunque sea a su manera, claro está).

Y Ragnar vuelve a Kattegat, y todo el mundo se alegra muchísimo de verle a él, a Rollo, a Siggy y, especialmente, a Lagertha, a la que todo el mudo saluda con efusividad. Sin embargo, nadie saluda a Aslaug quien, además, no se lo tomará muy bien y presionará a Ragnar para que Lagertha no se quede en la granja con ellos. A mí esta actitud de Aslaug me parece muy fuera de lugar cuando, un tiempo atrás, fue la primera instigadora del ménage à trois con Ragnar y Lagertha. Supongo que ahora, cuando una lo tiene todo para sí, es difícil estar en la posición de ser la que tiene que compartir (y eso que Lagertha y Ragnar están divorciados y ésta casada de nuevo). Y conseguirá que Lagertha vuelva a su casa, con su odioso marido (cuyo final espero que sea el de las Sagas que os conté en el comentario del capítulo pasado) y, además, le dice a Ragnar que está esperando otro hijo, pero que teme la profecía; esa profecía que también os conté en el comentario pasado, así que no me extiendo más en ello.

Kattegat encantadp con el regreso de Lagertha.
Kattegat encantadp con el regreso de Lagertha.

Una escena que no entiendo muy bien qué propósito tiene es la del sacrificio a Odín con el hombre de Borg que han capturado para dar gracias por la victoria. Odín, en nórdico antiguo Óðinn, o Wotan, es considerado el dios principal de la mitología nórdica y algunas religiones etenas. Su papel, al igual que el de muchos dioses nórdicos, es complejo; es el dios de la sabiduría, la guerra y la muerte, pero también es considerado, aunque en menor medida, el dios de la magia, la poesía, la profecía, la victoria y la caza. Odín residía en el Asgard, en el palacio de Valaskjálf, que construyó para sí y donde se encuentra su trono, el Hliðskjálf, desde donde podía observar lo que sucedía en cada uno de los nueve mundos. En la batalla blandía su lanza, llamada Gungnir, y montaba su corcel de ocho patas, llamado Sleipnir. Junto con su esposa Frigg es padre de muchos de los dioses tales como Thor, Balder, Vidar y Váli. En la poesía escáldica se hace referencia a él con infinidad de kenningar (metáforas) y uno de los que se utiliza para mencionarlo es Allföðr (“padre de todos”). Como dios de la guerra, se encargaba de enviar a sus hijas, las valquirias, a recoger a los guerreros heroicos muertos en batalla, los einherjer, que se sientan a su lado en el Valhalla donde presidía los banquetes. En el final de los tiempos Odín guiará a los dioses y a los hombres contra las fuerzas del caos en la batalla del fin del mundo, el Ragnarök. En esta batalla el dios morirá devorado por el feroz loboFenrir, el cual será inmediatamente asesinado por Vidar, quien le desgarrará las fauces y colocará un pie en la garganta.

Los vikingos fueron una sociedad que practicó los sacrificios como ofrendas a los dioses de manera habitual, de hecho, era su forma de venerar a los dioses. Los sacrificios se hacían para pedir cosas y para agradecer cosas. Era algo habitual, normal y a lo que toda la población habría estado acostumbrada. Por ello, no entiendo muy bien esa cara de perro malhumorado de Lagertha cuando Ragnar le pide a Björn que oficie el sacrificio. Sin embargo, habría sido más habitual sacrificar a la ofrenda degollándola con una daga o algún tipo de cuchillo que el sacrificio por decapitación con un hacha, como si fuese una ejecución.

Si queréis saber más cositas sobre el culto en la Era Vikinga, pasaos por este ciclo del blog en el que hablé extensamente de este tema.

El Culto en la Era Vikinga: Parte I. Las Formas del Culto

El Culto en la Era Vikinga: Parte II. Los administradores del Culto

El Culto en la Era Vikinga: Parte III. Los lugares del Culto

El Culto en la Era Vikinga: Parte IV. El Templo de Gamla Uppsala

Sobre Sacrificios en la Era Vikinga

Ragnar y el Oráculo.
Ragnar y el Oráculo.

La visita de Ragnar al Oráculo es muy interesante por la historia que le cuenta (aunque inconclusa, pues no la termina) de Njörðr y Skaði, así que os la cuento entera yo.

“En la mitología nórdica, Skaði (o Skade) era la diosa del invierno y cazadora con arco. Era hija del gigante Þjazi, y cuando éste fue asesinado por los Æsir, los dioses, Skaði marchó hacia Asgard en busca de venganza. Temeroso de enfrentar a la diosa del invierno, Odín le ofreció a Skaði poner los ojos de su padre como estrellas y desposarse un dios. La única condición impuesta fue que debía elegir compañero con sólo ver los pies de los candidatos. Observó durante largo tiempo a todos los pies, y eligió al par más limpio, pensando que debían ser los de Baldr. Pero no pertenecían a él, sino a Njörðr, cuyos pies eran limpiados por el mar ya que era el dios de la tierra fértil y de la costa marina, así como el de náutica y la navegación. Y se casaron y a pesar de amarse mucho mutuamente, su matrimonio no fue el mejor. Skaði vivía en la tierra del invierno, en Þrymheim, pero a Njörðr no le gustaba ser despertado todo el tiempo por los lobos, e incluso apenas podía dormir por culpa del frío. Skaði no podía soportar vivir junto al mar, en Nóatún, ya que las gaviotas siempre la despertaban junto con el ruido de las olas. Pero decidieron vivir nueve días en Þrymheim y tres noches en Nóatún, simbolizando el predominio de las bajas temperaturas durante la mayor parte del año en las latitudes septentrionales. No estaban hechos el uno para el otro y, finalmente, se separaron”

¿Qué habrá querido decirle el oráculo a Ragnar con esta historia? Ansiosa me hallo por descubrirlo.

Y la trama en Escandinavia termina con la noticia de que el rey Horik ha sido derrotado por Egberto de Wessex en Inglaterra y sólo han sobrevivido él y su hijo (que ya es casualidad).

Inglaterra.

El Rey Egberto atendiendo a la mujer maltratada.
El Rey Egberto atendiendo a la mujer maltratada.

La trama de Inglaterra no puede empezar más interesante con esa escena en la que vemos al rey Egberto de Wessex haciendo algo así como impartir justicia en la corte, con un Athelstan en segundo plano. El caso que se nos presenta es el de una mujer que aparece toda cubierta con una enorme capa modelo caperucita roja a la que no le vemos el rostro, un rostro desfigurado por su marido, quien la ha acusado de adulterio. El rey le pregunta a la muchacha si es cierto que ha sido infiel a su marido para que éste le haga eso y ella responde que no. Entonces, Egberto decide acudir a la opinión de Athlestan y se produce uno de los diálogos más interesantes, para mí, de la serie hasta la fecha:

Egberto: “¿Qué harían los paganos en este caso?

Athlestan: “Si fuese una mujer libre, creerían en su palabra y harían un juramento a su favor”.

Eg: “Pero seguramente su marido tiene todos los derechos sobre ella. Seguramente le pertenece, para hacer lo que a él el plazca”.

Ath: “No según los paganos”.

Eg: “¿Entonces, las leyes paganas son superiores a las nuestras?

Ath: “No en todos los casos”.

Aquí lo que estamos viendo es, ni más ni menos, una de las diferencias más acusadas entre los cristianos y los vikingos. En realidad, entre los vikingos y casi cualquier sociedad medieval de la época en la que estamos, siglos VIII – XI. La sociedad vikinga no fue una sociedad matriarcal en absoluto, no obstante, tampoco podríamos tacharla de ser una sociedad “masculinista” en la que la mujer no tuvo ningún rol o papel más allá del reproductor, como sí sucedía en otras muchas sociedades contemporáneas y en muchas sociedades hasta hace, como se diría, cuatro días, o en algunas a día de hoy.

 La mujer casada, la esposa del bónði u hombre libre, era la húsfreyja. Esta mujer mostraba su estatus privilegiado mediante ciertos elementos del vestuario que contenían un alto valor tanto funcional como práctico; por ejemplo, el manojo de llaves que colgaba de su cinturón o de los broches de sus vestidos, que no eran si no las llaves de los arcones, cofres, armarios o baúles de la casa, donde se guardaban las pertenencias importantes. Cuantas más llaves, más arcones y, por ende, más riqueza. La húsfreyja era la señora, la dueña y la máxima autoridad de la casa; era la que mantenía el control y la organización de las propiedades sin necesidad del beneplácito o la aprobación del marido. Era la jefa en el interior de la casa, lo que los vikingos llamaban innan húss, y que, simbólicamente, significaba que era la señora “pasada la viga del umbral” o innan stokks, un elemento que delimitaba judicialmente el territorio doméstico del público. Más allá de la viga, esto es, fuera de la casa o útan stokks, el dominio era del hombre, sin embargo, y aunque su ámbito de poder era de puertas adentro de la casa, la mujer también se convertía en la dueña de toda la granja en ausencia del marido o husbóndi, esto es, cuando éste se encontraba fuera por estar comerciando o de incursión. En estos casos se ayudaba de los esclavos y del resto del personal de la granja.

 Y no sólo a nivel económico u organizativo la mujer era importante, sino que la sociedad vikinga tenía grandes consideraciones morales para con ella; era el alma de la sociedad, mientras que el marido era el brazo, ella era la autoridad moral de la familia y el marido la fuerza. La mujer vikinga era la guardiana de las tradiciones familiares y sociales, la que de forma oral inculcaba a sus hijos los valores sociales y morales, la que les enseñaba religión y la que les transmitía las leyendas y la historia de los vikingos y sus antepasados. Era la guardiana del legado vikingo.

 Al contrario que en muchas sociedades coetáneas, las mujeres no eran consideradas un mero o un simple objeto de placer, no eran vistas como simples paridoras y perpetuadoras de la especie, si no que éstas estaban enormemente respetadas por sus semejantes masculinos en parte, precisamente, porque eran las madres de los vikingos. Incluso en términos puramente sexuales, las mujeres gozaban de respeto y libertad. La mujer en la sociedad vikinga era la que daba la condición social de los hijos, esto es, de madre esclava, hijos esclavos, y de madre libre, hijos libres, no siendo determinante la condición social del padre más que en algunos casos puntuales. Además, la categoría social y el estatus de un hombre podía basarse en la categoría de la futura esposa y por ello conseguir riquezas, a base de comercio o de expedición, para concertar un buen matrimonio era tan importante. Los matrimonios sólo se producían entre familias o clanes de similar condición económica, si uno quería casarse con la hija de un jarl o un rey, debía aportar una suma de dinero al contrato matrimonial equivalente a la que aportaría la esposa.

El cuerpo de las mujeres no era un bien masculino y, de hecho, la violación de una mujer libre era uno de los pocos motivos en los que los vikingos y su asamblea de gobierno contemplaban la pena de muerte y los malos tratos, causa de divorcio ipso facto. La mujer vikinga era muy distinta que la mujer cristiana.

La siguiente escena en Inglaterra es esa en la que el hijo de Egberto, Ethelwulfo, le pregunta a Athlestan que dónde es y, cuando éste le contesta que de Northumbria, le cuenta que su padre está pensando en ir a visitar al rey de ese territorio. Acordaos de él de la primera temporada, Aelle de Northumbria, que era igualito que el Sevilla de los Mojinos Escocíos. A ver qué se cuece entre estos dos reyes de dos reinos distintos (recordad que por entonces Inglaterra aún no era un reino unificado como tal, sino un conglomerado de siete reinos y la supremacía se la iban turnando según el momento entre Northumbria, Mercia y Wessex).

Las alucinaciones de Athelstan.
Las alucinaciones de Athelstan.

Y las alucinaciones de Athelstan y esa lucha interna suya entre el paganismo y el cristianismo me parecen maravillosas, así como ese gesto de no comerse a la hostia en misa mientras comulga, ¿es porque en realidad es pagano? ¿O es porque se siente demasiado pecador para hacerlo? Da que pensar y por ello me está gustando mucho la trama de Athelstan.

Bibliografía:

La bibliografía que he utilizado para este apartado es enormemente extensa, ya que he ido utilizando todo aquello que llevo investigado hasta la fecha. Por ende, mencionarla entera sería demasiado largo por lo que, si estáis interesados en algún punto en concreto de todo lo que he dicho, decídmelo y os daré las referencias bibliográficas exactas.

Grupos de recreación de los que he usado fotografías:

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