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Seguro que muchos de vosotros os habéis dado cuenta que, durante los meses pasados, la web (y las redes sociales) tuvieron muy poquita actividad. Y seguro que muchos os habéis preguntado por qué (o lo mismo os importa un pimiento, pero aquí vengo yo a contároslo todo). La entrada de hoy, con la que doy el pistoletazo de salida a la temporada 2016/2017 es una suerte de confesión. Y reflexión. Es posible que se os haga una entrada rara y que tiene poco que ver con el resto, pero, en realidad, lo tiene que ver todo.

Me voy a remontar un poco al principio de los tiempos, y a cómo empezó este proyecto, porque sin ello no se puede entender la decisión que tomé de distanciarme un poco y coger aire… para volver con más fuerza.

Como muchos sabéis, en el año 2011 terminé mis estudios en la Universidad de Barcelona y me licencié en Historia. El sueño de mi vida. Puede que os suene romántico y hasta exagerado, pero os juro que jamás me he visto haciendo otra cosa que no sea esto. Amo la Historia con pasión casi enfermiza. Me encanta lo que soy. Me encanta lo que hago. Y creo que eso se nota en los resultados de mis proyectos. Pero la carrera —de fondo— no ha sido fácil. Terminé la licenciatura, como os decía, en plena crisis. Si antes había poco trabajo para los historiadores recién licenciados, imaginaos en la cresta de la ola de la crisis. Cero patatero. Así que, como otros muchos, muchísimos, comencé a trabajar de lo que encontré: telefonía. Horarios terribles, condiciones laborales cada vez peores, sensación de frustración, desesperación, infravaloración… Os suena a muchos, ¿verdad? Pasé momentos muy difíciles y, lamentablemente, y terminé con problemas de salud: ansiedad, depresión… Un problema que he arrastrado hasta el día de hoy y del que es difícil desprenderse. Os cuento estas cosas porque hay que visibilizarlas. Las consecuencias de los tiempos tan terribles que vivimos no son sólo económicas, y a la larga conllevan consecuencias que van mucho más allá del plano monetario. Y no se puede permitir. Y que no sea un tabú, que no os (nos) haga creer débiles: detrás de las personas con estos problemas hay muchísima fortaleza y, aunque suene típcio y tópico, de todo lo malo siempre puede salir algo bueno.

Retomando el hilo, y cosas de la vida, tras algún tiempo, un despido, abogados y un juicio de por medio me quedé en el paro. Con 25 años y viviendo sola lejos de mi familia. Al principio lo pasé muy mal, claro, pero poco a poco fui viendo que algo tenía que hacer. Ya sabéis, el dicho ese de «caerse está permitido, pero levantarse es obligatorio». Siempre he pensado que, cuando nos pasan cosas malas, es casi imperativo darse un tiempo para tocar fondo, revolcarse en el estiércol lo que haga falta, llorar y patalear tanto como queramos. Pero una vez pasado ese ‘periodo de duelo’, hay que reponerse y comenzar a caminar de nuevo. Nadie lo hará por nosotros. Y así, casi de la nada, nació The Valkyrie’s Vigil.

¿Por qué? Ay, qué preguntas me hacéis… No tengo una respuesta clara a ello; siempre me habían gustado los vikingos y su historia pero, lamentablemente, en la universidad no había podido dedicarles ninguna asignatura o trabajo (¡gracias a Thor que muchos profesores están abriendo sus mentes y hoy ya os dejan hacer trabajos sobre ellos!), así que me dije que aquél era un gran momento para sumergirme de lleno en el mundo nórdico. Tiempo, precisamente, no me faltaba. Qué maravillosa ironía.

Nació el blog, en verano del 2013, seguidamente nacieron las redes sociales (twitter y facebook) y, en poco tiempo, todo alcanzó unas dimensiones y unas proporciones que daban vértigo: cientos de entradas y artículos en la web, actualizar constantemente las redes sociales y atender al correo, colaboraciones en radio y dar paso a mis proyectos más serios. Publicar mis dos libros sobre los vikingos, mi aportación al manual de ambientación del juego de rol Walhalla, Conferencias en la Universidad de Granda y la Universidad de Alicante, montar mi proyecto paralelo de divulgación histórica general —Historia 2.0— que también suponía artículos, redes sociales, correos y escribir un libro con mis compañeras para la editorial Espasa: Curiosidades de la Historia con el Ministerio del Tiempo… Así, me planté en septiembre de 2015, sólo dos años después de haber empezado mi andadura con The Valkyrie’s Vigil, había conseguido infinitamente más de lo que me habría imaginado jamás. Dos años en los que no dejé de trabajar (sin remunerar la mayor parte) ni un solo día. Ni siquiera en vacaciones. Cuando mi pareja tenía vacaciones y nos íbamos al pueblo, yo me llevaba el ordenador, los trastos y los papeles y, por lo menos, un ratito al día le dedicaba. Con mucho gusto, ya os he dicho que no hay nada que me satisfaga más en la vida que lo que soy y lo que hago. Pero, creedme; descansar y desconectar son dos términos que no debéis olvidar, ni descuidar, nunca. De hecho, con la mente despejada y descansada seréis mucho más productivos.

Mi idea para la temporada 2015/2016 era reposar y dedicarme de nuevo al blog y las redes sociales. Pero la cosa dio un giro inesperado: comencé a trabajar en Desperta Ferro Ediciones (seguro que muchos de vosotros conocéis las revistas de Historia militar y Arqueología e Historia). Es un trabajo que me gusta, claro, pero me supone una jornada laboral de ocho horas diarias y ahora, mis proyectos, los hago cuando llego a casa cada tarde y los fines de semana. ¿Cuántas horas trabajo al día? Pues os podéis imaginar que muchas. Hay semanas que tengo la sensación de que me levanto un lunes y me acuesto un viernes. O un domingo. Así, trabajando y terminando el libro Curiosidades de la Historia con el Ministerio del Tiempo, me surgieron otros proyectos: la corrección de contenido histórico de una novela,  trabajé para FOX escribiendo el texto del libreto del DVD edición especial de la Tercera Temporada de Vikingos, surgieron unas conferencias en la Universidad de Granada que, aunque no se celebraron finalmente, estuve preparando, claro. Me contrató al MARQ (Museo Arqueológico de Alicante) para que redactase los textos de los vídeos que hoy podéis encontrar en su exposición «Vikingos. Guerreros del Norte. Gigantes del Mar» y asesorar históricamente. Además, me aventuré a hacer algo que llevaba tiempo rondándome: formarme como correctora profesional con cursos de corrección de estilo.

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Y así, entre proyectos, llegamos a mayo/junio: me metí en tantos ‘saraos’, quise hacer tantas cosas (y las hice, claro, si me meto, pues me meto hasta las cejas, nada de los deditos de los pies a ver si está fría el agua, no) que, simple y llanamente, ya no podía más. Mi cuerpo y mi mente, sobre todo mi mente, necesitaban un descanso y, sobre todo, desconexión. Uno del bueno. No unos días, o un par de semanas, no; necesitaba descansar de los últimos tres años de mi vida, que han sido maravillosos, pero han sido frenéticos y muy duros. Y, en la mayoría de los casos, con un nivel de remuneración insignificante, porque el noble arte del historiador sigue siendo una profesión denostada y, sobre todo, despreciada e infravalorada. «¿Por eso me vas a cobrar X? Si yo lo puedo sacar de Wikipedia», «No te puedo pagar nada, pero te lo agradezco mucho», «Seguro que encuentro algún aficionado que me lo quiera hacer gratis, porque tú me quieres cobrar». La lista es larga y seguro que a muchos también os suena. Otro día podemos hablar de por qué los que nos dedicamos a las Humanidades también tenemos derecho a vivir de nuestro trabajo.

Ahora, ya descansada, vuelvo por aquí; con ganas y energía y, sobre todo, muchísimas ganas de (re)encontrarme con todos vosotros, vikingos y valquiras. Tengo varios proyectos próximos que os iré desvelando poco a poco puesto que os interesarán mucho, y muchas ideas para la web. No sé si podré mantenerla tan activa como cuando ‘no trabajaba’ (¿no os parece terrible la expresión ‘no trabajar’ cuando, en realidad, me pasaba el día trabajando, solo que sin un salario?), pero, desde luego, The Valkyrie’s Vigil ha vuelto. ¿Me acompañáis en esta nueva etapa? Yo ya os estoy esperando 🙂

Postdata// ¿Por qué os cuento todo esto? Pues porque creo que, muchas veces, no somos del todo conscientes de quién hay ‘al otro lado’, porque quería explicaros que detrás de todo esto sólo hay una persona que lo hace todo: yo. Una persona que trabaja, sigue estudiando y formándose constantemente, y que saca tiempo de debajo de las piedras para hacer todas las cosas que le gustan y que le realizan como persona y como profesional. Y, a veces, es difícil llegar a todo. Sé que muchos correos electrónicos y privados de Facebook se han quedado sin responder en los últimos meses (¡hay montones de ellos al mes!), sé que a veces dejáis muchos comentarios en lo que comparto en las redes y no me da tiempo de contestaros a todos, sé que he querido hacer algunas cosas que luego no han podido ser, y todo ello no responde a la dejadez o a la falta de respeto; responde, simple y llanamente, a que los días ‘sólo’ tienen 24 horas y yo ‘sólo’ dos manos. Que las muevo lo más rápido que puedo, sí, pero a veces no es suficiente. También os lo cuento para que veáis el enorme esfuerzo, la cantidad ingente de horas y horas que hay detrás de todo lo que he hecho todo este tiempo. Sí, he conseguido muchas cosas maravillosas, trabajos y experiencias que no habría imaginado, pero no han sido fruto de la suerte, no han llegado a mi puerta como por arte de magia: han llegado tras meses de sacrificio —incluso personal—, de dedicación, de frustración y de días malísimos (de esos que no te habrías ni levantado de la cama). También os lo cuento por si alguno de vosotros se encuentra en la misma situación en la que yo estuve; por si estáis frustrados, desanimados y desesperanzados. Hay salidas, se pueden hacer muchísimas cosas. Si tenéis un sueño, perseguidlo, luchadlo, trabajadlo. No os va a caer del cielo y, sobre todo, nadie ha dicho que sea fácil, así que no voy a ser yo la que os lo diga, pero sí os voy a decir una cosa: merece la pena. Con creces. Sé que esta es una página sobre historia de los vikingos, pero si algún día necesitáis consejo, también podéis escribirme para charlar sobre vuestras inquietudes. No tengo todas las respuestas, pero mi caso, mi ejemplo, tal vez os pueda ayudar.

¡Bienvenidos de nuevo!

 

 

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