En esta entrada le toca el turno al capítulo dos del “Ciclo Cómo luchaban los vikingos” y le toca el turno a las armas que usaron los hombres del norte. En la primera parte del Ciclo (que podéis encontrar pinchando aquí) hablamos sobre el tipo de lucha que llevaron a cabo los vikingos y sobre qué tipo de guerrero fueron, presentando principalmente a guerreros de infantería. Si no le has echado un ojo te recomiendo que lo hagas para poder entender mejor el porqué de las armas que escogieron los vikingos, que es lo que vamos a ver a continuación.

En esta entrada lo que pretendo hacer es una aproximación general al mundo de las armas de los vikingos. Un mundo que está lleno, llenísimo, de particularidades, de sutilezas y de diferencias que lo hacen no sólo atractivo para el espectador, sino complejo a la hora de sumergirse en él. Por ello, no voy a entrar a explayarme mucho en cada arma, eso ya lo haré en próximas entradas que dedicaré de manera individual a hablar largo y tendido sobre las características  particularidades de cada arma concreta. Os voy a nombrar esas armas, sí, y os voy a dar algo de información, vamos a ver cuáles fueron más o menos comunes o cuales son producto del típico imaginario erróneo, pero también os voy a contar otras cosas sobre las armas que no es lo más habitual leer. Así, después de esto, podremos afrontar más adelante explicaciones mucho más detalladas sobre armas concretas.

La importancia de las armas en el ideario escandinavo

Ya hemos mencionado en incontables ocasiones que debemos desechar la imagen del vikingo guerrero letal, sanguinario y descerebrado, sin embargo, hay algo que sí es indudablemente cierto es que las armas eran un elemento importantísimo en la sociedad escandinava y, por ende, hoy en día son un elemento importantísimo para aquellos que nos dedicamos a estudiarla.

Según las leyes que regían la vida de los vikingos, los hombres libres no sólo podían, sino que debían, llevar armas. En algunos casos fueron los propios jarls o líderes vikingos los que armaron a sus hombres, pero como veremos, ésta no fue la tónica más habitual salvo en el caso de guardias o séquitos personales una vez ya entrada la Era Vikinga, sino que lo más habitual fue que cada hombre se armara según sus propias posibilidades económicas.

Como hemos dicho, el uso de armas era fundamental en la cultura escandinava durante la Era Vikinga ya que éstas eran una parte muy importante del día a día de los hombres del norte y, en teoría, cada vikingo libre – es decir, cada bondi – no sólo poseía y llevaba algún arma siempre consigo sino que estaba familiarizado con su uso y manejo, considerando como arma desde las herramientas de la granja hasta las más sofisticadas destinadas especialmente para la guerra.

¿Por qué eran tan importantes las armas para los vikingos? Según las leyes del periodo, llevar armas era uno de los derechos fundamentales de los hombres libres; el propio Hávamál reza “que nunca haya más de un paso de distancia hasta nuestra arma, no importa dónde ni cuándo”. Las Sagas nos cuentan que los campesinos las llevaban consigo mientras trabajaban en campo o en la granja y que muchos hombres dormían con sus armas colgadas de la pared, junto a la cama. Sin embargo, el derecho a portar armas estaba limitado a los hombres libres, estando las mujeres y los esclavos excluidos, cosa que viene ratificándose en los hallazgos arqueológicos ya que, salvo en contadas excepciones, las tumbas de las mujeres no contienen armas. ¿Por qué estaba prohibido que una mujer llevase armas? Se cree que no era tanto una cuestión de desprecio o sumisión como de protección contra la violencia hacia ellas. Para los vikingos dañar a una mujer era vergonzoso incluso aunque se produjese accidentalmente, no porque fuesen inferiores, sino porque las mujeres eran consideradas importantes. En el caso de que un hombre dañase a una mujer, aquel que lo había cometido era castigado y la deshonra le perseguía. Como un vikingo, por honor, no atacaría jamás a un hombre desarmado, prohibir que las mujeres llevasen armas era un medio de protección para evitar que ningún hombre se sintiese tentado de lastimarlas de ninguna manera. No obstante, bien es cierto que en una época tan dura como la Era Vikinga y en una sociedad en la que las mujeres pasaban muchos veranos solas en las granjas acompañadas de niños y ancianos cuando los hombres se iban de expedición, todos sin excepción sabían defenderse con las armas; una cosa es que de forma habitual no pudiesen llevarlas encima, y otra muy distinta que no las supiesen utilizar y que no dudasen en hacerlo cuando fuese necesario para. Conceptos como el honor, el coraje, la fuerza y la independencia eran cualidades altamente valoradas. Las mujeres habrían empuñado armas – si hubiese sido necesario – cuando no había ningún hombre cerca para hacerlo o cuando algún hombre no se hubiese comportado de manera poco honorable con ellas.

Para continuar con el simbolismos de las armas, algo que debemos tener muy en cuenta a la hora de hablar de ellas es que éstas no sólo eran herramientas ofensivas o defensivas en las batallas o los combates; las armas en la sociedad vikinga – como en casi todas las sociedades medievales – jugaban un importante papel entorno al estatus y el patrimonio de quien las portaba. Las armas eran una forma muy eficaz de ostentación de poder y riqueza. Como parte de este simbolismo, muchas armas – desde espadas y cuchillos hasta escudos – fueron ricamente ornamentadas y muchos escudos se pintaron con diversos motivos. Sabemos a ciencia cierta que a los vikingos les encantaba decorar hasta el extremo cualquier elemento por muy cotidiano que fuese y las armas no iban a ser la excepción, extranjeras o de la tierra, se caracterizaron por esta ricamente ornamentadas y decoradas con grabados, cincelados, talladas, con incrustaciones de oro, plata, metales y piedras preciosas formando elementos geométricos, religiosos, etcétera.

Como hemos dicho, para los historiadores e investigadores las armas son una enorme fuente de información arqueológica e histórica; en relación a lo que acabamos de mencionar sobre el estatus, éstas no sólo nos indican cómo luchaban los vikingos, o qué armas parecen haber sido más o menos típicas, sino que las armas son, a la postre, un magnífico método identificativo. Cuando encontramos un yacimiento en el que se halla el cuerpo de un vikingo acompañado por armas, éstas nos pueden ayudar a identificar, en la medida de lo posible, quién era o a qué se dedicaba su portador. Según las armas que hallemos en su ajuar podremos deducir si era un campesino o un guerrero, si era rico o pobre, si era algún tipo de líder o jarl o si había tenido contacto directo o indirecto con otras sociedades, entre otras muchas cuestiones. Por ejemplo, hachas pequeñas, lanzas y cuchillos sencillos nos estarían indicando unas armas o herramientas para todos los estatus o clases sociales. Además, como acabo de decir intencionadamente, aparte de armas las hachas, lanzas y cuchillos podrían ser – y de hecho, eran – herramientas utilizadas en el día a día de una granja. Si hallamos un ajuar funerario en el que las armas que acompañan al difunto son éstas, es más que probable que nos encontremos ante un hombre de estatus medio o bajo, y nos será muy complicado discernir si se trataba de un guerrero o de un campesino, ya que las podría haber utilizado tanto para trabajar como para luchar. Espadas, hachas de mango largo o saex (cuchillos más especializados y más grandes), nos estarían indicando un estatus social elevado ya que sólo unos pocos podían permitírselas. Si en el ajuar funerario de nuestro hipotético hallazgo, nuestro vikingo ha sido enterrado con estas armas – y ahora sólo digo armas – es más que probable que se trate de un guerrero de mayor o menor estatus, más o menos profesional, pero un guerrero al fin y al cabo ya que estos utensilios eran sólo armas, no herramientas, y sólo se utilizaban para luchar.

Las armas de los vikingos.

Una de las ideas erróneas más comunes es creer que la vida de los vikingos siempre era guerra; en realidad sabemos que la mayoría de los vikingos eran guerreros más por vocación – y obligación según la coyuntura – que por profesión o a tiempo completo, por lo que debemos desechar, una vez más, cualquier imagen de ejército regular con algún tipo de equipamiento o uniforme concreto u homogéneo. Lo más probable es que la mayoría de los vikingos luchasen tal y como se vestían habitualmente, añadiendo aquellas armas o protecciones que pudiesen permitirse según su estatus o nivel económico. Así pues, la mayoría de las armas en circulación durante la Era Vikinga – y sobre todo al principio de ésta – habrían sido armas y herramientas relacionadas con los quehaceres de la granja; en general el vikingo habría llevado un armamento o equipación bélica bastante similar a la de cualquier guerrero de infantería de la Europa del momento, armamento concebido para, como ya vimos anteriormente, los combates a pie  y cuerpo a cuerpo en tierra. A grandes rasgos, y sin entrar en particularidades, la equipación más común entre los vikingos habrían sido las hachas, las lanzas o los cuchillos y el escudo. Además, como no todos los vikingos eran guerreros profesionales o adinerados, muchos de ellos no habrían podido permitirse más de un arma ya que durante la Era Vikinga en Escandinavia el hierro era un material difícil de conseguir y cualquier cosa que hubiese requerido mucho tiempo, esfuerzo o material en su construcción se convertía inmediatamente en un objeto caro. Algunas armas, como las espadas o las lanzas y hachas más opulentas fueron realmente costosas y quedaron al alcance de muy pocos, por no hablar de otros elementos como los yelmos o las cotas de malla. Según la Saga de Laxdæla o Saga de la gente de Laxárdalur una espada podía llegar a costar 16 vacas lecheras, y esto es muchísimo teniendo en cuenta que una vaca lechera podía suponer la diferencia entre sobrevivir o no al hambre de un invierno escandinavo.

¿Cómo y dónde se conseguían más o mejores armas? La respuesta más obvia es siendo poseedor de riquezas que permitiesen comprar más o mejores armas, pero, ¿de dónde salían estas riquezas? Algunos las poseían desde la cuna, al ser de familias poderosas o adineradas, pero sabemos que lo de las clases sociales no era un esquema inamovible para los vikingos, se podía mejorar sin límite, por lo que un vikingo que hubiese participado – y regresado – de varias incursiones o saqueos con éxito podía mejorar su estatus y mejorar así su armamento adquiriendo armas mejores como una espada o un yelmo. Si ya tenía un armamento “decente” en su haber, podía optar por ornamentar su espada o su escudo ordinario, considerándose así ya armas de prestigio o, también, podía optar añadir una segunda o tercera arma a su equipo. Para que nos hagamos una idea del repertorio armamentístico limitado que poseían los vikingos, de todas las tumbas halladas en Noruega occidental el 61% de ellas contienen armas y sólo el 15% de éstas contienen dos o más armas.

Casi todas las armas que utilizaron los vikingos se podían conseguir en herrerías escandinavas, siendo el oficio de herrero uno de los oficios de artesanía más admirados y respetados por los vikingos y uno de los pocos que tenía un nombre concreto diferenciado del resto de oficios. En la mitología nórdica, uno de los personajes más carismáticos es Völundr, el maestro herrero y artesano al que la Edda poética dedica todo un apartado llamado la Balada de Völundr o Völundarkvida en nórdico antiguo. Según las leyendas Völundr era el herrero de los mitos escandinavos. Es curioso el hecho de que los propios escandinavos, como otras muchas lenguas y culturas, diferenciasen distintas clases de herreros. Por un lado encontramos al blacksmith o herrero común, aquél que habría fabricado herramientas, utensilios y armas sencillas, y por otro lado encontramos el herrero más especializado, llamado smith, quien se habría dedicado a tareas más complejas ya que algunas armas – como las espadas o los yelmos – eran tan complicadas de fabricar que sólo los herreros especializados podían realizarlas, lo que aún les daba más prestigio y más valor.

Sin embargo, si bien es cierto que en una herrería escandinava un vikingo se podría haber abastecido de casi cualquier arma, algunas extranjeras habrían sido objetos muy codiciados. Estas armas se conseguían mediante al saqueo, el comercio, el intercambio de bienes y regalos o como pago de algunos pueblos a los vikingos para evitar que éstos saqueasen sus tierras. Muchas de las armas que utilizaron los vikingos y que se han hallado en yacimientos arqueológicos provenían de fuera de sus fronteras, especialmente procedentes del Imperio Franco, de tierras anglosajonas, de los contactos con los lapones o samis o de las rutas del Este y muchos de estos contactos sabemos que se iniciaron mucho antes del comienzo del periodo vikingo. Algunos acontecimientos los tenemos muy bien documentados y fechados, como el intercambio de armas producido en el año 795 con el rey anglosajón Offa de Mercia.

¿Por qué los vikingos comenzaron a importar armas? El arma foránea jugó un gran papel y un gran rol en la cultura nórdica ya que, además de ser de mejor calidad, un arma extranjera indicaba un gran estatus o jerarquía social. No obstante, adquirir, por el método que fuese, armas en el extranjero durante la Era Vikinga fue una cuestión, más que otra cosa, de practicidad. Y ya sabemos que los vikingos si algo fueron, es prácticos. Los diseños nórdicos comenzaban a quedarse obsoletos frente a los diseños foráneos, los conocimientos de forja de los vikingos no eran de los más elevados de Europa y, para acabar de adobar el pastel, la calidad de los metales escandinavos dejaba bastante que desear y el acero escandinavo era duro y quebradizo. Por el contrario, armas extranjeras como las francas o las anglosajonas eran de una calidad sustancialmente mayor gracias a la mejor calidad de sus metales que las hacían más duraderas y más manejables. Un ejemplo muy característico de armas extranjeras que los vikingos tuvieron en gran estima son las espadas Ulfberht, de las que hablaremos más adelante cuando tratemos las armas de una en una con más profundidad, y que provenían, probablemente, de Asia Central o del Imperio Franco. Lo curioso de estas espadas, que casi se han convertido en mito, es que viniesen de donde viniesen o donde quiera que las consiguiesen los vikingos hubo que esperar hasta la Revolución Industrial en el siglo XVIII para encontrar un acero de similares características en Europa. Es decir, casi mil años después.

Hasta mitad del siglo IX la gran influencia en armas para los vikingos fueron las procedentes del Imperio Franco; eran el estándar, las de mejor calidad de la época. Según el cronista árabe Ibn Fadlan, aunque esto lo escribió muchos años después – lo cual nos hace pensar en si es factible que las armas se heredasen, y pasasen de mano en mano y de generación en generación – “cada hombre llevaba una espada de estilo franco”. Sin embargo, con el tiempo los francos se dieron cuenta del aprecio que le tenían los vikingos a sus armas y comenzaron a temer el hecho de que llegase un día en el que tuviesen que enfrentarse a enemigos armados exactamente igual que ellos, por lo que decidieron restringir el intercambio de armas con los vikingos. En el Capítulo X de las “Capitulae Bononiense” se prohibía ya expresamente vender armas o armaduras a los no francos y en el año 864 el rey franco Carlos el Calvo lo oficializó nada más y nada menos que bajo pena de muerte para aquél que lo hiciese, incluyendo en la prohibición el pago a los vikingos con armas como tributo para evitar sus saqueos, algo que sabemos que era típico. Y no es de extrañar si pensamos que por aquellas fechas los hombres del legendario Ragnar Loðbrok habían asolado el país prácticamente de norte a sur y de este a oeste. Algunos estudiosos han señalado esta restricción repentina del acceso a las armas francas como una de las causas de la expansión vikinga y el inicio de sus saqueos, pero bajo mi punto de vista no concuerda cronológicamente con el inicio de la diáspora vikinga ya que la prohibición es posterior al inicio de la expansión

Ahora que ya sabemos un poco  por qué usaban armas los vikingos, en qué condiciones y quiénes las fabricaban o de dónde venían, vamos a pasar a conocer qué armas utilizaron los vikingos.

Armas ofensivas

Como hemos visto, cada vikingo llevaba lo que podía permitirse, sin embargo, siempre dentro de unos estándares, ricos o pobres, campesinos o guerreros las armas que entran dentro del abanico vikingo son concretas y, hasta la fecha, no han variado.

Las armas más comunes eran los arcos, las lanzas y las hachas, siendo armas que podían permitirse casi todos los vikingos. Los arcos eran de madera de tejo, fresno u olmo recubierta de cuero y, cuenta la leyenda, que las cuerdas estaban realizadas a base del cabello trenzado de las vikingas. Las puntas de las flechas tenían formas diversas y variaban según la región o el propósito; desde las destinadas a cazar como las destinadas a la batalla. El carcaj de los vikingos, de cuero, tenía capacidad para unas 40 flechas.

Arqueros en el Tapiz de Bayeux.
Arqueros en el Tapiz de Bayeux.
Puntas de flecha
Puntas de flecha

Las lanzas eran una de las armas más apreciadas por los vikingos, pos su eficacia y porque resultaba sustancialmente barata comparada con una espada. Oscilaba entre los dos y los tres metros de altura, con un mango de madera y una hoja de hierro de distintos tipos también que podía medir entre 20 y 60 centímetros. La evolución sugiere que las hojas de las lanzas cada vez eran más largas conforme avanzaba el periodo vikingo. Las lanzas fueron utilizadas por los escandinavos tanto como proyectiles como para combates cuerpo a cuerpo.

Vikingo con lanza.
Vikingo con lanza.
Puntas de lanza.
Puntas de lanza.

 

El hacha fue el arma estrella de los vikingos y se ha hallado en casi todos los yacimientos, inlcuídos en algunos ajuares femeninos. Éstas podían ser de distintos tipos, siendo las más comunes las hachas de mango corto – las utilizadas tanto por campesinos y granjeros como para la guerra – y las de mango largo, las hachas de guerra que se utilizaban a dos manos, llamadas daneaxe, que eran únicamente para el combate y requerían muchísima destreza en su uso. Otro de esos errores o mitos comunes que nos han llegado a día de hoy es imaginarnos a los vikingos con hachas de doble hoja, ya que no hay evidencias arqueológicas que atestigüen de ninguna manera su uso. Las hachas de los vikingos fueron de una sola hoja, más o menos grande, más o menos afilada.

Hacha de mango corto.
Hacha de mango corto.
Daneaxe o hacha de guerra en el Tapiz de Bayeux.
Daneaxe o hacha de guerra en el Tapiz de Bayeux.

Otro mito es creer que todo vikingo poseyó una espada o que era lo habitual, como hemos visto las espadas eran caras y sólo unos pocos se las pudieron permitir. Al principio del periodo vikingo las espadas eran de un solo filo y, posteriormente, pasaron a ser de doble filo. Se llevan en una vaina de madera forrada de cuero con un refuerzo de metal en la punta y se colgaban con una correa al hombro o del cinturón o tahalí a la altura de la cadera. Las hojas oscilaron entre los 70 y los 100 centímetros, siendo lo más habitual las espadas con la hoja de 90 centímetros.

Espadas vikingas.
Espadas vikingas.

Para finalizar, los cuchillos estuvieron muy en uso; los había de distintos tipos, más pequeños como el knifr y algo más grandes, como el saex. Por lo general, aunque tirando a pequeños, los cuchillos eran anchos, de un solo filo y se llevaban en una vaina de cuero colgada horizontalmente del cinturón o tahalí.

Réplica de saex.
Réplica de saex.

Armas defensivas

Igual que en el caso de las armas ofensivas, las defensivas también variaron en función de lo que el vikingo pudiese permitirse.

La más básica de todas, y la más utilizada fue el escudo de madera de tilo, redondo, de aproximadamente un metro de diámetro y, generalmente, decorado. Los escudos en forma de cometa – más altos y anchos por arriba y más estrechos por debajo – no se utilizaron hasta finales del siglo XI en Europa ya que surgieron para montar a caballo y es más que probable que los vikingos no llegasen a utilizarlos nunca.

Escudos vikingos (Jorvik Vikingr)
Escudos vikingos (Jorvik Vikingr)
Escudos de cometa en el Tapix de Bayeux.
Escudos de cometa en el Tapix de Bayeux.

El siguiente elemento en probabilidad de uso fueron los yelmos, cónicos y con nasal los más comunes y la mayoría de ellos aunque apenas hay restos en yacimientos arqueológicos escandinavos de Era Vikinga. Habría sido un elemento ya destinado a aquellos vikingos más con una economía holgada y que esencialmente se dedicasen a la guerra, a los saqueos. Sólo hay un tipo de yelmo que se cree típicamente vikingo, el yelmo de Gjermundbu, mucho más opulento que el cónico con nasal, sin embargo, sólo existe a día de hoy una evidencia arqueológica, por lo que queda descartado totalmente su uso como algo usual. Lo que es más probable es que la mayoría de los vikingos, como protección para la cabeza, hubiesen utilizado una especie de cascos de cuero endurecido con algún elemento de hierro como el nasal. Y, sobre todo, jamás llevaron cascos con cuernos, en otra entrada, cuando hablemos de mitos vikingos, os explicaré el porqué de esta imagen del vikingo con casco de cuernos que no encontramos antes del siglo XIX, la imagen más característica de un vikingo para casi todo el mundo y, sin embargo, la imagen más errónea entorno a ellos.

Yelmo de Gjermundbu.
Yelmo de Gjermundbu.

Para proteger el cuerpo todos pensamos en las cotas de malla al estilo de los caballeros medievales, sin embargo e igual que pasa con los yelmos, apenas tenemos restos arqueológicos de Era Vikinga. Una cota de malla, igual que una espada o un yelmo habría estado sólo a disposición de los más ricos, de reyes, de líderes guerreros, de jarls y, sobre todo, a disposición de los que empleaban el grueso de su tiempo en la guerra y, éstos, eran casi los menos de los vikingos como ya sabemos. Os hablaré más adelante, en siguientes entradas, sobre las cotas de malla en profundidad, pero quedémonos con que su uso debió ser en un porcentaje mínimo por varios motivos; el primero ya lo hemos dicho, lo que costaba una cota de malla, y el segundo, por practicidad, una cota de malla protegía muchísimo, pero era muy pesada y minaba sustancialmente la movilidad y la rapidez del que la llevaba puesta. Si tenemos en cuenta que los vikingos practicaban, sobre todo, la incursión relámpago, el ataque rápido y el combate cuerpo a cuerpo y a pie, la cota de malla no era lo mejor para ellos y, según se cree, muchos – aunque hubiesen podido permitírsela – no la habrían querido. En su lugar, es más probable que los vikingos hubiesen llevado protecciones hechas – igual que los cascos – a base de cuero endurecido. Sin embargo, aún es más probable que, quitando el casco y el escudo, el vikingo no hubiese luchado con ninguna protección sobre el cuerpo ya que, por su naturaleza bélica, habría evitado por todos los medio el combate abierto.

Restos de cota de malla, de los pocos ejemplares de época vikinga.
Restos de cota de malla.

¿Qué armamento llevaron los vikingos consigo según su estatus o nivel económico? Para terminar, vamos a hacer un pequeño juego de combinación de armas según el tipo de hombre que las habría llevado, de más pobre a más rico. Obviamente, esto no es una ciencia exacta y cerrada y lo que os voy a poner a continuación no es, ni mucho menos, dogma, pero sí es una idea más que aproximada a lo que debió ser la realidad.

  • Vikingo tirando a pobre o con recursos limitados, más granjero que guerrero: Habría llevado como arma un hacha de mango corto (no un hacha de guerra de doble mano o mango largo) o una lanza y un escudo.
  • Vikingo estándar, aún más granjero que guerrero: mantendría el escudo, pero cambiaría el hacha de mango corto por un hacha de guerra o tal vez una espada sencilla. Es posible que llevase gorro de cuero endurecido.
  • Vikingo de clase elevada, adinerado, más dedicado ya a la guerra que a la granja: Podría haber reemplazado su escudo ordinario por uno más elaborado y decorado, su espada ordinaria por una de mejor calidad, tal vez importada del extranjero, decorada y habría contado con algún tipo de protección como corazas de cuero para el cuerpo o algún tipo de yelmo sencillo, el típico cónico con nasal. Tal vez habría incorporado una segunda arma, como un saex.
  • Vikingo del más alto estatus, grandes líderes o jarls, o reyes, el menor de los casos: Escudo de la mejor de las calidades, espada,  hacha de guerra y saex. Habrían llevado algún yelmo más elaborado, como el de Gjermundbu y cota de malla.

Bibliografía.

Monografías

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Enlaces web.