NOTA: No es mi intención destriparle la serie a nadie, asumo que si entráis a leer los comentarios sobre la serie es porque la estáis viendo, sin embargo – y aunque no me he leído los guiones de la serie, ¡ojalá! – es probable que al hablaros de los aspectos históricos reales de la misma incurra en algún que otro spoiler involuntario.

Como siempre, vamos a dividir el artículo por geografía más que por escenas para mayor comodidad de lectura y de coherencia a la hora de explicaros los hechos.

ESCANDINAVIA.

Kattegat.

Y agarraos que vienen curvas porque, como os imaginaréis, la escena de Kattegat con el hombre extraño viene fuerte. Y cargada. ¿Quién es este hombre? O mejor, ¿qué representa este hombre? Vamos a intentar dar una respuesta o, al menos, explicar algunas cosas.

Hárbard con Aslaug.
Hárbard con Aslaug.

El hombre misterioso había llegado a Kattegat al final del capítulo anterior y era el hombre con el que habían soñado Aslaug, Helga y Siggy. Se le aparece a Helga, herido tal y como habían visto en el sueño, y le pregunta si podría ayudarle ya que se ha herido gravemente. Ella le dice que sí, y vemos como lo lleva a la Casa Comunal de la granja, lo que se conoce como langhús, para estupor de las otras dos mujeres cuando llegan. Siggy parece que no las tiene todas consigo, pero Aslaug se muestra amable y hospitalaria con el extraño desde el primer momento, curándole la herida y ofreciéndole cama y comida. Y es que dentro de la idiosincrasia vikinga había algo muy característico, la hospitalidad. Las leyes de la hospitalidad eran importantísimas para los vikingos y hacían buen uso de ellas. Sagas y escritos nórdicos nos dan buena cuenta de ello y es que lo normal, si alguien pedía alojamiento y hospedaje, era dárselo. No sólo por “ser un buen samaritano”, sino porque poder ofrecer a los visitantes ropa seca y caliente, comida, un hogar en el que calentarse y una cama donde dormir – aunque fuese paja – era, además de un signo de esa idiosincrática hospitalidad vikinga que mencionábamos, una muestra enorme de poder y de status social. Y es que no todo el mundo podía hacerlo, ni en la misma medida.

Y es que los vikingos tenían sus normas sociales y morales. El Hávamál, traducido como Dichos de Hár o Discurso del Altísimo, es uno de los poemas de la Edda poética cuyo contenido propone una serie de reglas para vivir con sabiduría y para la supervivencia. Una de las secciones principales del Hávamál, el Loddfáfnismál, trata sobre la moral, la ética, la acción correcta y los códigos de conducta. Además, existen lo que se conocemos como las 9 nobles virtudes. En la década de los setenta del siglo XX Odinic Rite, una organización religiosa recreacionista o reconstruccionista neopagana germánica que pregona la práctica de una forma de neopaganismo denominado Odinismo – cuya deidad suprema del panteón nórdico es Odín – extrajo las 9 nobles virtudes de la ideología vikinga de fuentes históricas como la Edda poética, el Hávamál, el Sigrdrífumál y las Sagas Islandesas. No podemos decir que estas virtudes fuesen un mantra para todos los vikingos, pero sí nos podemos hacer una idea de lo que habría sido el ideario vikingo[1].

Normas de conducta.

  • Lleva siempre los vestidos limpios y decentes.
  • Evita la lujuria.
  • Si tienes mucho trabajo que hacer, levántate temprano para que el nuevo día no te sorprenda perdiendo el tiempo.
  • No des tu amistad a los enemigos de tus amigos.
  • No digas mentiras, pero si alguien te engaña, puedes tú también engañarle.
  • Si llegas como invitado a una casa y tienes algo interesante que decir, dilo con moderación. Si no tienes nada que decir, escucha con atención al que te ha invitado.
  • No seas ambicioso.
  • Bebe si te apetece, pero no te emborraches.
  • Si recibes invitados en tu casa, ofréceles agua y toalla para lavarse, y siéntalos luego a tu lado a orilla del fuego.
  • Sé honesto.

 

Las 9 nobles virtudes.

  • Coraje
  • Verdad
  • Honor
  • Fidelidad
  • Disciplina
  • Hospitalidad
  • Productividad
  • Autocontrol
  • Perseverancia
Hárbard contando historias.
Hárbard contando historias.

Pero nuestro misterioso invitado nos dice que él no pide alojamiento sin dar nada a cambio – otra máxima de la idiosincrasia vikinga, la de dar y recibir siempre en la misma proporción –, sino que él “canta por su cena”. Aquí lo que está haciendo es alusión a que es una especie de escaldo (del nórdico antiguo skald), que ya os comentaba en el capítulo anterior que eran poetas guerreros vikingos que pertenecían a la corte de los reyes escandinavos y cuyo cometido era el de ensalzar al monarca en composiciones, aunque en este caso no termina de cuadra del todo ya que este señor es algo más extraño. Y eso es lo que hace, por la noche, les cuenta una historia que es un episodio de la mitología nórdica, la visita de Thor a Útgarða-Loki. Este episodio lo encontramos en la Edda prosaica o Edda menor, en Gylfaginning (el engaño o la alucinación de Gylfi), una serie de relatos mitológicos entre los que se encuentra Lokrur, el poema que cuenta esta visita o viaje.

A medida que Thor y sus compañeros se acercan a Útgarða-Loki, se encaran a la fuerte puerta de la fortaleza e, incapaces de abrirla, intentan deslizarse entre las barras. Entran al salón y Thor saluda al rey Útgarða-Loki, quién les da la bienvenida y pregunta su procedencia y, si de paso, son hábiles jugadores de deporte u otro motivo. Loki se ofrece a competir comiendo y le asignan un oponente, Logi. Ambos comen carne con ferocidad, pero Logi también se traga los cuchillos y los huesos e intenta morder a Loki. Loki es considerado perdedor y Útgarða-Loki pide un mejor contrincante, por lo que Þjálfi se ofrece a competir corriendo y sufre una humillante derrota de Hugi.

Thor quiere competir bebiendo, y Útgarða-Loki pide que traigan su cuerno al salón y dice que la costumbre es vaciar el cuerno de un solo trago, pero Thor bebe su contenido en tres tomas con poco éxito. Útgarða-Loki entonces le pide a Thor que levante a su gato pero, pese al gran esfuerzo, Thor tan solo puede levantar una pata del suelo; finalmente el rey le pide que regrese a su asiento y le dice que ha sido enormemente humillado

Thor pide a cualquiera que se atreva a retarle en lucha y Útgarða-Loki le dice que tiene a su madre que en su momento sabía pelear, pero que ya no tiene buena salud. La mujer llega, es grande y vieja, y comienza la lucha con Thor, quien no puede con ella y cae sobre su rodilla; la mujer se marcha y Thor dice que quiere regresar a su hogar en Ásgarðr.

Útgarða-Loki le dice que le conducirá más allá de la fortaleza y entonces le comenta ha sido engañado y que todo era una alucinación; Loki perdió el reto de la comida por el fuego que todo lo devora, el cuerno tenía en su interior el agua del océano y el resultado de los tragos de Thor, fue que éste creó las marea, el gato que intentó levantar era en verdad la serpiente Miðgarðsormr y la mujer con quien luchó era Elli, la personificación de la vejez, contra la que nadie puede ganar[2].

Entonces el hombre extraño les dice, entre risas, que él lo vio todo, porque él era Thor. Pero, ¿quién es en realidad este vagabundo? Cuando le preguntan por su nombre dice que se llama Harbard y en la mitología nórdica encontramos el Canto de Hárbardr o, en nórdico antiguo, Hárbarðsljóð; un poema de la Edda Poética “de acusaciones e insultos” donde compiten los dioses Odín y Thor. Odín, disfrazado de Hárbardr (greybeard = barbagrís) es un barquero rudo y maleducado que empieza a burlase de Thor y a vacilarle sobre su potencial sexual, sus poderes mágicos o sus logros en batallas. Thor, por su parte, se encuentra regresando a Asgard tras haber luchado contra los gigantes en Jotunheim (el mundo de los jotuns, los gigantes)[3].

Parece un lío, por lo que vamos a intentar desgranarlo. ¿Es Odín, es Thor, no es ninguno de los dos? Odín es descrito en la mitología como un hombre mayor, de barba canosa (barbagrís), vestido con sombrero de ala ancha, una capa o sayo, tuerto y con un bastón. Además, Odín es un dios cambiante, un dios que adopta múltiples apariencias y se pasea por Midgard – el mundo de los humanos – interactuando con estos. Y no sólo esto, sino que, además, en sus viajes generalmente lo que hacía era pedir que le diesen hospedaje independientemente de si la casa era rica o pobre. Por ello, los nórdicos eran grandes anfitriones y solían hospedar a todo el mundo, no sólo por esas leyes de la hospitalidad de las que hablábamos, sino porque creían que, a lo mejor, ése que les pedía hospitalidad podía ser el mismísimo Odín en una de sus múltiples formas. Y Hárbardr era uno de los muchos nombres por los que se le podía conocer. Por otro lado, muchas veces es descrito como “vegtamr”, que significa algo así como wanderer en inglés; caminante, vagabundo, errante y, de hecho, uno de los cuadros más famosos que tenemos de Odín es el que tenemos de George von Rosen, llamado Odin the Wanderer (1896).

Odin the Wanderer (1896) by George von Rosen
Odin the Wanderer (1896) by George von Rosen

Por otro lado, cierto es que si bien Odín en el más sentido mitológico es el dios de la guerra, de la victoria y de la sabiduría, Thor es el dios protector de los hombres, a los que defiende de los gigantes y todo tipo de peligros. ¿Quién es de los dos? Mi opinión es que es difícil saberlo; en realidad, lo que realmente me parece es que lo que nos quieren dejar claro es que los dioses nórdicos eran dioses – por decirlo de algún modo – reales, que caminaban entre los hombres y que, incluso, les ayudaban, como hace con Ivar. ¿Es este el milagro del que os hablaba la semana pasada? ¿Curará el extraño a Ivar? ¿Tiene algo que ver con ello que posteriormente aparezcan dos niños ahogados en la aldea sin motivo o justificación aparente? No sé por qué me da que el título del capítulo –Warrior’s Fate (El destino del guerrero) – no sólo tiene que ver con Torstein y su destino, que veremos dentro de unas líneas.

Hárbard calmando a Ivar.
Hárbard calmando a Ivar.

Un apunte curioso es que, a lo mejor, a algunos los modales de Hárbard os han parecido rudos y poco apropiados, bebiendo en gran cantidad, eructando y demás. Pues bien, en época de los vikingos y para este pueblo esto no era un comportamiento mal visto o negativo – aunque Siggy ponga cara de coliflor –. A los vikingos les gustaba beber y emborracharse, armar bronca e incluso acabar pedo hasta el vómito eran signos de estar pasándolo bien y, por ende, una deferencia hacia el anfitrión.

Hárbard bebiendo... mucho.
Hárbard bebiendo… mucho.

INGLATERRA.

Asentamiento vikingo en Wessex.

Empieza la escena y vemos al rey Egberto dirigirse al asentamiento de los vikingos para visitarlo (parece un capataz de obra tanto ir y venir a cotillear cómo va) de nuevo. Algunos de sus nobles, un poco estirados ellos, están murmurando a sus espaldas y Egberto, que los tiene muy en su sitio, se gira y les dice que, mejor, le hablen a la cara. Éstos le dicen que no están demasiado conformes en un par de cosas; la primera, que tengan que enseñarles a los vikingos sus conocimientos y avances relacionadas con el cultivo y el mundo agrícola si ellos, por ejemplo, no les ofrecen nada a cambio como, por ejemplo también, sus conocimientos en cuanto a barcos. La segunda, que por qué no les ha pedido ya que se conviertan al cristianismo. Ay, pobres, lo que les queda aún por ver. Como no me puedo entretener en explicaros lo guays que eran los barcos de los vikingos – porque lo eran – os dejo un par de documentales sobre ello, que podéis ver pinchando aquí.

Egberto, enfadado.
Egberto, enfadado.

Y entonces Egberto les echa una bronca de esas en las que, cuando terminan de echártela, sólo quieres irte a tu rincón de llorar y quedarte allí un rato. Les deja entrever que todo eso ya lo pedirá llegado el momento pero que, por ahora, tiene a Ragnar y a sus hombres luchando por él para conquistarle a la princesa Kwenthrith el enorme reino de Mercia. Vamos, para él. ¿Y esto es histórico? Pues más o menos. Si bien es cierto que Egberto no se sirvió de los vikingos en sus planes, sí consiguió ser el rey más importante y poderoso de la Heptarquía Anglosajona – los siete reinos que formaban por entonces el embrión de Inglaterra –. Egberto de Wessex, al que también podemos encontrar como Egbert, Ecgbehrto o Ecgbert, nació hacia el año 769 – 770 y llegó al trono de Wessex en el año 802 tras una serie de enfrentamientos turbulentos con sus antecesores en el trono y con otros monarcas. La importancia de este rey recae, históricamente hablando, en conseguir situar el reino de Wessex a la cabeza de la Heptarquía Anglosajona, arrebatando la supremacía al reino de Mercia, hasta entonces el reino con más fuerza de los siete reinos anglosajones. Al conseguir que Wessex fuese el reino más fuerte, Egberto fue llamado en las crónicas bretwalda, un término anglosajón fraguado en tiempos de la Britania post romana que venía a designar algo así como “rey de todos los territorios” y “líder britano”. Sin embargo, no era exactamente un rey de todos los reyes, sino que designaba más bien un estatus de supremacía temporal sobre todos los territorios anglosajones. Cuando los romanos efectuaron su salida de los territorios se produjo la llegada de los pueblos anglosajones, unos pueblos que no poseían reyes supremos o poderes centrales, sino que eran más bien tribus en constantes uniones, tensiones y enfrentamientos. Cuando les convenía para el fin que fuese, algunos reinos se unían y, cuando ya no les convenía, se volvían a separar y a proseguir sus caminos individuales. Cuando se producían estas uniones de dos o más reinos, escogían un bretwalda que ejercía de líder mientras duraba la unión y durante ese tiempo el resto de reinos le debían tanto reconocimiento como pago de tributos y, muy especialmente, debían responder a sus convocatorias de armas. En un principio estas uniones y elecciones de bretwaldas se producían en momentos muy concretos y para fines muy específicos – tales como enfrentamientos bélicos o intentos de invasión –, sin embargo, poco a poco fue convirtiéndose en un puesto estable. De igual modo y derivado de ello, en un principio el título sólo otorgaba superioridad al hombre que lo ostentaba, no a todo su reino sobre el resto de reinos, no obstante, terminó por otorgar la superioridad no sólo al hombre, sino al reino, como fue el caso de Egberto y de Wessex.

Veremos si en la serie lo consigue, pero parece ser que sí.

Lagertha y el arado.
Lagertha y el arado.

Cuando llegan, Egberto le ofrece a Lagertha otro regalo, un arado romano que, aparentemente, los vikingos no conocen como tal. Con el regalo, Egberto le dice “me gusta experimentar entre nuestras culturas; arar, fertilizar y sembrar la esencia de la tierra”. ¿Soy yo la única que aquí ve una proposición de tema en toda regla? El arado romano, o tradicional, estaba compuesto por una parte delantera que era de la que tiraba del animal, llamada timón, pieza que estaba enlazada con la cameta, y ésta se unía con la base del arado (la reja) mediante una telera por aproximadamente la mitad de la cameta y por la punta con el dental. La reja era la parte que servía para arar, hundiéndose dentro la tierra, aunque no sería de hierro hasta el siglo IX, que lo haría con difusión por toda Europa Occidental, y a partir de entonces se mejoraría la técnica. En la época del Bajo Imperio, se comenzaría a utilizar la vertedera, que la podríamos comparar como una “pequeña reja lateral”, que ayudaría a remover mejor la tierra ahorrando el número de labradas necesarias para prepararla. Finalmente, la esteva servía al campesino para dominar el arado, teniendo que hacer fuerza para hundir la reja. El arado normando (no vikingo, normando de Normandos de Normandía y posteriormente Inglaterra), de hierro y con ruedas, sustituyó al arado deslizante o romano. Este arado permitía hacer surcos más profundos, aireando mejor la tierra y mejorando la retención de humedad.

arado romano.
arado romano.

A Lagertha este regalo le despierta el lado campestre y, la verdad, es que le echa casi más ilusión que a las joyas del capítulo anterior. Y vemos que, también, en unos pocos días ha aprendido a hablar anglosajón perfectamente, suponemos que con el método en 1000 palabras de Athlestan el bilingüe. Y entonces el rey y sus nobles se marchan, no sin recordarles a Lagertha y Athelstan que pueden ir a visitarlo cuando así lo quieran.

Vikingos preparados para el sacrificio.
Vikingos preparados para el sacrificio.

Pero volverán, volverán para ver qué tal les va todo – otra vez – y los vikingos les invitarán a asistir a la siembra primera cosecha. Y aquí ya la hemos liado pero bien. Lagertha les invita a quedarse para asistir al sacrificio – blót – que van a hacerle a Freyr, para que la cosecha sea un éxito. ¿Y por qué a este dios? Pues porque el dios principal que encarnaba de forma indiscutible el simbolismo sexual en el panteón pagano de los vikingos (tanto en el sentido humano como en el agrícola) no era otro que el dios Freyr; hijo de Njörðr y hermano gemelo de la famosísima diosa Freyja a la vez que su esposo (aunque como la endogamia entre los dioses Æsir no estaba bien vista terminó optando posteriormente por casarse con la giganta Gerd). Era un dios de la fertilidad y de las cosechas, de la lluvia y del sol naciente, así como señor de la vegetación. Y, como los dioses importantes, Freyr poseía objetos mágicos, como una espada que se movía y luchaba sola; el barco Skíðblaðnir, que podía viajar tanto por mar como por tierra; animales excepcionales como el jabalí de oro Gullinbursti o un caballo que sabía ignorar todos los obstáculos posibles. Y un enorme falo, también poseía un enorme falo.

Lagertha oficiando el rito.
Lagertha oficiando el rito.

¿Qué es lo que recita Lagertha? (tampoco conocemos las frases, oraciones o plegarias que utilizaban los vikingos, huelga decir).

“Feryr, dios de la abundancia, brillante Freyr.

Te invocamos, te ofrecemos este sacrificio.

Freyr, hijo de Njörðr, tú que decides cuando sale el sol

o cuando llea la lluvia,

concédenos la fertilidad de esta tierra.

Con la sangre de este sacrificio, nutre y haz fecunda a la madre tierra.

Con tu falo llena su útero para que la tierra produzca.”

Lagertha empapándose en sangre..
Lagertha empapándose en sangre..
Lagertha empapándose en sangre.
Lagertha empapándose en sangre.

Y la escena del sacrificio os habrá recordado a muchos a la escena del Templo de Uppsala de la primera temporada y, seguramente, os estaréis preguntando si esta escena es histórica o es inventada. Pues, me temo, que a medias. Sabemos que los sacrificios se llevaban a cabo (tanto humanos como animales, aunque los primeros más raramente y en menor medida) y sabemos que la sangre para los vikingos era importante y era considerada un símbolo de vida y, por qué no, de fertilidad. Por ejemplo, en referencia a los sacrificios que se realizaban en el Templo de Uppsala una vez efectuados los sacrificios – humanos y animales – se colgaban los cuerpos boca abajo de las ramas de los árboles que había en el bosque sagrado que rodeaba el templo. Los vikingos creían que, con la sangre de los sacrificados, se convertía en sagrada la tierra y el bosque, así como los árboles de los que colgaban. Ahora bien, ¿se pintaban la cara con sangre? ¿Pintaban símbolos con sangre? ¿Se tiraban la sangre por encima? ¿Llevaban esos trajes blancos a lo sacerdote o esas capuchas con coletilla de elfo? Pues, me temo, que eso no lo sabemos. No disponemos ni de fuentes ni de restos arqueológicos que nos narren de forma exacta y detallada en qué consistía o cómo se efectuaba una ceremonia de sacrificio de principio a fin. A mí estéticamente me gusta mucho cómo lo hacen en la serie, pero tenemos que ser conscientes de que en ese sentido, todo eso es más fantasía e invención que historia real. Por otro lado, conocemos símbolos como el vegvísir, el ægishjálmur, el valknut, el hulinhjálmur… Pero debemos tener presentes ciertas cosas para con ellos. La mayoría de los símbolos que hoy en día consideramos vikingos – o nórdicos – los conocemos a través de material algo posterior – en algunos casos muy posterior – a la Era Vikinga (siglos VIII-XI) y, como de costumbre, de la mano de, aunque escandinavos, personajes cristianos. Es el caso de los grimorios – de los que ahora mismo hablaremos y de los que ya hemos hablado anteriormente – y en concreto, del caso del Galdrabók; un libro de origen islandés y ya de época moderna – no medieval como los vikingos – en el que aparecen casi todos los símbolos que hoy en día consideramos vikingos. Estrictamente, se trata de símbolos islandeses, y por eso os decía hace escasas líneas eso de “la mayoría de los símbolos vikingos no son estrictamente vikingos” y esto es porque, en primer lugar lo que sabemos de esos símbolos es que son islandeses y, en segundo lugar, porque sabemos que tienen algún pasado medieval. No obstante – y lamentablemente – no los hemos encontrado en contexto vikingo en la mayoría de los casos. Sin embargo, ¿quiere decir que los vikingos no los utilizaron jamás? No exactamente, lo que quiere decir es que no tenemos una constancia certera y fehaciente de ello, que no lo podemos afirmar en la mayoría de los casos rotunda y categóricamente, pero que si pensamos que son símbolos islandeses medievales y que Islandia la colonizaron los vikingos, bien podrían tener una herencia vikinga o ser de origen vikingo.

Símbolos pintados en sangre, muy parecidos a los que podemos encontrar en el Galdrabok.
Símbolos pintados en sangre, muy parecidos a los que podemos encontrar en el Galdrabok.

El Galdrabók es un grimorio, un tipo de libro de conocimiento mágico (llenos de textos mágicos, hechizos y ocultismo) harto popular entre la Alta Edad Media y el siglo XVII que contenía referencias astrológicas, listados de ángeles, demonios y criaturas mitológicas, instrucciones para aquelarres, conjuros, encantamientos, hechizos, medicina, así como medios para hablar con el más allá o fabricar talismanes. El Galdrabók (Libro de Magia en islandés) está fechado en torno al año 1600 y se trata de un pequeño manuscrito que contiene 47 citas. Fue compuesto por cuatro escribas, tres de origen islandés y uno de origen danés, que trabajaban con material procedente de Islandia consistente, principalmente, en escritos en rúnico y en latín, así como un compendio de símbolos mágicos, invocaciones a entidades cristianas, demonios, dioses nórdicos paganos e instrucciones sobre el uso de hierbas o artilugios mágicos. Algunos conjuros son de protección, contra problemas en el embarazo, contra el dolor de cabeza, insomnio, la peste, los sufrimientos, las desorientaciones en el mar y otros muchos más.

En cuanto a los símbolos, el Galdrabók contiene gran cantidad de símbolos, la mayoría de ellos de formas curiosas y angulosas cuyos orígenes nos resultan inciertos, aunque existe hipótesis; se cree que lo más probable es que se trate, en muchos, casos, de runas fusionadas o de la fusión de varios símbolos. No sabemos si los símbolos siempre han tenido componente mágico o si éste es una invención de la Baja Edad Media y el Renacimiento (el momento de los grimorios), no obstante, cierto es que en el Galdrabók encontramos símbolos para todo tipo de propósitos; buena pesca, orientación, protección contra ladrones o fantasmas, cómo espantar a los enemigos, cómo hacerse invisible, cómo sortear la muerte, cómo invocar a los dioses… los hay para todos los gustos y necesidades.

Sembrando la tierra con sangre,
Sembrando la tierra con sangre,

Y, por último, ¿qué hay de eso de que la ceremonia la oficie Lagertha? Pues eso es bien y es mal. Sabemos que salvo el lugares concretos y puntuales en los que existían los templos o lugares de culto oficiales, en los que habría habido algún tipo de sacerdocio (con muchas comillas) la mayoría de los ritos los oficiaba el líder; el cabeza de la casa, el cabeza de la familia, el cabeza de la comunidad… Está bien que sea ella la que lo lleva a cabo, en función de ese líder de la comunidad que es ahora mismo – en ausencia de Ragnar –, no obstante, ya sabéis que las mujeres no lo eran; no eran jarls. Ahora bien también, ¿y si había que hacer un sacrificio cuando los hombres estaban fuera luchando o comerciando? Pues a lo mejor lo habría hecho algún miembro masculino senior de la sociedad, o a lo mejor la esposa del líder de la comunidad o granja, que se habría quedado al cargo. Tampoco lo sabemos a ciencia cierta.

Si queréis saber más sobre el culto en la Era Vikinga, os recomiendo los siguientes artículos[4]:

Obviamente, ante tal espectáculo los hombres de Egberto, con un acojone que se puede llegar a comprender, le dicen que, o los vikingos se convierten, o ellos pasan ampliamente de seguir trabajando con ellos.

¿Y ese movimiento de árboles cuando Athelstan coge la arena y mueve las manos? ¿Eso que ven mis ojos es un milagro o unos superpoderes? Veremos también.

La falcata vikinga.
La falcata vikinga.

Ah, y no, no era lo último. Lo último es mostrar mi indignación por la falcata de los sacrificios (igual que en el capítulo del Templo de Uppsala) ¿qué hace un vikingo con una falcata? Ah, sorpresa. La falcata es un tipo de arma blanca, una espada de acero originaria de Iberia, y por tanto relacionada con las poblaciones nativas ibéricas anteriores a la conquista romana. Fue muy usada entre los pueblos íberos, o los celtíberos limítrofes con los primeros, siendo la espada de “antenas” más común en la zona más céltica de la Península. Sus dimensiones son similares al gladius, la espada corta romana, con aproximadamente medio metro de hoja; posiblemente habría influido en los diseños posteriores del gladius, especialmente en el gladius hispaniensis, cuya evolución tendería hasta la característica forma recta de la hoja. De todas formas es posible que esta influencia sobre las armas cortas romanas viniera dada por la espada de antenas, también frecuente en la Iberia prerromana, y de origen celta. Pese a que su forma sugiere su empleo como arma de filo, la frecuente presencia de contrafilo en los ejemplares recuperados (el filo del borde contrario al filo principal, que ocupa cerca del tercio más próximo a la punta) parece apuntar a que también era posible su uso como arma de estocada. Vamos, que por poder tener una los vikingos así que les hubiese llegado vete a saber cómo o cuándo, pues por poder podrían, igual que se ha encontrado en Suecia una figurilla de Buda, probablemente un souvenir traído de sus viajes a Oriente. Ahora bien, que la usasen de forma habitual en sus sacrificios, pues no lo veo yo tanto teniendo en cuenta que es algo absolutamente foráneo.

Falcata del siglo IV a. C., en el M.A.N. (Madrid).
Falcata del siglo IV a. C., en el M.A.N. (Madrid).

Mercia.

Floki y Ragnar hablando mientras el resto se preparan.
Floki y Ragnar hablando mientras el resto se preparan.

En Mercia vemos como los vikingos se preparan para la batalla de nuevo, tras descubrir dónde está escondido – o mejor, esperándoles – Burgerd y su ejército. Y las tensiones religiosas también son palpables desde el lado norteño, sobre todo en la figura de Floki, que siempre se ha mantenido en esa línea. Éste le pregunta a Ragnar por qué están luchando para los cristianos y para su dios y Ragnar, molesto, le dice que no lo hace por ellos, que lo hace por sus hijos – en el sentido de por los hijos de todos los vikingos – ya que es lo que le pide Egberto a cambio de darles ese asentamiento en el que ahora está Lagertha y que no quiere ningún conflicto con los cristianos. Sin embargo, Floki es un personaje inteligente – aunque parezca que él siempre se ha comido alguna setilla que otra – y le dice a Ragnar que eso es imposible, que uno de los dioses, los suyos o el dios cristiano acabará prevaleciendo sobre el otro y que, si es el cristiano, eso supondrá la destrucción de todos ellos (los vikingos). Como no tengo ni idea de qué va a pasar en la serie (aunque a veces parezca un oráculo) os voy a contar lo que sí pasó históricamente.

El caso es que en ese sentido, Floki tiene razón, es decir, como nunca me canso de decir, los vikingos no aparecieron como una seta en el año 793 delante de Lindisfarne o en Escandinavia encima de un barco. Escandinavos ya había antes de la era vikinga, como los hubo después de ésta, en el año 1006. Sin embargo, hubo una serie de causas que hicieron que los escandinavos se convirtiesen en vikingos o para que apareciesen (entre ellas y la más importante el hecho de salir de expedición de saqueo, algo que, aparentemente, no habían hecho antes, o no a esa escala). Del mismo modo, hubo unas causas que hicieron que los escandinavos dejasen de ser vikingos o desapareciesen, y una de ellas es la cristianización.

Aunque mucha gente sigue creyendo a día de hoy que los vikingos se convirtieron a punta de pistola, lo cierto es que ésta es una teoría ampliamente superada por los estudios históricos. Si bien es cierto que episodios bélicos y conflictos los hubo – no caigamos tampoco en lo idílico y bucólico – en Escandinavia no hubo campañas de invasores cristianos que cristianizaron a la fuerza a la población, ni masacres como la de Carlomagno contra los sajones. Y, en cierto sentido, los vikingos se convirtieron más por razones prácticas que por convicción religiosa. Esto es un tema complicado y espinoso, lo sé, y que no se puede zanjar con las líneas que os estoy dejando aquí, pero también os prometo que pronto habrá en el blog artículos en los que estoy empezando a trabajar sobre la cristianización de los vikingos. Palabrita de Thor. Sin embargo, os diré cuatro cosas más para que lo entendáis. Igual que los vikingos se asentaron en otros lugares, hubo una potente institución que se desplegó con fuerza e ímpetu por todos los territorios escandinavos, la Iglesia. Poco a poco, los territorios vikingos comenzaron a caer bajo el influjo del cristianismo, convirtiéndose motu proprio o por imposición de sus monarcas al cristianismo, siendo esto lo más habitual; un monarca se convertía, se convertía su corte y se convertía el pueblo. Y no siempre sucedió a la primera, en ocasiones, tras un rey cristiano llego uno pagano y así hasta que se estableció de forma permanente. Además, una cosa era cambiar nominalmente de religión y la otra que de golpe todo el mundo fuese cristiano, cosa que no suele ser así, ni para un monarca. Alrededor del año 1000 Escandinavia era totalmente cristiana y, al abandonar el paganismo nórdico, los vikingos abandonaron progresivamente creencias, prácticas y formas, y, los vikingos, fueron dejando de ser vikingos. Al cristianizarse, los vikingos se igualaron al resto de territorios cristianos de Europa y Escandinavia pasó a formar parte de un todo que era la comunidad cristiana, absorbiendo y dejándose absorber por un sentimiento de igualdad y unificación. Al abandonar muchas de sus prácticas habituales que les habían definido como vikingos, se alejaban de los vikingos que habían sido. Al convertirse al cristianismo, muchas de las prácticas de los vikingos – no sólo las religiosas – ya no tenían cabida dentro de los preceptos o dogmas cristianos, como los sacrificios o las incursiones, por lo que los vikingos dejaron de practicarlos. Al cristianizarse, los vikingos entraron a formar parte del todo que es el mundo cristiano y que se extendía por toda Europa y parte de Asia y, no es que no haya habido guerras entre cristianos, por supuesto que las ha habido, sin embargo atacar por simple rapiña y búsqueda de riqueza al vecino cristiano no estaba moralmente aceptado dentro ideario religioso y ético cristiano, por lo que los vikingos abandonaron paulatinamente la práctica[5]. ¿Y por qué se convirtieron? Pues, como os decía, entre otras cosas por cuestiones prácticas; al entrar en el mundo cristiano se beneficiaban de éste en sus rutas comerciales, mantenían el contacto y relaciones de tú a tú con un buen número de poderosos reinos e imperios, podían formar alianzas y, sobre todo, los reyes cristianos eran muchísimo más poderosos que los reyes vikingos; electos, no por la gracia de dios, destronarles, cuestionables, frente a los cristianos, escogidos por la gracia de dios, incuestionables y todopoderosos. Floki terminará preguntándole si ha cambiado ya sus dioses por el de los cristianos, pero la contestación de Ragnar nos hace pensar que, de momento, aún no. Aunque sabemos que curiosidad tiene. Y mucha.

Y en medio de la discusión teológica que están teniendo Ragnar y Floki llega Rollo el Pacificador, y les dice que no vale la pena que se enfaden porque, tal vez, para alguno de ellos éste sea el último amanecer que vean en Midgard. Se refiere a que muy probablemente algunos de ellos mueran hoy en batalla y terminen en el Valhalla, por lo que dejarán Midgard, el mundo de los hombres.

Thorunn y Björn en plan moñas.
Thorunn y Björn en plan moñas.

De la escena de Thorunn y Björn en plan pipiolillos enamorados pintándose la cara con sangre, pues poco que comentar. Que con la cara de ajo con la que le pidió matrimonio el capítulo anterior no me esperaba verlos así, la verdad. Y que bueno, lo de pintarse la cara con sangre para la batalla pues es algo que queda así como muy exótico, casi tanto como el eyeliner de Floki, pero que si es histórico o no, no lo sabemos, porque no es algo documentado. Pero quedar, queda bien.

Torstein solo ante la batalla.
Torstein solo ante la batalla.

Y Torstein, ¡ay, Torstein el Hipster y ahora Torstein one arm (como Arne one eye)! ¿Tiene sentido que pida ir a luchar, aun a sabiendas de lo que va a pasar? Sí, todo el del mundo dentro del ideario vikingo. ¿Tiene sentido que Rollo, Ragnar y el resto el dejen hacerlo? Pues también todo el del mundo. Si no va a la batalla, puede que sobreviva, pero también puede que muera solo en el campamento, sin pena ni gloria. Y aquí lo que cuenta es la gloria. Lo que Torstein está pidiendo es del destino del guerrero, es morir luchando. El destino estaba escrito y no se podía cambiar, las nornas lo tejían y éste avanzaba inexorable dando igual lo que uno hiciese por intentar cambiarlo. Además, recordemos que para los vikingos el máximo honor – otro concepto indesligable en la idiosincrasia vikinga – era morir en combate, ya que de esta forma se accedía al Valhalla, el gran salón en el que se reunían los caídos en batalla para festejar su destino hasta la llegada del Ragnarök, momento en el que todo el mundo, incluidos los dioses, sería destruido. No es de extrañar que esta idea de la muerte y el destino crease unos guerreros perfectamente dispuestos a luchar y morir, a correr todos los riesgos sin temeridad, porque morir en batalla de forma valerosa era la única forma de conseguir el ticket hacia el Valhalla, hacia la eternidad[6]. Si os fijáis en lo que dice Torstein mientras lo matan es “Odín, voy a ti”.

Torstein ante el ejército de Mercia.
Torstein ante el ejército de Mercia.

Y así lo hará, sacrificándose el primero para ayudar al resto a ganar la batalla a los de Mercia, que es esperan en la colina, en la fortaleza “de la Edad del Hierro”. Cuando los vikingos suben a la colina, se dan cuenta de que los de anglosajones están en la hondonada que forma la propia fortaleza/colina, por lo que no ven nada. Torstein decide lanzarse el primero, haciéndoles salir, para que los vikingos se abalancen sobre ellos. Sobre la colina, por encima del ejército de Mercia se encuentran los hombres del rey Egberto, con Ethelwulfo a la cabeza, quienes ayudan a los vikingos, con arqueros a terminar con el ejército de Mercia, excepto con Burgerd, el príncipe, el hermano de Kwenthrith, porque ésta le ha pedido a Ragnar que le perdone la vida; cosa que hará de bastante mala gana y para no menos enfado de Ethelwulfo.

El ejército de Mercia rodeado por arqueros de Wessex.
El ejército de Mercia rodeado por arqueros de Wessex.

Otro momento importante de la batalla es que Thorunn resulta gravemente herida. Podemos ver que tiene media cara destrozada y Björn está visiblemente afectado. Ragnar y Rollo se acercan para estar con él mientras vemos que atienden a Thorunn y Björn empieza a lamentarse de que es su culpa, Ragnar parece que pretenden consolarle con el típico “no es tu culpa, si ella ha venido es porque ha querido”, pero entonces Björn le cuenta la fantástica noticia de que está embarazada y la colleja que le da Ragnar es antológica, ni las de Sole en 7 vidas. El enfado de Ragnar es monumental y le recrimina abiertamente cómo ha podido ser tan irresponsable de dejar que fuese a luchar estando encinta. Y es que esta historia tenía poco, no, ningún sentido desde el principio y, no, tampoco podía acaba bien. Ragnar ha dicho lo que ya os dije yo en el análisis del primer capítulo, que era una locura. Pero, ¿y ahora qué? Si se muere, morirá con su hijo y si sobrevive, ¿seguirá Björn queriendo casarse con ella aun cuando ya no sea tan mona y estupenda? Veremos.

Thorunn herida.
Thorunn herida.
Ragnar echándole la bronca a Björn.
Ragnar echándole la bronca a Björn.

Y la gran colleja.

El cabezazo de Ragnar a Burgerd cuando éste le pide perdón por haber luchado contra él, también es antológico. ¿Y soy yo, o lo están poniendo como si fuese un poquito tonto al pobre Burgerd? ¿De verdad este chico era tan malo malísimo y violaba a su hermana? Porque esa es otra, a mí Kwenthrith me huele muy mal. Y no sólo porque históricamente sea un despropósito de personaje, sino porque si su hermano la violaba y la trataba tan mal, no entiendo tanto amor y tanta preocupación y tan buen rollo.

 …

Wessex. Corte de Egberto.

En las termas.
En las termas.

Y, como rechazar invitaciones es de mala educación, ya tenemos a Athelstan y a Lagertha de nuevo en casa del rey Egberto que, esta vez, le enseña a Lagertha las termas romanas. ¡¡Las termas!! En el comentario del primer capítulo lancé la pregunta; ¿Conquistará Egberto a Lagertha con tierras, termas romanas y mucho oro cristiano? En el capítulo segundo tuvimos tierras y oro. Y ahora, las termas. Hemos cantado bingo.

Laggherta encantada.
Laggherta encantada.

Lagertha se queda impresionada con los frescos de las paredes y pregunta quién es la mujer que aparece en ellos. El rey le dice que es una diosa romana, una diosa pagana, “como los tuyos”, pero a Lagertha esta definición lo parece entusiasmarle y le dice a Egberto que “no es como mis dioses. Mis dioses son tan reales como tú y como yo; ríen, sangran, aman, corren por los cielos”. Y esto está absolutamente ligado a lo que os comentaba cuando hablábamos al principio de Hárbard y de a quién representaba, si a Thor o a Odín. En realidad, da igual a cuál de los dos esté representando, lo que importa es que nos esté quedando claro que, en la mitología nórdica, los dioses no eran personajes ajenos a los humanos o seres inalcanzables. Eran como los humanos, los dioses nórdicos son muy particulares en ese sentido; tienen sus vicios y sus virtudes, son impulsivos, son lascivos, tienen romances, interactúan con los hombres (Odín y Heimdall, por ejemplo, se pasean por el mundo de los mortales y ambos interactúan con los humanos, incluso acostándose con ellos y creando clases sociales o, por ejemplo, Odín apareciendo como un hombre anciano dando consejos). Son dioses que pueden morir y así lo harán cuando llegue el Ragnarök, tienen un origen y un nacimiento concreto en muchas ocasiones y no son los creadores del mundo ni los que le pondrán final, eso es algo que se escapa a ellos y sobre lo que no interceden, ni sobre lo que disponen, como sí otros tipos de dioses que son creadores del mundo, de los humanos y de todo lo que les rodea, además de inmortales y perfectos.

Todos de baño.
Todos de baño.

Y entonces proceden a bañarse los cuatro, Athelstan, Judith, Egberto y Lagertha, en pelotilla y cristiana compañía. Y parece que el sistema romano para caldear el agua de la terma no hace falta, que el calorcito ya lo ponen ellos. Y es que vemos cómo Egberto y Lagertha tienen algo más que palabras, y Judith se enfada y se va. Pero se va porque ella quiere que pase lo mismo entre ella y Athelstan – al que el entrenamiento vikingo se le nota mucho – y no es así. Y Athelstan la bendice y le dice que se vaya a descansar, que sabemos que para estos casos es lo que mejor viene.

Athelstan y Judith.
Athelstan y Judith.

Pero antes de eso, hablan de París, que está en un sitio llamado Frankia. Se refieren al Imperio Franco o Imperio Carolingio, un término historiográfico utilizado para referirse al reino franco que dominó la dinastía carolingia del siglo VIII al siglo IX en Europa occidental. Este período de la historia europea deriva de la política de los reyes francos, Pipino el Breve y Carlomagno, que supuso un intento de recuperación en los ámbitos políticos, religioso y cultural de la época medieval. La coronación de Carlomagno como emperador en Roma fue un hecho relevante e importante como signo de restauración de facto del Imperio romano de Occidente. Tras su partición por el tratado de Verdun en 843, sería sucedido un siglo después por el Reino de Francia en su parte oeste, y por el Sacro Imperio Romano Germánico en el este.

Imperio Carolingio. Fuente Wikipedia.
Imperio Carolingio. Fuente Wikipedia.

Parece que se empieza a abonar el terreno de las incursiones en el continente y es que sabemos que en el año 845 París y Hamburgo sufrieron los primeros saqueos a manos de los hombres del Norte. Según las crónicas, los invasores estaban dirigidos por el mítico Ragnar Lodbrok y es lo que se conoce como el Sitio de París. Los vikingos ya habían realizado ataques en el territorio de los francos desde principios del siglo IX, pese a que Carlomagno creó una línea de defensa costera, las incursiones fueron muy cruentas a lo largo de los ríos navegables hacia el interior. Los invasores del norte se aprovechaban de las luchas intestinas entre los herederos de Ludovico Pío, primero a lo largo del Sena hasta Rouen en 840. En 843, guerreros del reino de Vestfold, aparecieron surcando el Sena por primera vez. El 28 de marzo de 845, una flota de 120 naves vikingas lideradas por Ragnar atacó la ciudad. Mientras saqueaban París, una plaga se extendió por el campamento vikingo. En aquel tiempo, los vikingos tanteaban entre creencias paganas y cristianas y primero rezaron a los dioses del norte. La plaga fue controlada y erradiada finalmente, por gracia del dios cristiano o de los paganos, eso no lo sabemos. Las fuerzas vikingas demostraron ser superiores a los francos; se retiraron tras el pago de Carlos el Calvo de un danegeld (un tributo o impuesto) de 7.000 libras. Este ataque seria el presagio para el posterior asedio[7]. Entre el año 859 y 862 tuvo lugar otra expedición vikinga en el Mediterráneo, uno de los ataques vikingos más espectaculares que se han dado. Björn Ragnarsson y Hastein/Hvitserk Ragnarsson (hijos de Ragnar Lodbrok) comandaron una flota de sesenta y dos barcos que, siguiendo la costa de la Península Ibérica, se internó en el Mediterráneo y llegó hasta la Península Itálica, saqueando multitud de ciudades y obteniendo un importante botín, aun cuando solo pudieron regresar veinte de las naves que habían partido. Uno de esos saqueos se produjo en París. Y otro más en el año 885-886.

Y el caso es que Egberto les cuenta que allí hay un gran y poderoso rey, Carlomagno, y que él ha estado en la corte de este Emperador. No es la primera vez en esta serie en la que se refieren a Carlomagno como Emperador cuando aún, históricamente hablando, no debería serlo porque aún no había sido coronado, sin embargo en este casi la alusión es correcta. Por otro lado, ¿es cierto que Egberto estuvo con Carlomagno? Pues sí, es correcto. Antes de convertirse en rey de Wessex, Egberto tuvo importantes disputas con el rey Beothric de Wessex, Offa de Mercia y con el territorio de Kent. Disputas que le valieron tener que exiliarse y escoger como destino de destierro el Imperio Franco, concretamente la Corte de Carlomagno durante los trece años anteriores a ser coronado rey de Wessex, probablemente entre el año 789 y el 802, por lo que conoció a Carlomagno antes y después de convertirse en Emperador en el año 800. Como sabéis, Egberto es un personaje más o menos correcto históricamente hablando, sólo que han movido un poquito las fechas de su reinado.

[1] SAN JOSÉ BELTRÁN, LAIA. Quiénes fueron realmente los vikingos. Un estudio sobre la historia y cultura del pueblo escandinavo entre los siglos VIII y XI. Quarentena Ediciones, Barcelona, 2015. (texto extraído de).
[2] http://es.wikipedia.org/wiki/Lokrur
[3] Algunos autores creen que no se trata de Odín, sino de Loki ya que su comportamiento es similar al de este dios en Lokasena. Sin embargo, el apelativo de barbagrís es una de las características de Odín y Hárbardr uno de los muchos nombres que recibe este dios cambiaformas.
[4] SAN JOSÉ BELTRÁN, LAIA. Quiénes fueron realmente los vikingos. Un estudio sobre la historia y cultura del pueblo escandinavo entre los siglos VIII y XI. Quarentena Ediciones, Barcelona, 2015. (texto extraído de).
[5] SAN JOSÉ BELTRÁN, LAIA. Quiénes fueron realmente los vikingos. Un estudio sobre la historia y cultura del pueblo escandinavo entre los siglos VIII y XI. Quarentena Ediciones, Barcelona, 2015. (texto extraído de).
[6] SAN JOSÉ BELTRÁN, LAIA. Quiénes fueron realmente los vikingos. Un estudio sobre la historia y cultura del pueblo escandinavo entre los siglos VIII y XI. Quarentena Ediciones, Barcelona, 2015. (texto extraído de).
[7] http://es.wikipedia.org/wiki/Sitio_de_Par%C3%ADs_%28845%29

Bibliografía:

La bibliografía que he utilizado para este apartado es enormemente extensa, ya que he ido utilizando todo aquello que llevo investigado hasta la fecha. Por ende, mencionarla entera sería demasiado largo por lo que, si estáis interesados en algún punto en concreto de todo lo que he dicho, decídmelo y os daré las referencias bibliográficas exactas.

Puedes consultar además (contiene partes):

  • SAN JOSÉ BELTRÁN, Laia. Vikingos. Una guía histórica de la serie de History Channel. Quarentena Ediciones, Barcelona, 2014.
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