NOTA: No es mi intención destriparle la serie a nadie, asumo que si entráis a leer los comentarios sobre la serie es porque la estáis viendo, sin embargo – y aunque no me he leído los guiones de la serie, ¡ojalá! – es probable que al hablaros de los aspectos históricos reales de la misma incurra en algún que otro spoiler involuntario.

La verdad es que si algo ha sido este capítulo – y creo que muchos coincidiréis conmigo – es raro. Pero raro… raro. Y sé que tenéis preguntas, muchas preguntas, sobre todo con el final, pero ya os anuncio que para algunas cosas, de momento, no tengo respuestas o al menos no “respuestas históricas”, ya que de eso trata esto.

Como siempre, vamos a dividir el artículo por geografía más que por escenas, porque si no – y sobre todo en este capítulo que van saltando de una a otra con una alegría que pa’qué – nos volveríamos locos y sería muy difícil hacer un texto coherente y lógico.

Inglaterra.

Como en la serie tampoco nos han enseñado dónde cae el Reino de Wessex y dónde cae el Reino de Mercia, ya os lo pongo yo. Los que seguisteis los comentarios históricos de la temporada pasada o los que tenéis mi libro sabréis de lo que os hablo. Os voy a enseñar aquí el mapa de la Heptarquía Anglosajona que realizó Jalbert AMV para mi libro sobre la serie.

Mapa Heptarquía Anglosajona. Realizado por Jalbert AMV - Design para The Valkyrie's Vigil.  © Todos los derechos reservados // All rights reserved.
Mapa Heptarquía Anglosajona. Realizado por Jalbert AMV – Design para The Valkyrie’s Vigil y Quarentena Ediciones. © Todos los derechos reservados // All rights reserved.

Reino de Mercia.

La princesa y la cabeza de su tío.
La princesa y la cabeza de su tío.

Empezamos en Mercia con una escena en la que vemos el campamento de los vikingos tras la batalla contra las tropas mercias en las que los hombres del norte han terminado con la vida del rey Bihtwulf (que os recuerdo que es un señor inventado), el tío-violador-malo-malísimo de la princesa Kwenthrith. Y esto lo sabemos porque le dice a Ragnar que quiere que le traiga la cabeza de su tío porque de otro modo no se cree que éste esté muerto, y a ello que se va Floki, que ya sabemos que con estos fregaos se lo pasa pipa. ¿Y qué hace la princesa con la cabeza de su tío? Apuñalarla y aporrearla hasta que se cansa, para disfrute de Floki – cómo no – y estupefacción del resto. Y no sé si soy sólo yo, o a Ragnar la princesita no le cae especialmente bien. La princesa de Mercia que, si os acordáis, ella puede ir tocando paquetes vikingos (recordad la escenita de la buena moza catando el producto norteño cuando pide mercenarios en la segunda temporada) pero que aparentemente que Rollo le meta mano no le satisface.

Setas para todos.
Setas para todos.

El momento en el que todos van puestos de setas hasta arriba y deben estar viendo los elefantes rosas de Dumbo no es que tenga demasiada explicación. Es decir, ya vimos en la primera temporada – en el capítulo 8: Sacrifice en el Templo de Uppsala – que los vikingos se cree que consumían setas alucinógenas, no obstante, su ingesta está relacionada directamente con un tipo de personajes que aparecen en las Sagas y en la mitología nórdica; los berserker. Ahora bien, si los vikingos tenían las setas como dieta habitual, no lo sabemos y, en cierto modo, hasta nos lo planteamos como erróneo ya que, como apuntaba una seguidora de Facebook, lo mismo no era demasiado sano. ¿Y qué o quiénes eran los berserker?[1] Estos, también llamados ulfhednar eran guerreros vikingos que combatían, según cuentan las Sagas, o bien semidesnudos o bien cubiertos de pieles. Entraban en combate bajo cierto trance de perfil psicótico, que los hacía casi insensibles al dolor. Se lanzaban a la batalla con furia ciega, incluso sin armadura ni protección alguna; las Sagas nos cuentan que se lanzaban de los barcos al agua antes de tiempo y se ahogaban sin que nada se pudiera hacer, que mordían sus escudos encolerizados ante la batalla e incluso, que producto de la euforia luchaban sin atender a necesidades básicas como eran descansar, beber o curarse las heridas, por lo que muchos morían de deshidratación, de cansancio o a causa de heridas mal curadas. Su sola presencia atemorizaba a enemigos e incluso a compañeros de batalla, ya que en estado de trance no distinguían el bando en el que luchaban. El origen etimológico de esta palabra es incierto y existen diversas teorías al respecto; por una parte la que postula que el vocablo deriva de las raíces berr (cuyo significado sería desnudo) y serkr (cuyo significado sería algo así como prenda de vestir similar a una camisa) y las que postulan que deriva del germánico berr (cuyo significado es oso) aparentemente en referencia al hecho de que solían utilizar pieles de animales con las que se cubrían para luchar (osos, lobos y venados). Por otro lado ulfhednar se puede traducir como piel de lobo. Y ahora viene el lío; e cree que su resistencia e indiferencia al dolor provenían del consumo de hongos alucinógenos como la amanita muscaria, o por la ingesta de pan, hidromiel o cerveza contaminados por cornezuelo del centeno, que poseía un alto contenido en compuestos del ácido lisérgico, la base del LSD. Los vikingos consumían cerveza con beleño negro, una planta alucinógena y es posible que consumieran dichas cervezas para entrar en combate. El beleño produce una sensación de gran ligereza, parece que uno pierde peso y se siente tan ingrávido que acaba creyendo que se eleva por los aires y, como la belladona, causa furia y violencia e incluso delirios. Vamos, que acabamos de describir a Rollo machacando piernas mercias porque “es que ese ángulo que le hacía la pierna no me terminaba de gustar”.

Rollo con un globo como un campanario.
Rollo con un globo como un campanario.

Y Torstein el Hipster, ¡ay, el pobre Torstein! Como os estaréis imaginando, hoy en día una herida de esas características no es una herida – o no debería serlo – mortal, pero claro, estamos a comienzos del siglo IX y un campamento de batalla que, ni mucho menos, tiene los recursos médicos e higiénicos que se podrían tener en la granja o la ciudad. Por pocos que éstos fuesen. Vemos cómo Rollo le da setitas para comer (aparentemente no hay mal que una seta no cure, pero al menos en este caso tiene algo de sentido, si pueden calmarle el dolor aunque sea a base de un buen pedo) y vemos como Ragnar le dice “Que Freyja esté contigo esta noche y cuide de ti”. ¿Y qué tiene que ver Freyja aquí? Pues, como sabéis, Freyja es una de las diosas más importantes de la mitología nórdica, sino la que más. Es la diosa de la sexualidad y la fertilidad – mal entendida como la diosa del amor por aquello de compararla con otras mitologías como la romana o la griega –, pero además también es la diosa de la guerra y la muerte y de la magia, llamada seiðr. Creo que ahora entendéis lo mucho que tiene que decir Freyja del asunto de Torstein para una mente vikinga. Freyja, una diosa Vanir, fue quien introdujo la magia seiðr entre los Æsir tras la guerra que ambos disputaron al principio de los tiempos, y se creía que era un tipo de magia eminentemente femenino, aunque también la podrían haber practicado con algunas condiciones y connotaciones los hombres. Por otro lado, Freyja acogía en su palacio Fólkvangr a la mitad de los muertos en combate, mientras que Odín recibía la otra mitad en el famosísimo Valhalla.

Momento en el que le amputan el brazo a Torstein.
Momento en el que le amputan el brazo a Torstein.

Y, magia aparte, tal vez lo más lógico sea lo que acaba pidiendo el propio Torstein y es que alguien le corte ese brazo que lo va a terminar matando. Y ya, si eso, que la magia haga el resto. La escena es impactante, sí, pero, probablemente y salvo con algunas matizaciones, refleja bastante bien cómo habría sido una amputación en ese contexto; calentando el hierro para ¿desinfectarlo? y cauterizar la herida y, como se diría vulgarmente, a mamporrazo limpio. Tal vez haya echado en falta que nos enseñasen cómo le aplicaban algún tipo de cataplasma a la herida mostrándonos qué conocimientos tenían los vikingos y cómo la vendaban, por terminar de redondearlo todo. Y después de esto, a esperar, aunque las expectativas no son muy favorables según nos deja ver esa imagen de Torstein tirado en la arena rodeado de todos al final del capítulo.

Torstein en el agua.
Torstein en el agua.

Y para los que os lo habéis preguntado, la canción que suena mientras éste se mete en el agua es Helvegen, de Wardruna. Os la dejo por si queréis volver a escucharla.

Thorunn y Björn.
Thorunn y Björn.

Y entonces llegamos a la trama de Thorunn y de Björn que yo no sé de verdad hacia dónde va; tenemos a Thorunn embarazada que se ha ido a la guerra (ya hablamos en el análisis anterior de lo absurdo de la escena) y ahora la tenemos borracha y ensetada. Y Björn está enfadado, porque además de eso, es la primera vez que se va a la guerra ella y está como muy desenfrenada y, en vez de hacer caso y quedarse al lado de alguien experto, parece ser que en el fragor de la batalla se ha ido sola a darlo todo, más chula ella que su peinado. Y hasta aquí la escena, pues normal, una riña de alguien que se preocupa frente a otro que hace caso omiso (no voy a entrar a debatir la frase que ella dice de “te preocupas porque soy una mujer” porque, en efecto, lo lógico y normal e histórico sería que ella ni siquiera estuviese allí. Y porque entrar en debates de género en el siglo IX… no es ni el lugar ni el momento, si es que tal debate existe siquiera. Y lo digo en términos históricos, que nadie vuelva a sacar de su contexto lo que digo cuando hablamos de mujeres vikingas). Hasta que Björn suelta el bombazo. “Cásate conmigo”. Y entonces ella dice “sí, me casaré contigo, Björn”. Y él contesta “Bien”. Y se va. La pedida más romántica jamás habida. Vamos, no es que esperase luces y colores y besos y abrazos en plan Pretty Woman, pero no sé, ya que nos ponemos, un poco de emoción al asunto. Algo huele raro aquí, ¿no os parece? También os digo que, como comenté en la temporada pasada con la boda de Floki y Helga, los matrimonios en esta época eran algo más complicados que un “hala, venga, que nos casamos”. Os voy a copiar lo que expliqué en el capítulo 7: Blood Eagle de la segunda temporada sobre las bodas.

El matrimonio es el acto más importante en la vida de los vikingos y rara vez se dejó al azar, el matrimonio o bruðkaup – literalmente “la compra de la novia” – lo escogían las familias y era, literalmente, un contrato social, económico y políticos en el que se asociaban dos familias de rango similar, lo que se llama joafnœeði. Era una alianza entre familias; una nueva forma de redistribución de la riqueza en la siguiente generación. ¿A qué edad se producían los matrimonios? Parece ser que los hombres habrían sido considerados para casarse a partir de las 15 primaveras y las mujeres algo antes, sin embargo no parece que los matrimonios se hubiesen hecho efectivos mucho antes de los 18/20 años. Los matrimonios se componían de dos partes o dos fases; los esponsales y la boda o banquete de bodas en sí. Los esponsales o festarmál se celebraban un año antes de la boda y era el contrato comercial entre el guardián de la mujer – normalmente su padre o, en ausencia de éste, algún miembro masculino cercano de la familia – y el representante del pretendiente – normalmente también su padre o algún pariente masculino cercano –. La propuesta de matrimonio, el inicio de los trámites de la boda y la aproximación la hacía el representante del novio al representante de la mujer. Una vez se hacía la propuesta, se procedía al acuerdo de bienes y regalos que se intercambiarían; la novia aportaba como dote la heimanfylgja, “lo que la sigue desde su casa”, un conjunto de bienes de un valor determinado que se acordaría para la ocasión.El novio aportaba su dote, el tilgjöf y, además, una especie de pensión llamada mundr, que venía a significar el precio de la novia. Una vez casados, era el marido el que administraba el conjunto heimanfylgja- tilgjöf- mundr, sin embargo la mujer tenía voz y voto en todo momento. En caso de divorcio, la mujer se quedaba – porque era suyo – heimanfylgja y mundr. Si era culpa del marido el divorcio, parece ser que se habría quedado también con el tilgjöf.

El banquete de bodas o brúðveizla habría sido una fiesta muy elaborada que consistía en un gran festín en el que había sustanciales cantidades de comida y bebida, que tenía varios días de duración y que generalmente se llevaba a cabo en la granja de los padres de la novia. Sin embargo, de cómo habría sido la ceremonia en sí, no sabemos apenas nada y lo que hemos visto en la serie es mayormente inventado, como por ejemplo la casamentera o el intercambio de anillos de boda entre los dos cónyuges. Por lo que sabemos, los administradores del culto generalmente eran los hombres, pese a que sí existían figuras femeninas como las seiðkonas que, sin embargo, estaban más asociadas a la magia que a las ceremonias habituales. Los administradores del culto generalmente los hombres; en el ámbito público, el jefe de la comunidad y en el ámbito privado, el jefe de la granja. Si queréis saber más sobre los administradores del culto en la Era Vikinga podéis hacerlo aquí. ¿Será así el casamiento de Thorunn y Björn? Veremos a ver qué hacen en la serie con ello.

Los barcos de Ragnar.
Los barcos de Ragnar.

Y los vikingos vuelven a la orilla del río Humber donde aún está apostado el ejército – lo que queda de él – mercio, con Burgerd a la cabeza. Y llegan con los barcos, los långskip, llenos de cabezas cortadas colgando de las velas y las cuerdas, como si fuesen farolillos. Para los que habéis preguntado, y para los que os lo estéis preguntando, esto no es algo que aparezca en las Sagas o crónicas como algo que hiciesen habitualmente los vikingos (ojo, que por poder, pues pudieron haberlo hecho, como pudieron no haberlo hecho). Pero suponemos que a nivel de guion da un impacto visual tremendo y confirma esa imagen de “fieros” que se les da a los vikingos de vez en cuando – o siempre – en esta serie. Y los mercios huyen – que no es para menos, ni para quedarse con unas sillas de playa en la orilla esperando –, aunque Kwenthrith intentará que Burgerd, sin demasiado éxito, ya que éste al final, y tras debatirse, también saldrá piernas para qué os quiero.

Las cabezas colgadas del barco.
Las cabezas colgadas del barco.

Y llegados a este punto yo ya no puedo dejarlo pasar más. Los yelmos de los de Mercia. Esos yelmos. ¿Pero qué son, primos de Hernán Cortés? El vestuario anglosajón, como el vikingo, es también para echarle de comer a parte, pero lo de los yelmos me parece una aberración tremenda.

Yelmos anglosajones.
Yelmos anglosajones.

Y claro, Burgerd ha huído y hay que ir a buscarlo, a lo que se va Ethelwulfo. La escena en la que captura a un mercio y le pregunta bajo amenaza de tortura dónde está Burgerd no tiene nada de interesante. Salvo que este hombre esen realidad un viajero en el tiempo. Es un hombre del futuro que ha venido a explicarles a los demás qué es la Edad del Hierro. Lo que quiero decir es que aquí la serie tiene un anacronismo como la copa de un pino. Literalmente le cuenta que “Burgerd está en una fortaleza de la Edad del Hierro en la Colina de las Cenizas”. ¿De la Edad del Hierro? La clasificación de las Tres Edades (Edad de Piedra, de Bronce y de Hierro) es una clasificación que ideó en el año 1820 el historiador danés Christian Jürgensen Thomsen para ordenar la colección de artefactos y objetos que tenía en el Museo de Copenhague basada en el material del que estaban hechos dichos objetos. Antes de ese año, 1820, no existía el concepto Edad del Hierro (en la serie estamos en el 800 y poco). Hoy en día ésta es una clasificación superada ya que se considera simplista y europeísta; Edad de Bronce y de Hierro aún se utilizan, pero la Edad Piedra ha sido sustituida por el Paleolítico (inferior, medio y superior) y por el Neolítico. ¿Y qué es la Edad del Hierro? Pues es un periodo de la prehistoria – que ya no sólo tiene en cuenta elementos tecnológicos, sino yambién culturales – cuyo inicio, extensión y fin difieren según la zona de la que hablemos. Las primeras zonas en entrar en esta fase fueron alrededor del siglo XII a.C. las zonas del Antiguo Oriente Próximo, la Civilización védica en la India o la Europa de la Edad Oscura Griega. Y a otras zonas llegó algo más tarde, a Europa Central alrededor del siglo VIII a.C, a la Europa del Norte alrededor del siglo VI a.C. y, por ejemplo, a la zona de Nigeria, África, sobre el XI a.C. De igual modo, tampoco finalizó de forma uniforme; en la Europa Mediterránea finalizó hacia el siglo IV a.C. con el inicio del periodo helenístico y el Imperio Romano; en la India alrededor del siglo VII a.C., con la llegada del budismo y jainismo; en China con la llegada del confucianismo en el siglo VII a.C.; en Inglaterra entre el siglo V a.C. y la conquista romana, pero hasta el siglo V d.C. en las zonas no romanizadas y, en el caso de los vikingos, la Edad de Hierro se extendió hasta la propia Era Vikinga, hasta la Alta Edad Media.

Y bueno, de este entramado lo único que sacamos en claro es que los de mercia se han situado en la colina porque quieren alejar a los vikingos de sus barcos, cosa que, por la cara que pone Ragnar, ya os podéis imaginar que no es del todo buena. Veremos qué pasa en el tercer capítulo.

Reino de Wessex: Asentamiento Vikingo.

El asentamiento vikingo.
El asentamiento vikingo.

Empezamos la trama del nuevo asentamiento Vikingo con una Lagertha que quiere saber de quién eran esas tierras que tan alegremente les ha cedido – o regalado – el Rey Egberto, a lo que éste le explica que tuvo que “echar a algunos sajones que vivían allí” (recordad que en aquel momento Inglaterra era lo que se conoce como la Heptarquía Anglosajona y que, tras abandonar el territorio los romanos con la caída de su Imperio, a partir del siglo IV-V d.C. la zona se repobló con gentes de los pueblos anglos, jutos y sajones, procedentes del continente, de la zona de lo que hoy sería Alemania Norte/Dinamarca y que eran, como los vikingos, pueblos germanos). Y Lagertha, que es una mujer muy inteligente, le pregunta si no van a tener problemas con ellos. Pero Egberto, que a caballero no le gana nadie, le asegura que él le garantiza su seguridad.

Y entonces Lagertha, que ya parece más relajada, le cuenta al rey que el sueño de Ragnar siempre había sido encontrar tierras cultivables, ser granjero y vivir en paz y que ahora también es su sueño. A lo que el rey responde que si ella es una mujer libre (ahí, por la escuadra). Y la escena nos deja sin respuesta. Pero si queréis una respuesta histórica, ya os aviso yo que, que se sepa – y supongo que las crónicas se habrían encargado de que así fuese – ningún rey anglosajón del siglo IX se casó con una vikinga. Pero los caminos de History Channel son inescrutables. Y el detallazo de agacharse a recoger un trozo de tierra y entregárselo a Lagertha, ¿qué me decís de eso?

Egberto entregándole la tierra a Lagertha.
Egberto entregándole la tierra a Lagertha.

Egberto: Éste es mi regalo para ti.

Lagertha: Este regalo vale más para mí que un collar de piedras preciosas.”

Lagertha muy conmovida.
Lagertha muy conmovida.

En el análisis anterior me hice la siguiente pregunta: ¿Conquistará Egberto a Lagertha con tierras, termas romanas y mucho oro cristiano? De momento llevamos la tierra. Seguimos para bingo.

A todo esto, Egberto le ha conseguido a Lagertha y a los demás vikingos unos cuantos anglosajones para que les ayuden a establecerse, labrar la tierra y convertir el lugar en un asentamiento habitable. Anglosajones que se ríen abiertamente de las herramientas de cultivo y trabajo que tienen los vikingos diciendo “que eso es lo que usaban sus abuelos”. Bien, no es que sea yo una experta en tecnología agraria del siglo IX y probablemente sea cierto que los anglosajones dispusiesen de mejores herramientas ya que tenían un suelo más cultivable, pero tampoco creo que el siglo IX la tecnología avanzase abrumadoramente en dos generaciones.

Y llega el momento tenso; estando dentro de la granja colocando y construyendo cosas, vemos que Egberto le pide a Athelstan que bendiga la casa (que yo no sé en qué está pensando, si los que van a vivir ahí son vikingos, pero bueno, que la bendiga si quiere) y mientras está en ello, aparece un señor vikingo con una figurilla del dios Thor (un dios muy asociado a los granjeros, a la gente corriente, a los hombres libres) y la coloca así muy rudamente presidiendo la granja. Para descoloque de Egberto. Vamos a ver, Egberto, ¿qué esperabas, alma de cántaro, que por la gracia del señor todo vikingo recién llegado se cristianizase nada más pisar suelo inglés? Vamos, que no entiendo la cara de lechuga mustia que se le queda al rey de Wessex cuando lo que ha pasado es lo más normal y lo que – con lo inteligente que es – debería haberse esperado. La cristianización d elos vikingos no fue especialmente brutal o forzosa comparada con otras sociedades cristianizadas – de hecho, fue más pragmática que otra cosa, ya os lo contaré con calma en algún artículo – pero tampoco tan fácil.

Vikingo colocando el ídolo de Thor.
Vikingo colocando el ídolo de Thor.

Y me parece una escena muy interesante en sí, porque me permite hablaros de las figurillas o ídolos durante la Era Vikinga. Y es que, según nos cuentan algunos cronistas tan dispares como el cristiano Adam de Bremen o el árabe Ibn Fadlan, los vikingos tenían ídolos a los que veneraban, ídolos que representaban sus principales dioses; Thor, Freyr y Odín. Según Ibn Fadlan, los rus o varegos se postraban ante unas imágenes o ídolos de madera que representaban a sus dioses y les pedían favores o consejo al mismo tiempo que les ofrecían cosas. Según Adam de Bremen, los vikingos tenían estos tres dioses en el Templo de Uppsala:

«Thor es el más poderoso de los dioses y gobierna sobre el trueno y el relámpago, el viento y la lluvia, la luz del sol y las cosechas. Se sienta en el centro con un cetro (Mjölnir) en su mano, y a su lado están Odín, el dios de la guerra, con su armadura completa y Frey, el dios de la paz y el amor, caracterizado con un gran falo. Todos los dioses paganos tienen sus sacerdotes quienes les ofrecen los sacrificios de la gente. Si hay enfermedades o hambruna, se hacen sacrificios a Thor, si hay guerra a Odín y si hay matrimonios a Frey. Cada noveno año hay un blót de nueve días, una fiesta común para todos en Suecia. Luego sacrifican nueve machos de cada especie, incluso hombres, y sus cuerpos son colgados de las ramas de una arboleda cerca del templo. Nadie está eximido de este blót y todos envían regalos al santuario, incluso los reyes. Aquellos que son cristianos deben pagar una multa para no participar del blót.»

ídolo de cerca.
ídolo de cerca.

Y no sólo eso, sino que la arqueología nos he revelado la existencia de estas figurillas. En Islandia, en una granja cerca de Akureyri se encontró una estatua de bronce de Thor popularmente conocida como Estatua de Eyrarland, en el que el dios del trueno aparece sentado (de unos 6,4 cm), que data de alrededor del siglo X, y que se encuentra en exhibición en el Museo Nacional de Islandia. Thor se encuentra sosteniendo su martillo, Mjölnir, esculpido en la forma típica islandesa, con forma de cruz.

Figurilla de Thor hallada en Islandia.
Figurilla de Thor hallada en Islandia.

Y mientras, vemos una escena en la que Lagertha está en plenas tareas del campo, comparte plano con ella el Oráculo (que podéis leer de él aquí) que lanza una de sus profecías (de esas que no entiendes ni la mitad, pero que luego tendrán sentido):

“Veo una cosecha celebrada con sangre. Veo un embaucador cuya arma se clava en ti. Veo que un matrimonio de arado y espada te sustentará hasta que vuelvas a ser virgen una vez más”

Bien, lo de la cosecha celebrada en sangre tal vez se refiera a algún blót – sacrificio a los dioses – que lleven a cabo una vez asentados para “bendecir” (no en el sentido cristiano, claro) esa nueva tierra y, como aparentemente Lagertha ahora mismo es la jefa o la líder de la comunidad, lo llevaría a cabo ella en calidad de líder. Sabemos que en el Templo de Uppsala con la sangre de los animales y humanos sacrificados regaban la tierra para purificarla, bendecirla, que fuese fértil y demás. El embaucador, tal vez sea Kalf (que me parece muy gratuito lo de usurpar el trono así, no sé, es como un personaje muy metido con calzador de golpe, tal vez no sea lo que parece) o Egberto, con el que tal vez tampoco sea lo que parece. De lo último, os confieso, que no tengo ni idea. No sé a qué se pueden estar refiriendo con el matrimonio de arado y espada. Al principio he pensado en Egberto, pero claro, si se casa con un rey, dudo que se quede arando nada (una reina…) y tampoco es que Egberto sea un hombre muy de espada. Así que ya veremos.

La escena final es, cuando menos, impactante. Y es que a la vez que a Helga se le aparece el hombre extraño y sangrante, a Lagertha se le presenta Athelstan con las manos extendidas y sangrándole las heridas de la crucifixión. ¿Y esto qué representa? Pues los estigmas de cristo, que se suelen considerar milagros. Los estigmas (del latín stigma, y este a su vez del griego στίγμα) son señales o marcas que aparecen en el cuerpo de algunas personas, casi siempre devotas cristianas. Estas heridas son similares a las heridas infligidas sobre Jesús durante su crucifixión según la iconografía cristiana tradicional; así, muchos estigmatizados suelen tener marcas en las palmas de las manos, y no en el antebrazo, punto donde se clavaban los clavos a los crucificados. Las diversas confesiones cristianas consideran que pueden ser de origen sobrenatural, bien un don de Dios o una intervención diabólica, o causadas por el mismo sujeto que las porta, ya sea intencionalmente o por razones de origen psicosomático (la persona en cuestión es tan religiosa que su cuerpo espontáneamente desarrolla heridas parecidas a los estigmas, como reacción a sus procesos mentales). La Iglesia Católica, cuando los considera auténticos y don divino, afirma que son participación de los sufrimientos de Jesús. Reconoce unos doscientos cincuenta casos de santos y beatos que han portado estigmas; estos pueden ser visibles o no, sangrientos o no, permanentes o no. Los estigmas invisibles, según la Iglesia Católica, pueden producir tanto dolor como los visibles. El tipo de heridas refleja su correspondencia con la Pasión de Jesús a través de las siguientes señales[2]:

  • Heridas en manos o muñecas, semejantes a las causadas por estacas
  • Heridas en los pies, semejantes a las causadas por estacas
  • Heridas en la cabeza, semejantes a las provocadas por la corona de espinas
  • Heridas en la espalda, semejantes a las de látigo en la Flagelación
  • Herida en un costado, semejantes a las causadas por lanzas.
Athelstan y los estigmas.
Athelstan y los estigmas.

¿Estamos ante un milagro en la persona de Athelstan? Ya lo que le faltaba al pobre, con el cacao mental que nos lleva, que no sabe si cree en Jesús o en Odín y hasta los ve parecidos. Interesantísima es la escena en Wessex – que ya que estamos os la comento aquí – en la que le cuenta a la princesa Judith cosas sobre Odín y las creencias vikingas y le da a entender que no sabe en qué creer. “imagínate que todo lo que sabíais sobre Jesús no es cierto. Que el dios verdadero era un hombre vivo, con un solo ojo, una capa y un sombrero de ala ancha y que ese dios, Odín, sabía el secreto de todos los corazones y el destino de todos los hombres, Y que él también fue colgado, en este caso de un árbol, y murió y resucitó, solo que mucho tiempo antes que Nuestro Señor”. Y aquí lo que está haciendo es una interesantísima comparativa entre el Cristianismo y la religión nórdica/germánica y lo anterior que ésta es. Para finalizar con esa confesión de que adora tanto a Jesús como a Odín.

Reino de Wessex: Corte del rey Egberto.

Y Egberto, Lagertha y Athelstan regresan unos días a la corte del rey ya que, como dice Lagertha, “necesitaban un baño” y es que los vikingos, como ya sabéis los que me seguís y me leéis habitualmente, eran mucho más limpios de lo que creemos. Podéis leerlo aquí.

Judith, muy atenta a las explicaciones de Athelstan.
Judith, muy atenta a las explicaciones de Athelstan.

Y les vemos disfrutar de un fastuoso banquete junto con Judith, la nuera del rey Egberto (un personaje, por cierto, muy poco histórico también como os conté la temporada pasada) que también está fascinadísima con los vikingos. Al final va a ser cierto lo que decía el señor aquél inglés de que las mujeres inglesas quedaban asombradas por los hombres del norte. ¿No sabéis de qué os hablo? Pues os lo cuento. El clérigo inglés John of Wallingford, prior de Saint Fridswises, nos narra en una crónica escrita hacia 1220 su peculiar visión de los hábitos poco cristianos de los daneses (precisamente refiriéndose a la costumbre de asearse habitualmente):

“It is reported in the chronicle attributed to John of Wallingford that the Danes, thanks to their habit of combing their hair every day, of bathing every Saturday and regularly changing their clothes, were able to undermine the virtue of married women and even seduce the daughters of nobles to be their mistresses”

(Se dice en la crónica atribuida a John de Wallingford que los daneses, gracias a su costumbre de peinarse el cabello todos los días, de bañarse todos los sábados y de cambiar regularmente su ropa, fueron capaces de minar la virtud de las mujeres casadas e incluso de seducir a las hijas de nobles para convertirlas en sus amantes.)

Y en ese banquete, además de insinuársele así como un poco descaradamente Judith a Athlestan (e incluso confesarle después que ha soñado que se acostaba y que lo había disfrutado mucho), Egberto le regala a Lagherta un collar de piedras preciosas que quita el hipo. ¿Qué os decía de tierras, oros cristianos y termas romanas? Llevamos las dos primeras ya. Claro, Lagertha queda absolutamente asombrada y cuando se despiden para volver a su asentamiento le da las gracias por el colgante y le dice que lo deben haber hecho los enanos. Y me ha encantado este guiño a la mitología nórdica. Los enanos nórdicos o dvergar (singular dvergr) eran seres asociados con las piedras, lo subterráneo, la muerte, la suerte, la magia y la tecnología; especialmente la forja. Eran grandes artífices y siempre estaban con las manos ocupadas, inteligentes e industriosos, y entre otras maravillas, crearon el martillo Mjolnir para Thor, la lanza Gungnir para Odín, el anillo mágico Draupnir, el navío Skíðblaðnir, el collar Brisingamen de Freyja, la cadena Gleipnir que ata al lobo Fenrir, y el jabalí dorado de Freyr, Gullinbursti. Y claro, a mí la escena del collar también me ha recordado un poco al episodio de la mitología del colgante de Freyja. ¿Lo conocéis? Pues por si las moscas, os lo cuento.

Lagertha y su collar.
Lagertha y su collar.

Un día, mientras Freyja se encontraba en Svartalfheim; uno de los nueve mundos del Yggdrasil, un reino bajo tierra en el que viven los elfos oscuros y los enanos, vio a cuatro enanos fabricando el más bello collar que ella había visto nunca, el Brisingamen. Presumida como era y casi fuera de sí por el deseo de poseerlo, la diosa imploró a los enanos para que se lo regalaran; pero ellos rehusaron hacer tal cosa, a menos que ella les prometiera darles un beso a casa uno (otras fuentes incluso apuntan a acostarse con cada uno de ellos). La sola idea le repugnaba, pero el colgante era demasiado tentador, de modo que lo hizo. Tras obtener el collar a este precio, Freya se apresuró a ponérselo y su esplendor aumentó tanto sus encantos que lo llevó puesto día y noche, aunque en una ocasión fue robado y en otra tuvo que prestárselo a Thor. Una parte del poema Húsdrápa en Skáldskaparmál relata la historia del robo del collar Brisingamen por parte de Loki. Cuando Freyja se percató de la ausencia de su collar, solicitó la ayuda de Heimdall para buscarlo. Al final encontraron al ladrón, que resultó ser Loki, quien se había transformado en una foca. Heimdall también se transformó en una y lo combatió. Tras una larga batalla, Heimdall venció y regresó con el Brisingamen para Freyja. La rivalidad de Loki y Heimdall por el Brisingamen es un evento importante, ya que marca un odio mutuo que a futuro los destinará a combatirse y matarse el uno al otro en el final del Ragnarök.

El poema Þrymskviða relata que un día Thor descrubrió que su martillo se había perdido y se dirige junto con Loki a la residencia de Freyja, Fólkvangr, a pedirle su capa de plumas de halcón para que Loki la usase y se transformase en un pájaro que surcase los cielos en busca del Mjölnir. Así fue como descubrieron que el gigante

Thrym lo había ocultado y que pedía a cambio que se le entregase a Freyja en matrimonio como moneda de cambio. La diosa, llena de ira, hizo temblar las moradas de todos los dioses y, debido al temblor, el collar Brisingamen saltó desprendido de su cuello. Todos los dioses y diosas se reunieron en concejo y, siguiendo las sugerencias de Heimdall, lograron convencer a Thor de que se vistiera como Freyja y llevara sus joyas y se plantase como ella en la boda con el gigante. Loki, vestido como una criada, acompañó a Thor con su disfraz de Freyja, por lo que el gigante Thrym les dio la bienvenida. En el banquete de recepción el gigante se sorprendió por el apetito voraz de la novia y por su gaznate incansable ante la bebida y Loki siempre respondía de forma inteligente argumentando su extraña conducta, “está nerviosa por casarse…” y cosas del estilo. Al final el gigante colocó el martillo en la falda de la supuesta novia (un símbolo de fertilidad y un ritual común en las bodas) y en ese momento Thor se quitó el disfraz de Freyja, cogió el martillo y mató al gigante y a todos sus invitados.

Por otro lado, Sörla þáttr es una corta historia islandesa preservada en Flateyjarbók y escrita en el siglo XV por dos sacerdotes cristianos, que tenía por finalidad agraviar las deidades paganas y alabar el cristianismo y al rey cristiano Olaf Trygvason. La historia toma algunos fragmentos de varias obras que luego son mezclados y relatados desde un punto de vista evemerista. La diosa Freyja es descrita como una bella mujer humana de Asia y es concubina del rey Odín. A cambio de un hermoso collar yace con unos enanos, lo que provoca la ira del rey que envía a Loki a robarle su collar. Luego promete devolvérselo si provoca una batalla eterna, la cual llegaría a su fin con la llegada del rey cristiano Olaf Trygvason.

Cuadro "Freyja y su collar" del pintor Arthur Rackham.
Cuadro “Freyja y su collar” del pintor Arthur Rackham.


Escandinavia.

Kattegat.

Aslaug, Helga y Siggy hablan del sueño.
Aslaug, Helga y Siggy hablan del sueño.

Coincidiréis conmigo en que las escenas de Kattegat son las más raras de todo el capítulo. Aparentemente Aslaug, Siggy y Helga han tenido las tres el mismo sueño; un extranjero al que no le podía ver el rostro, caminando sobre la nieve sin que sus pisadas hiciesen ruido. Con los brazos extendidos portando una bola de nieve en llamas en una mano y la otra mano cubierta de sangre, una sangre que al tocar la nieve humea. Helga pregunta si no se han asustado, pero Siggy dice que no, que al contrario, había tenido un sentimiento de esperanza y expectación y Aslaug que había tenido un sentimiento de decepción al despertarse. Entonces, Siggy le pregunta a Aslaug qué significa el sueño, ya que ella es una Völva. Y por fin lo dicen abiertamente, ya que en la temporada pasada no lo dijeron tan claro. ¿Y qué es una Völva? Una völva, también llamadas vala, wala (antiguo alto alemán), seiðkona, o wicce, es una sacerdotisa en la mitología escandinava y de las tribus germanas. Las Völvas practicaban el seiðr del que hablábamos con Torstein (para entendernos, aunque no era lo mismo, una especie de chamanismo), que era considerado como ergi (esto es, afeminado, que no era para los hombres). Asociados a las völvas estaban los encantamientos llamados galdrar y se creía que éstas poseían poderes adivinatorios, a tan gran escala que incluso Odín en persona consultó a una völva para conocer el futuro de las divinidades, un relato que se preserva en la Völuspá. Pero Aslaug no sabe lo que significa, o no quiere decirlo. Y la cosa no acaba ahí, las tres sueñan con el Oráculo empapado en sangre y toda su cabaña ensangrentada. Aslaug dice que es sólo un sueño, pero pone cara de que no se lo cree ni ella. Me tiene intrigadísima toda esta parte.

Aslaug, Helga y Siggy tras tener otro sueño.
Aslaug, Helga y Siggy tras tener otro sueño.

Pero el misterio continúa, ya que no ha sido sólo un sueño. Estando Helga paseando por la granja ve cómo se acerca ese hombre con el que las tres han soñado. Cómo se postra ante ella. Cómo muestra su rostro y sus manos y, aunque no hay bola de nieve en llamas, sí tiene una mano herida que le sangra y humea en la nieve. El desconocido le dice que se ha herido gravemente y que necesita que le curen. Y aquí nos dejan, así, con todo el subidón.

El hombre del sueño.
El hombre del sueño.

Y muchos, muchísimos, me habéis preguntado por esta escena. Bien, no soy guionista de la serie (qué más quieisera yo) ni le termino de encontrar un análogo histórico o mitológico para decirlos “esto es esto porque sale aquí”. Así que os voy a decir lo que yo pienso basándome en lo parecido de la escena con Athelstan y sus estigmas. Athelstan el milagroso. Las evidencias con claras entre ambos personajes (brazos extendidos, manos ensangrentadas) y a mí me da en la nariz que son dos caras de una moneda religiosa/mitológica (llamadlo como queráis); Athelstan es la cara cristiana y este señor es la cara pagana. Y si Athelstan es milagroso, este señor debería serlo. Por lo que yo intuyo que algo pasará con él en la aldea de Kattegat, algo bueno o al menos “sobrenatural”, dado también las sensaciones que habían tenido las tres mujeres que soñaron con él, de expectación, de esperanza y de decepción al ver que sólo era un sueño.

Hedeby.

Y la trama de Hedeby sigue lo que ya apuntaba el capítulo anterior; tenemos a Kalf usurpando el puesto de jarl (aunque en esta serie tienen la manía de llamarle earl, cuando ya os expliqué en los comentarios de la temporada pasada que eso es un término inglés, no vikingo) a Lagertha. El earl es un título nobiliario adoptado en Inglaterra tras la conquista del rey danés Canuto II, equivalente a la dignidad de conde. Era el rango inmediatamente inferior al de marqués, y designaba, en un principio, a los gobernadores de los shires o Condados. El jarl era, en las culturas nórdicas, el equivalente al título de conde o de duque y el equivalente también al inglés earl. Como vemos, eran títulos equivalentes que venían a designar lo mismo, sin embargo, el de jarl era un título escandinavo anterior a la Era Vikinga, mientras que el de earl era un título anglosajón establecido a partir del siglo XI.

Kalf y su cuchillo.
Kalf y su cuchillo.

Y sabemos que también sueña con que Ragnar Lodbrok se le come el hígado y que sí, quiere ser como Ragnar; famoso y que los poetas canten sus gestas. Y por poetas se refiere a los escaldos; del nórdico antiguo skald, eran poetas guerreros vikingos que pertenecían a la corte de los reyes escandinavos y cuyo cometido era el de ensalzar al monarca en composiciones poéticas como los drápar que principalmente tenían la función de exaltar su generosidad o el heroísmo que mostraron en alguna batalla. El verdadero papel de un escaldo no era únicamente componer poemas, en la Edad Media también se les consideraba cronistas, escritores, testigos de la historia y, en cierta medida, su perfil era como los reporteros en la actualidad[3].

Como nota interesante, fijaos en el cuchillo que lleva Kalf, porque es de lo más histórico.

Réplica de cuchillo vikingo (http://notatpapir.deviantart.com/art/viking-knife-2-183886966)
Réplica de cuchillo vikingo (http://notatpapir.deviantart.com/art/viking-knife-2-183886966)

Y tengo una pregunta final, que no sé si a vosotros también se os ha ocurrido. ¿Soy yo o en esta serie TODOS están comenzando a hablar como Ragnar? Björn, Kalf… ¡hasta Thorunn!

Bibliografía:

La bibliografía que he utilizado para este apartado es enormemente extensa, ya que he ido utilizando todo aquello que llevo investigado hasta la fecha. Por ende, mencionarla entera sería demasiado largo por lo que, si estáis interesados en algún punto en concreto de todo lo que he dicho, decídmelo y os daré las referencias bibliográficas exactas.

Puedes consultar además (contiene partes):

  • SAN JOSÉ BELTRÁN, Laia. Vikingos. Una guía histórica de la serie de History Channel. Quarentena Ediciones, Barcelona, 2014.

 

[1] SAN JOSÉ BELTRÁN, Laia. Vikingos. Una guía histórica de la serie de History Channel. Quarentena Ediciones, Barcelona, 2014.

[2] http://es.wikipedia.org/wiki/Estigma_%28milagro%29

[3] http://es.wikipedia.org/wiki/Escaldo

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