El pasado día 23 de Abril se celebraba San Jordi, una de las fiestas – para mí – más bonitas que tiene Barcelona, mi ciudad natal. El libro y la rosa, dos cosas que no perdono ningún año y que, dado que ahora vivo en Madrid, hacía tiempo que no disfrutaba tanto como este año.

Empezando el día bajo la Sagrada Familia.
Empezando el día bajo la Sagrada Familia.

No sólo por “volver a casa” en un día tan emblemático, sino por hacerlo desde “el otro lado”. Siempre he paseado por Las Ramblas, por Passeig de Gràcia, por el centro de Barcelona, como lectora empedernida (si algo en esta vida me gusta de una forma malsana son los libros y leer), pero este año lo he hecho como escritora. Y es para mí – parafraseando a cierto monarca campechano – todo un orgullo y satisfacción. Haberme puesto al otro lado ha sido, sin duda alguna, una de las mejores experiencias de mi vida. Y nervios, no os hacéis una idea de los nervios que tenía.

Y ello no habría sido posible sin todos los que vinisteis a las cinco firmas que hubo; empezaba la mañana en Avenida Gaudí, bajo un marco incomparable, firmando libros bajo la mismísima Sagrada Familia y continuaba con firmas por la mañana y por la tarde en Passeig de Gràcia número 42 y número 74. En pleno corazón del centro de Barcelona. Impresionante.

¿Y qué firmábamos? Pues, como ya sabéis, mis dos libros recién publicados, mis dos primeros libros, ambos con la editorial Quarentena Ediciones.

En Avenida Gaudí, primera parada de las firmas.
En Avenida Gaudí, primera parada de las firmas.

Durante las cinco horas de firmas muchos de vosotros – ¡¡muchísimos más de los que me imaginaba!! – os pasasteis por allí a coger alguno de los dos libros firmados o a que os los firmase. Me llevo de cada uno de vosotros un enorme recuerdo, no sólo en forma de foto, sino en forma de las charlas que tuvimos, aunque fuesen rápidas; gracias a los que me contasteis que os gusta mi trabajo, a los que veníais diciéndome que sois seguidores de la página desde que tenía muy poquitos seguidores, a los que me dijisteis que gracias a mi trabajo os sentís animaos estudiando Historia, Historia del Arte, Arqueología… Saber que mi trabajo ha hecho eso vale más que todo el oro del mundo.

¡Más momentos de firma!
¡Más momentos de firma!

Me siento afortunadísima de haber contribuido, aunque sea un poquito, en cada uno de vosotros. Desde luego, yo no soy quien soy sin el apoyo que recibo día a día de todos los seguidores de este proyecto.

Para finalizar, mención especial y ENORME agradecimiento a los chicos del Clan Hávamál, que vinieron vestidos de auténticos vikingos a acompañarme en las firmas. ¡¡Algunos de vosotros hasta os hicisteis algunas fotos con ellos!! Así que gracias a ellos también, por hacer el día aún más vikingo y especial. Y gracias a mi familia, por estar allí todo el día, especialmente a mi padre, Julio, “ese señor tan simpático que hacía las fotos que aquí veis” 😛

Con parte del Clan Hávamál y Salva Rubio, otro escritor vikingo con quien compartí la primera firma. ¡Un placer conocerle!
Con parte del Clan Hávamál y Salva Rubio, otro escritor vikingo con quien compartí la primera firma. ¡Un placer conocerle!
Como podéis ver, lo pasamos estupendamente.
Como podéis ver, lo pasamos estupendamente.

Gracias a todos los increíbles seguidores de The Valkyrie’s Vigil.

Os dejo una galería con las fotos que se hicieron ese día. Aunque pedimos permiso explícito para subirlas, si alguno no quiere que esté aquí, por favor, que me lo comunique. Asimismo, si queréis las fotos, podéis cogerlas sin preguntar, son vuestras, y si las queréis en mejor calidad, mandadme un correo y os las haré llegar.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Anuncios