Nobles, hombres libres y esclavos.

En las anteriores entradas del blog sobre la Sociedad Vikinga hablamos de la Organización de la “Sociedad Vikinga según la Mitología Nórdica” y, ya entrando en materia histórica, de “Los Reyes y los hombres de los Reyes”. En esta entrada nos toca hablar del resto de clases sociales que existieron en la época vikinga y que componían el grueso de ésta; los nobles, los hombres libres y los esclavos. Además de componer el grueso de la sociedad vikinga, estas tres clases – al contrario que los reyes o los hombres de los reyes, los cuales vimos que no siempre existieron en todas las comunidades vikingas – sí estuvieron siempre presentes. Es fácil, muy fácil, encontrar una comunidad o sociedad vikinga sin reyes o sin húskarl, pero es imposible encontrar una comunidad vikinga que no tenga un jarl, un bondi o un trhaell.

Pirámide Social Era Vikinga
Pirámide Social Era Vikinga

Veremos también en este caso como dentro de cada clase social la cosa no fue un todo homogéneo, sino que existieron las diferencias, las subdivisiones y las gradaciones

La clase nobiliaria: el jarl.

En la cúspide de la pirámide social se encontraban los jarl, la clase o casta nobiliaria, el escalafón más alto de la sociedad y de donde salían los líderes y gobernantes vikingos, por ejemplo, los reyes de los que hablamos en la anterior entrada. El concepto de jarl es un concepto poco conocido y probablemente mucho más antiguo que el concepto de rey en la sociedad vikinga.

Estos nobles escandinavos, que estaban a cargo de una aldea, comunidad o granja, no sólo se distinguían del resto de hombres por su riqueza medida en tierras, barcos o lujos – que por supuesto poseían más que los hombres medios – sino que su principal fuerza y poder recaía o se medía eminentemente por el número y la fidelidad de sus seguidores, no sólo entendiendo seguidores como séquito bélico, sino como aquellos hombres que estaban dispuestos a votar por él en una asamblea de gobierno y a los que los jarls, en consecuencia, debían protección. Este título nobiliario no era necesariamente un puesto hereditario, sino que los jarls se escogían de entre los hombres libres, de entre karl y bœndir, en las asambleas de gobierno o Thing. Por ende, cualquier hombre libre, hijo o no de líder, podía convertirse en jarl de una comunidad sin mayor inconveniente que el de recabar los apoyos y los seguidores necesarios y a base de obtener la riqueza necesaria o los medios que le permitiesen mantener a esos seguidores y las empresas que deberían realizar, como campañas de saqueo, expedición o comercio. Si bien es cierto que el hecho de ser o pertenecer a la familia del líder y disfrutar de sus estatus lo hacía más fácil y por ello muchas veces el título pasaba de padres a hijos – primogénitos o no -. Algunos jarls ostentaban el título hasta su muerte y otros eran elegidos para momentos y tareas concretas y, una vez llevadas a cabo – como una campaña de saqueo veraniega –, dejaban el cargo hasta que hiciese falta escoger de nuevo.

Y si los vikingos escogían en consenso un líder, era por algún motivo. La tarea principal de un jarl – como vimos que lo fue también la de los primeros reyes vikingos – era la de mantener y asegurar la seguridad, la prosperidad y el honor de su comunidad, además de patrocinar las empresas comerciales o de incursión veraniegas aportando medios y barcos. Y debía hacerlo, puesto que al ser un puesto electo, la comunidad tenía el derecho de retirarle el favor y buscarse un nuevo líder que les ofreciese aquello que necesitaban.

Algunos de los jarls más conocidos fueron los Jarls de Lade y los Jarls de Møre, en Noruega.

Inmediatamente por debajo de los jarls existieron otros títulos nobiliarios, los landsmenn o styraesmenn que habrían sido algo así – y salvando las distancias – los comandantes de las flotas de los reyes o jarls y cuyo cargo no era hereditario. Por debajo de éstos existió el título de hold o haudl, hauldr, un hombre libre propietario de tierras suficientes como para arrendarlas o tener trabajadores propios como asalariados o jornaleros.

La clase de hombres libres: Karls y bœndr.

El grueso de la población durante la Era Vikinga en Escandinavia estuvo compuesto por lo que conocemos como karls, una especie de clase media formada por hombres libres, llamados bónði y en plural bœndr. El hombre o marido era el húsbondi y la mujer o esposa la húsfreyja.

Los hombres libres vivían en la granja, la unidad básica de hábitat de los vikingos, y eran principalmente propietarios libres de la tierra en la que vivían y cultivaban. El bónði era un hombre para todo, multitarea y general y prácticamente autárquico; granjero, pescador, artesano, herrero, tejedor, jurista, médico, sacerdote del culto privado, escaldo, comerciante, navegante, astrónomo, guerrero ocasional cuando se dedicaba al pillaje. Eran también el núcleo de la sociedad vikinga, una clase intermedia no demasiado homogénea y es que dentro de este estamento existían diferencias y escalafones, no todos los bónði eraniguales o tenían el mismo rango, había diferencias según la familia de procedencia, la fortuna, las propiedades o el linaje. La mayoría de los hombres libres que querían enriquecerse tenían, primordialmente, dos opciones; bien el comercio, bien los saqueos o el pillaje que podían llevar a cabo por su riesgo y cuenta junto con otros hombres libres o bajo las órdenes o el patrocinio de algún líder o jarl. Dentro de esta gradación interna de los bœndr encontraríamos, si seguimos las explicaciones de Régis Boyer basándose en las Sagas, tres clases:

  • Grandes bœndr llamados stórbœndr, probablemente de linaje antiguo, ricos y de entre los que se escogía la clase gobernante, los jarls.
  • Bœndr medianos cuyo nombre no conocemos y que habrían sido el grueso de este estrato social, propietarios libres de sus tierras, comerciantes, granjeros
  • Pequeños bœndr  llamados smábœndr y probablemente no propietario de sus tierras o en algún tipo de régimen de servidumbre – no feudal – para con algún bónði más rico o algún jarl.

La principal característica del bónði era su libertad, una libertad que lo convertía en una clase media muy distinta a otras coetáneas ya que, por lo general, no estaba sujeto ni rendía pleitesía a nadie ni ante nadie. Esta libertad le otorgaba el derecho de dar su opinión y de participar y votar en el Thing, las asambleas de gobierno de la Era Vikinga, en las que podía hablar libremente ante sus líderes y donde, precisamente, los escogía. Asimismo, tenía el derecho a reclamar la actuación de la justicia para su causa ya que todo hombre libre conocía las leyes. Otro derecho que poseía era el de llevar armas, las que pudiese permitirse. Por lo tanto, eran la base política y económica de la sociedad escandinava, lo que les confería una posición envidiable si establecemos una comparativa con otros campesinos o “clases medias” de la Europa altomedieval. A medida que avanzó la Era Vikinga y se produjo la centralización del poder con la aparición de líderes más autoritarios y la progresiva feudalización de la sociedad, estos privilegios se vieron reducidos.

Sin embargo, no todos los vikingos libres eran propietarios de las tierras que trabajaban, algunos trabajaban en las granjas de otros hombres libres y otros arrendaban tierras y granjas a los llamados odalsbónði, que se encontraban un peldaño por encima del bónði, una clase intermedia entre el hombre libre y el noble.

La clase esclava: los thræll

El escalafón más bajo de la sociedad vikinga estaba compuesto por los Þraell o thræll, los esclavos, siendo ésta una clase social que plantea grandes problemas de interpretación y comprensión ya que no se trata de la idea de esclavos que se podía tener en Occidente, sino que es un concepto sustancialmente distinto. Algunas sagas han llamado thræll a los extranjeros y por ello a veces resulta muy complicado diferenciar si se está hablando de esclavos o no, por lo que aquí entra en juego la labor del historiador, que ha de poner todos sus conocimientos, métodos y técnicas sobre la mesa para poder analizar el texto en profundidad.

Aunque lo más probable es que los vikingos practicasen el comercio de esclavos con anterioridad al inicio de la Era Vikinga a medida que avanzó ésta el comercio de esclavos se intensificó de forma abrumadora y es que éstos sabían muy bien el enorme valor comercial que éstos podían llegar a alcanzar y se convirtieron en una parte muy importante del comercio de los vikingos. El grueso mayor de los esclavos se obtenía como botín en los saqueos y las incursiones, generalmente de las zonas del Báltico, las tierras del Este de Europa, de las Islas Británicas y algunos de la propia Península Escandinava.

Existían distintos tipos o formas de esclavitud en la Escandinavia vikinga;

  • Botín de guerra en los saqueos o las incursiones; prisioneros de guerra que pasaban a ser propiedad de los vikingos. Una parte significativa de ellos se vendía y una parte menor se quedaban en los territorios vikingos y pasaba a ser mano de obra en las granjas.
  • Esclavos deudores; aquellas personas que se convertían en esclavos por motivos como contraer una deuda y no poder pagarla o cometer un robo y ser esclavizado como forma de compensación. Se convertían en esclavos y trabajaban para el hombre para con el que se habían endeudado o robado hasta saldar la deuda, momento en el que recuperaban su libertad.
  • Esclavo de nacimiento; el linaje de un esclavo era de ascendencia materna según nos cuenta Régis Boyer; esto es, los recién nacidos heredaban el estatus de la madre. Si ésta era esclava, en principio los hijos también.

Los esclavos que se quedaban con los vikingos pasaban a desempeñar la tarea de mano de obra asociada a la vida y tareas de la granja, reservándoles generalmente las más duras. Los esclavos solían vivir en la misma casa comunal de la granja, junto al resto de hombres libres y, si se trabaja de alguna granja opulenta, podían haber vivido en alguna cabaña o estancia apartada destinada para ellos. Aunque las Sagas nos cuentan a veces que a los esclavos se les podía tratar todo lo mal que el amo quisiese – e incluso matarlos – lo cierto es que parece ser que esto no era así y que poseían algunos derechos, como ejemplo el de acumular bienes y ahorrar para comprar su libertad o el de casarse. Y es que tratar mal a un esclavo no parecía la mejor de las opciones; las tareas de la granja eran duras y no tenían fin y en verano – época de incursiones y comercio – los esclavos hacían mucha falta en las granjas para ayudar a mujeres, niños y ancianos. Por lo general, los varones esclavos se dedicaban a las tareas más duras de la granja y las mujeres esclavas principalmente a trabajos del hogar, como sirvientas o, incluso, como concubinas. Y pese a su condición de esclavos, pudieron llegar a ser miembros respetables dentro de la granja; las mujeres podían ser las hayas de los niños y los hombres podían quedar al cargo de administrar la granja junto con las mujeres cuando sus dueños no se encontraban en ella. Según parece, como distintivo, los esclavos habrían llevado el pelo rapado y sus ropas habrían estado sin teñir.

Durante la Era Vikinga los esclavos, como hemos dejado entrever, pudieron comprar u obtener su libertad, como los libertos y la manumisión en la Antigua Roma. Esta libertad podía ofrecerla el amo, podía comprarse pagando una cantidad acordada o podía conseguirse por los servicios prestados, dándose el caso de que el amo en un determinado momento decidiese liberarlo al haber cumplido cierta tarea o acuerdo. Cuando un esclavo se liberaba se celebraba una fiesta, el frelsisol, una ceremonia simbólica que consistía en que el nuevo hombre libre sirviese cerveza a su antiguo amo por última vez para convertirse así en un nuevo hombre libre, un leysigni. El leysigni era un esclavo totalmente libre, pero también existieron los llamados frjals o gjafar, unos esclavos liberados que, al parecer, mantenían algún tipo de obligación para con su anterior amo. Los esclavos liberados podían comprar tierras para trabajar o trabajar como asalariados para su antiguo amo o para cualquier otro hombre libre. A partir de ahora tenían todos los derechos de un hombre libre (llevar armas, participar en el thing…) pero parece ser que hasta que no pasaban varias generaciones nos les terminaba de considerar hombres libres con todas las letras.

Con la llegada del cristianismo se prohibieron los esclavos y éstos pasaron a ser siervos lo que no mejoró demasiado su condición de vida, ya que como esclavos durante la Era Vikinga podían comprar su libertad y estaban dentro de una sociedad que tenía una sustancial movilidad interna; un esclavo podía llegar a ser un hombre libre con bastante estatus. Sin embargo, al ser siervos quedaban adscritos a perpetuidad a la tierra y a sus amos, quedaban ligados a ellos de una forma feudal y ahora ya no podían ser liberados ni comprar su libertad, por lo que sus posibilidades de mejora se vieron sustancialmente reducidas.

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  • http://www.vikinganswerlady.com/