Estos últimos, si seguís mi trabajo, habéis visto que apenas he publicado nada. Siempre que me preguntáis por qué no estoy tan activa en redes sociales y, sobre todo, en el blog, os comento que es por falta de tiempo (ya habéis visto en lo que llevo trabajando algo más de un año para RBA/GREDOS y, si no, podéis pinchar aquí).

Sin embargo, la falta de contenido elaborado en el blog (artículos sobre temas con su documentación, bibliografía y demás), no responde solo a la falta de tiempo ya que, en realidad, a lo largo de estos meses he estado recopilando una cantidad de información ingente sobre muchísimos temas nórdicos que me darían para escribir decenas de artículos sobre temas distintos en el blog. Y no solo estos meses, a lo largo de los seis años que lleva en marcha este proyecto he recopilado una biblioteca de más de 200 libros sobre el mundo nórdico (algunos comprados en mis viajes a Escandinavia, algunos de segunda mano que me han costado una fortuna…), así como una enorme cantidad de ensayos, artículos y documentación. En definitiva, una cantidad ingente de información y de trabajo. Y de dinero: libros, fotocopias, impresiones, encuadernaciones y material para organizar y trabajar. Porque mi biblioteca vale una fortuna ahora mismo. Y mi tiempo. Y he invertido en los últimos seis años de mi vida la mayor parte de mi tiempo en esto.

Cada artículo del blog (que puede gustar más o menos, eso no lo discuto) lleva detrás muchísimo de tiempo: buscando las fuentes, seleccionándolas, leyendo, filtrando, haciendo esquemas, redactando, buscando material fotográfico, subiendo y montando el contenido en el blog. Y el problema no es solo el tiempo que requiere todo eso, yo lo hago encantada porque es lo que más me gusta en el mundo; el problema viene también cuando me encuentro la información de mi blog, de mi trabajo, de mi dinero y de mi esfuerzo compartida copiada y pegada, troceada o cambiada un poco en otros lugares, la mayoría de las veces sin citar mi trabajo. Los análisis históricos de los personajes de la serie Vikingos están por todas partes. El artículo sobre la higiene o sobre el peinado vikingo, igual. Los han usado hasta en medios de comunicación muy conocidos sin mencionarme. He tenido que ponerme en contacto con páginas de divulgación histórica para solicitar en numerosas ocasiones que o se retirase el contenido o se me citase como era debido. Otro día puedo subir un post hablando de las malas praxis en el mundo de la divulgación, porque es absolutamente desolador.

Así que por este cúmulo de circunstancias decidí hace un tiempo dejar de subir cosas al blog durante un tiempo hasta que concluyese qué hacer y cómo gestionarlo. Lo decidí porque creo que no es justo para mí llegados a este punto. Luego pensé que así perdería lectores y seguidores, pero me dio rabia pensar en esos términos, porque todos pagamos por lo que nos gusta. Y queremos que se nos pague por lo que trabajamos, faltaría más. Pagamos cuando vamos al cine, pagamos cuando salimos a cenar, pagamos por un concierto, pagamos por la ropa que usamos, pagamos por Spotify, Netflix y HBO. ¿Por qué no pagamos por lo que otros profesionales de otros sectores ofrecen? ¿Por qué consideramos que hay ciertas cosas que deben ser gratis y si hay que pagar por ellas ya nos parece mal o ni lo consideramos? O, incluso, pensamos que esas personas son muy egoístas. Sé que por tomar esta decisión se me acusará de oportunista, de egoísta y de muchas cosas más. Pero es que si no es imposible que esos profesionales podamos vivir de nuestro trabajo, si no empezamos a pensar que leernos un artículo del blog a la semana o cada 15 días, o ver un vídeo de YouTube de alguien que ha pasado muchas horas investigando y elaborándolo, ha invertido su tiempo y ha gastado dinero en ello (como cualquier profesional que ofrece un servicio o producto) merece retribución.

De modo que una idea que estoy meditando para poder continuar con este proyecto y ofrecer todo lo que tengo en la recámara es abrir un Patreon. ¿Y qué es esto? Pues seguro que muchos lo conocéis, pero os lo explico por si no. Patreon es una plataforma de crowdfunding o micromecenazgo que ayuda a creadores a poder continuar haciendo lo que mejor saben hacer: crear. Cada persona puede aportar pequeñas cantidades de dinero para que un proyecto se lleve a cabo. Sin embargo, no todas las plataformas de crowdfunding son iguales.  Por un lado tenemos sitios como kickstarter que solamente sirven para financiar grandes proyectos. Una vez que esos proyectos se han completado el creador dejará de formar parte de esa comunidad y dejará de tener ingresos.

Por otro lado, está Patreon donde mes a mes los patrocinadores van aportando su granito de arena para que el creador pueda vivir de lo que hace y continuar creando. Es como si le ayudarán a ganar un sueldo gracias a su mecenazgo. El creador a cambio ofrecerá unas recompensas que variarán en función de la aportación recibida.

¿Y cómo funciona Patreon? Patreon se puede dividir en dos: los creadores y los mecenas. Los creadores son escritores, ilustradores, cantantes, dibujantes de cómics, youtubers… que se inscriben para tratar de conseguir que sus seguidores los ayuden económicamente para poder seguir creando más y más. Estos deben explicar a sus posibles mecenas qué es lo que hacen y cómo van a funcionar en Patreon. Por ejemplo, en el caso de un ilustrador, este puede crear una serie de recompensas que sean tipo: con una aportación de 3€ al mes se pueden ver bocetos previos, votar artículos… con 7€ podrás ver los vídeos de youtube, con 80€ un dibujo a mano con envío y por 100€ un retrato con pintura digital.

De modo que en base a esto me estoy planteando que el contenido más elaborados del blog (como los artículos, que me llevan muchísimas horas de trabajo) o los vídeos de YouTube que empecé a hacer, pero que dejé de lado por el proyecto de RBA, pasen a ser contenido para aquellas personas que se conviertan en mecenas; como el que se suscribe a Netflix o a HBO.

Ya estoy trabajando en algunos nuevos contenidos del blog/YouTube y estoy pensando en cómo gestionarlo y me encantaría conocer vuestra opinión (solo os pido que sea respetuosa aunque esta decisión no os guste, os pido que os pongáis en mi lugar) y vuestras sugerencias sobre cómo podría ser esta nueva etapa: suscripciones mensuales, anuales, pago por artículo, que los mecenas pueden votar los temas que les gustaría ver en el blog o en YouTube, que los mecenas puedan participar en los temas de los vídeos de YouTube o en los artículos del blog enviando sus preguntas, que los mecenas puedan pedir minipíldoras en redes sociales sobre algún tema concreto, contenido exclusivo en colaboración con ilustradores, historiadores, posibilidad de tener los artículos en PDF o en edición papel, etc. Hay muchísimas cosas que se me ocurren y que me encantaría saber qué os parece y que me contéis las que se os pudiesen ocurrir a vosotros y a vosotras que hiciesen de este nuevo proyecto algo que os resultase atractivo y que valiese la pena.

Muchísimas gracias por vuestro apoyo siempre y por vuestro tiempo.

 

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