Clases sociales según la Mitología Nórdica.
Clases sociales según la Mitología Nórdica.

Es importante conocer la organización social de cualquier pueblo ya que sólo de esta forma podemos entender otros muchos aspectos de éste. En el caso de los vikingos, sólo conociendo su organización social entenderemos por qué eran una sociedad tan distinta en algunos aspectos a otras que tenían muy cerca, como los ingleses o los carolingios y entenderemos por qué actuaban de la forma en que lo hacían. Por supuesto, es complicado dar una organización social cerrada y estática para los trecientos años que dura la Era Vikinga ya que, precisamente, esta fue una parte de la historia de los vikingos que sufrió más evoluciones con el paso del tiempo. Sin embargo, a lo largo de estas entradas dedicadas a la sociedad vikinga hablaremos de la organización social de los vikingos a inicios de la Era Vikinga y trataremos, aunque sea someramente, cómo ésta evolucionó y se complejizó.

Generalizando, la sociedad escandinava durante el periodo vikingo fue una sociedad tripartita, es decir, dividida o estamentada en tres clases sociales principales:

  • Jarls, lo que serían nobles o reyes, de entre los cuales se escogía al rey, konungr, en el caso de que lo hubiese (ya veremos que el concepto de rey para los vikingos es, cuando menos, peculiar y distinto a lo que estamos acostumbrados).
  • Karls; los boendr u hombres libres. El grueso de la población, principalmente campesinos, granjeros y comerciantes.
  • Thræll o los esclavos.

Curiosamente, la definición de estas tres clases sociales la encontramos en la Mitología Nórdica ya que viene explicada en el poema mitológico Rígsthula, traducido por la Canción de Ríg, en el cual un dios llamado Ríg – quien se cree que es el dios Heimdall – es el progenitor de las tres clases sociales. Según la Völuspá, Heimdall, convertido en Ríg, era ancestro o pariente lejano de los humanos de Midgard, y cuenta esta historia que este dios viajó por el mundo alojándose en las casas de aquellos que le acogían.

Primero, se alojó en casa de los ancianos Ái – Bisabuelo – y Edda – Bisabuela – que poseían una casucha pobre y destartalada y una comida malísima, que aún así compartieron con Ríg. Éste se alojó con ellos tres noches y durmió con ellos y, para sorpresa de Ái, nueve meses más tarde Edda dio a luz a un bebé, llamado Thrall. Éste era feo, svartan (oscuro) y poco agraciado físicamente, pero era fuerte y trabajaba duro de sol a sol. Cuando creció se casó con Thir, una mujer fea y trabajadora como él, y su descendencia se convirtió en la casta más baja de la sociedad; los esclavos o thræll.

Continuó viajando por el mundo y la siguiente vez Ríg se alojó en casa de Afi – Abuelo – y Amma – Abuela – que tenían una casita más agradable y una mejor comida, además de más abundante. Éstos anfitriones también compartieron su comida y su cama con Ríg y nueve meses después Amma dio a luz a un bebé llamado Karl, un niño de pelo rojo, que resultó ser un excelente granjero. Cuando creció Karl se casó con Snör, una mujer prudente, y su descendencia se convirtió en la casta de los bœndr, los hombres libres de la sociedad vikinga, granjeros y comerciantes. Uno de sus hijos se llamó Smiðr, que significa herrero, una de las profesiones más apreciadas por los vikingos.

Por último, en su periplo Ríg terminó en la casa de Faðir – Padre – y Móðir – Madre – que poseían una residencia fastuosa y opulenta, así como riquísimos manjares en abundancia. También compartieron techo y cama con Ríg y a los nueve meses Móðir dio a luz a un bebé llamado Jarl, un niño rubio y bleikr (blanco y brillante) que se convirtió en un chico refinado, apuesto, delicado y con grandes dotes de liderazgo. Cuando Ríg lo supo volvió a casa de Faðir y Móðir y se llevó consigo a Jarl, al que hizo su heredero y enseñó el uso de las runas y el uso de la espada hasta convertirse en un hombre sabio y un gran guerrero. Cuando creció se casó con Erna, una mujer de la más alta aristocracia hija de Hersir (Señor), refinada, sabia y delicada como él, y su descendencia fue la casta de los nobles, los guerreros y los gobernantes, los jarls.

Erna y Jarl tuvieron una descendencia de sólo varones, entre los cuales se encontraba Kon o Konur, el hijo menor. Éste superaba en todo a su padre, aunque parecía cosa imposible. Tenía la fuerza de ocho hombres, podía escuchar a los pájaros, apagar incendios, calmar el mal, oxidar el filo de las armas y apaciguar los corazones oxidados. De él procede la casta de los reyes, los konungr que llevaban también el título de ríg, del que proceden los términos que designan a los reyes en muchos idomas; en irladés, rex en latín y rajam en sánscrito.

Ésta era la forma que tenían los vikingos de explicar el orden correcto de lo que para ellos eran las clases sociales, sin embargo, como os habréis podido imaginar, la realidad fue sustancialmente más complicada y debemos tener en cuenta que, como en todas las sociedades, todas las clases sociales tuvieron subdivisiones y diferencias internas. La pirámide social vikinga es compleja y contiene numerosos peldaños intermedios. Además, al contrario que otras sociedades medievales en las que los estamentos o clases sociales eran harto rígidos y no existía la movilidad, la sociedad vikinga fue enormemente flexible y albergó una sustancial movilidad entre clases. Un esclavo podía llegar a ser un hombre libre, un hombre libre podía llegar a ser jarl y un jarl podía llegar a ser rey. Y un rey podía ser depuesto igual que había sido elegido.

En próximas entradas dedicadas a la sociedad vikinga y su organización desgranaremos detenidamente los pormenores de cada una de estas clases sociales.

Bibliografía.

  • BOYER, Régis. La vida cotidiana de los vikingos (800-1050). José J. de Olañeta, ed, Palma de Mallorca, 2005.
  • GRANT, John. Los vikingos. Cultura y Mitología. Evergreen, Barcelona, 2008.
  • NIEDNER, Heinrich. Mitología Nórdica. Ed. Edicomunicación, Madrid, 1919.
  • SOMERVILLE, Angus A. The Viking Age. University of Toronto Press, Toronto, 2010.
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