En la primera parte de este ciclo sobre las batallas de Stamford Bridge y Hastings planteábamos el contexto histórico en el cual, durante generaciones, se fueron fraguando las causas que desembocarían a la postre en la conquista normanda de Inglaterra y, además, el fin de la Era Vikinga.

En esta segunda parte vamos a analizar los contrincantes y los  ejércitos de aquellos que, una vez vacante el trono inglés tras la muerte sin herederos de Eduardo el Confesor, lucharon por él.

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Parte II: los pretendientes y sus ejércitos

La Noruega vikinga

Harald III de Noruega

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Ventanal con un retrato idealizado de Harald en Lerwick Town Hall, Shetland.

Harald Hardrada —Haraldr Harðráði en nórdico antiguo— apodado el Despiadado es considerado el último rey vikingo. Nació alrededor del año 1015 y murió el 25 de septiembre de 1066 en la batalla de Stamford Bridge. Con él, moría el sueño vikingo de hacerse, de nuevo, con el trono inglés. También moría, o empezaba a morir, la Era Vikinga.

Descendiente de otro vikingo de renombre para la historiografía, Harald I de Noruega apodado el de la Hermosa Cabellera y artífice de la unificación del Reino de Noruega, era hijo de Sigurd Syr, jarl vikingo de noruega, y Åsta Gudbrandsdatte, y hermano menor del rey conocido como Olaf II el Santo, hijo de Åsta y su primer esposo; Harald Grenske.

Las crónicas nos hablan de un vikingo excepcional: medía 1,95 metros cuando la media por aquél entonces era de 1.70 aproximadamente; era rubio, de ojos azules, y tenía una ceja más alta que la otra.

En el año 1030, el rey danés Canuto el Grande invadió Noruega y, con tan solo 15 años, Harald Hardrada participó en su primera batalla, la de Stiklestad, donde perdió la vida su hermano —y rey del país— Olaf a manos de los partidarios de Canuto. Harald fue gravemente herido y dado por muerto; pero sus hombres hábilmente lo trasladaron al hogar de unos campesinos que cuidaron de él. Una vez restablecido de sus heridas, huyó a Suecia y en 1031 partió hacia Kiev, donde entró a formar parte del servicio del príncipe Yaroslav, para quien luchó durante tres años. Estando en la corte de Yaroslav se enamoró de su hija y pidió su mano; sin embargo, el príncipe le dijo que para casarse con ella debía tener más riqueza, más fama y más reputación.

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Muerte de Olaf en Stiklestad de Peter Nicolai Arbo

Fue entonces cuando puso rumbo a Constantinopla, donde pasó a servir en el año 1034 en la guardia personal, conocida como Guardia Varega, de la Emperadora bizantina Zoe Porfirogeneta y, posteriormente, del Emperador Miguel IV.

Ganó numerosas batallas y ascendió rápidamente, llegando a ser oficial de la Guardia Varega. Además, era un cargo muy bien pagado, no obstante, Harald era ambicioso y estafó al sistema amasando un enorme tesoro de forma ilícita.

Poco tiempo después el emperador Miguel IV fue derrocado por Miguel V. Este licenció a los varegos y los reemplazó por la Guardia Escita, formada por nómadas de las estepas.

Harald y sus hombres fueron encarcelados acusados de haber robado parte de un botín que pertenecía al Emperador Miguel V, pero no duraron mucho presos: el nuevo Emperador fue depuesto rápidamente y Harald aprovechó los disturbios internos para liberar a sus hombres y luchar en la guerra civil en el bando ganador. Cuentan que él personalmente cegó brutalmente al emperador Miguel V y a su tío Constantino como venganza.

Como no podía sacara el tesoro del país, se quedó unos años más en Constantinopla; pero en el año 1043 llegó a su conocimiento que su medio sobrino de 18 años, Magnus I el Bueno, había sido proclamado rey de Noruega y Dinamarca y fue entonces cuando decidió partir. Compró barcos en secreto y huyó a Rusia donde se casó, por fin, con Isabel, la hija de Yaroslav. A sus 28 años, Harald era el guerrero más famoso de su tiempo.

En 1045 llegó a Dinamarca, donde primero cogobernó junto a Magnus I —a cambio de haberle entregado la mitad del tesoro que Harald había acumulado durante su permanencia en Oriente— y, tras la prematura muerte de este, en solitario. Poco a poco Harald había acabado con todos y cada uno de sus rivales, pero sus ansias de territorio y poder iban más a allá, y en el año 1066 Harald se unió a Tostig, earl de Northumbria, para combatir contra el hermano de este, Harold II de Inglaterra, y repartirse el país. Sin embargo, fue derrotado y muerto el 25 de septiembre de 1066 en la batalla de Stamford Bridge.

El ejército vikingo

El ejército de Harald Hardrada estaba compuesto en parte por profesionales: el hird era un séquito permanente a sueldo de soldados profesionales tanto súbditos de rey como extranjeros.  También lo componían huscarles, literalmente «hombres de la casa», guerreros también profesionales que actuaban como guardaespaldas del monarca.  Se estima que la fuerza doméstica de Harald era de unos 30 huscarles y 60 hirdmen.

La mayor parte del ejército la componían hombres libres (bœndr); campesinos y terratenientes convocados por el leidang, una suerte de leva de hombres, barcos y provisiones en función de las riquezas de cada uno. Por ejemplo; se calcula que una granja grande —o una agrupación de granjas pequeñas— aportaban un hombre totalmente equipado o pertrechado que debía presentarse en la cubierta del barco a los 5 días de haber sido llamado.

El total del ejército de Harald en la empresa inglesa fue de:

  • 250 o 300 barcos (otras fuentes apuntan que 500, pero tal vez sea una cifra un tanto arriesgada)
  • Entre 7000 y 10 000 hombres

El equipamiento variaba enormemente según el hombre; los escudos eran circulares, aunque se estaban poniendo de moda los escudos de cometa o lágrima, alargados. Las armas más habituales eran las lanzas de fresno, las hachas danesas —de doble mano— y las cortas y los arcos largos de olmo o tejo con flechas de unos 60 cm de longitud. Estos arcos se tensaban hasta el pecho, por lo que no eran tan potentes como los posteriores arcos bajomedievales. Las espadas estaban reservadas solo para los más pudientes y profesionales; solo habrían poseído una uno de cada veinte hombres. Del mismo modo, los yelmos y las cotas de malla (cortas) solo habrían podido permitírselas huscarles y hirdmen. Los cascos más típicos eran los spangelhem, cónicos con nasal o capacetes de cuero remachados de hierro.

La protección corporal de la mayoría habría consistidos en acolchados jubones de cuero o piel de reno. Muchos, sin embargo, no se habrían podido permitir ninguno de ellos.

 

La Inglaterra Anglosajona

Haroldo II de Inglaterra

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HAroldo II de Inglaterra, según el Tapiz de Bayeux

Haroldo Godwinson, o Harold Godƿinson en inglés antiguo, fue el último, —y brevísimo— rey de la Inglaterra Anglosajona: proclamado rey por el Witenagemot el mismo día que se enterraba a Eduardo el Confesor (el 5 de enero de 1066), falleció en la batalla de Hastings el 14 de octubre de 1066. Con él moría la Inglaterra Anglosajona.

Nació en Wessex, territorio que gobernó, hacia el año 1022; hijo del earl Godwin de Wessex y su esposa danesa, Gytha Thorkelsdóttir, emparentada con Svend II de Dinamarca. Haroldo era medio danés: medía un metro ochenta, era rubio y lucía un imponente mostacho. Su reputación era formidable como guerrero ya que había conseguido conquistar el turbulento territorio de Gales.

Durante el reinado de Eduardo el Confesor en Inglaterra hubo tres grandes earls que  compitieron entre sí por conseguir el mayor poder e influencia: Godwin (su padre), Leofric y Siward. El que más riqueza y poder amasó fue Godwin. Cuando este murió y sus posesiones pasaron a Haroldo, así como el título de earl de Wessex, su familia había sobrepasado en poder e importancia no solo a sus rivales, sino prácticamente al propio rey.

Eduardo el Confesor lo escogió como sucesor al trono ya que él no tenía hijos; sin embargo, como hemos visto, a la muerte del rey la cosa no fue según lo previsto para él y aparecieron otros pretendientes, entre ellos su hermano Tostig, quien había sido obligado a exiliarse y se había convertido en acerbo enemigo de Haroldo, el hombre más poderoso de Inglaterra en 1066.

El ejército anglosajón

Aunque también podríamos llamarlo ejército anglodanés, ya que durante los últimos 200 años Inglaterra había sufrido ataques, invasiones y colonizaciones vikingas. Incluso hubo reyes vikingos, como hemos visto. No es de extrañar, pues, que las costumbres bélicas también se hubiesen importado y asimilado de alguna forma en la Inglaterra Anglosajona. El sur y el oeste eran predominantemente anglosajones, mientras que el norte y el este eran eminentemente daneses.

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Huscarles sajones representados en el Tapiz de Bayeux, que escenifica la Batalla de Hastings (1066). El hombre abatido a la izquierda se ha identificado tradicionalmente como el rey Haroldo.

Igual que los noruegos; los reyes y los líderes anglosajones poseían un séquito doméstico de huscarles; guerreros profesionales tanto daneses y como sajones. Unos 1000 hombres por aquel entonces, ya que Inglaterra era un país rico. Igual que los noruegos también, la mayor parte del ejército lo componían campesinos y terratenientes (coearls) y hombres un poco más ricos (thengs) que habrían ido armados prácticamente igual que los vikingos.

El ejército se reclutaba mediante leva, que estaba dividida:

  • El fyrd escogido: aquellos hombres que por ley debían ir provistos de armas.
  • El gran fyrd: el reclutamiento de todo hombre capaz en caso de emergencia.
  • Las levas bisoñas: aquellas que realizaban labores de segunda línea como eran abastecer guarniciones o llevar a cabo reparaciones.

Así, hablado de números aproximados, el ejército de Haroldo estaba formado por 1000 huscarles del fyrd escogido, más 10 000 thengs (algunos provistos como huscarles), más acompañantes.

Esto daba como resultado un ejército poco oneroso; un soldado totalmente equipado por cada doce familias. O lo que es lo mismo, solo uno por cada cien habitantes, aproximadamente.

 

El ducado de Normandía

Guillermo I de Normandía y I de Inglaterra

Apodado el Bastardo o el Conquistador,  Guillermo vivió entre los años 1028 y 1087. Era hijo del en aquel entonces soltero Roberto I el Magnífico, duque de Normandía, y de su amante Arlette de Falaise, aunque, como veremos, su condición no le impidió suceder a su padre en el trono cuando éste falleció, aunque sí le causó problemas.

Nació en un momento de guerras civiles en Normandía; Roberto reinó tan solo 9 años y murió probablemente envenenado, por lo que Guillermo se convirtió en duque de Normandía con 8 años, cosa que avivó aún más la crisis interna que sufría el territorio.

Para el año 1040 los rumores de su origen bastardo se hacían fuertes en su contra; en 1047 Guy de Borgoña reclamó el ducado para sí, se desató una nueva guerra civil e, incluso, se descubrió un intento de asesinato contra Guillermo. Con este panorama, el joven duque huyó y pidió ayuda a Enrique I de Francia, quien se la concedió además de proporcionarle un ejército, a cambio de que Guillermo le jurase vasallaje.

Guillermo derrotó a los rebeldes normandos en la batalla de Val-ès-Dunes, la primera batalla de Guillermo, a sus 19 años. Muchos de los rebeldes, aún paganos o poco cristianizados y todavía más próximos a sus orígenes nórdicos, cargaron en la batalla al grito de «Thor aïe!» («Thor ayuda»). Esta sería la última manifestación del poder vikingo en Francia.

El duque de Normandía, como sus contrincantes al trono, era otro formidable guerrero; medía 1,77 metros, tenía el pelo oscuro, era un hombre fornido y lucía la famosa tonsura normanda. Para 1066 su reputación era tremenda como comandante que jamás había perdido una batalla.

Guillermo se convirtió en pretendiente al trono inglés hacia 1050 cuando, aparentemente, su primo Eduardo el Confesor así se lo prometió. Sin embargo, como hemos visto ya en repetidas ocasiones, no era el único que codiciaba la corona inglesa: el inglés Haroldo Godwinson fue el finalmente escogido y nombrado como sucesor por Eduardo en su lecho de muerte, en enero de 1066.

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Escena del Tapiz de Bayeux con un texto que aclara que Guillermo le está proporcionando armas a Haroldo durante el viaje del conde inglés al continente en 1064.

A Guillermo estas noticias no le gustaron nada; en primer lugar, porque Eduardo le había prometido el trono, y en segundo lugar, porque el propio Haroldo le había jurado fidelidad unos años antes, en 1064. El noble inglés firmó un documento en el que se comprometía a cederle el trono a Guillermo en el caso de que Eduardo finalmente muriese sin descendencia. Su reclamo al trono se basaba no solo en estas promesas y juramentos, sino también al parentesco normando que compartía con la madre de Eduardo el Confesor, Emma de Normandía que era, ni más ni menos, hermana de su padre Roberto I.

Sin embargo, a la muerte de Eduardo el Confesor los partidarios del fallecido monarca lo consideraron el heredero de facto y Haroldo decidió no acceder a las peticiones del documento que había firmado, proclamándose y coronándose rey de Inglaterra el 6 de enero de 1066 en la abadía de Westminster. Ante tal afrenta, Guillermo de Normandía decidió reunir a su ejército, apoyado por la Iglesia de Roma que buscaba ampliar su grado de influencia en un territorio inglés en el que hasta la fecha apenas tenía fuerza. Puso en marcha la intervención militar y preparó una gran flota y un poderoso ejército que desembarcó en el sur de Inglaterra en septiembre de 1066 y derrotó a las fuerzas de Haroldo en la batalla de Hastings el 14 de octubre. Guillermo fue coronado rey de Inglaterra en Londres el día de Navidad de 1066.

El ejército normando

Al contrario que los ejércitos vikingo e inglés, principalmente formados por infantería, el ejército normando tenía una larga tradición de caballería pesada, herencia de los tiempos de Carlomagno.

La infantería armada era similar a la nórdica y la anglosajona, pero se le añadían hombres de armas equipados con hauberks, cotas de malla extremadamente largas —mucho más que las vikingas— que llegaban hasta la rodilla y más abajo. Portaban también escudos de cometa, yelmos y lanzas cortas. El arma secreta del ejército normando era el destrier o caballo de batalla; caballos más grandes y mejor criados de forma selectiva, que sobrepasaban las 14 manos (140cm) de altura frente a las 12 de los caballos de batalla habituales y las 10 de los del norte de Europa. Hacia 1060 los normandos eran la mejor y más reputada caballería de Europa.

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Caballería normanda en el Tapiz de Bayeux

Cada señor, conde o vizconde, poseía un séquito de caballería que formaba en un grupo llamado conrois, que cargaba, giraba y se retiraba al unísono. Cada hombre de armas tenía 3 o 4 caballos: el destrier más 3 caballos ‘normales’; uno para montar, otro para el escudero y un tercero para llevar la panoplia y bagaje.

Guillermo llevó entre 1000 y 2000 caballos a Inglaterra, en un ejército formado por mitad normandos y mitad aliados franco-flamencos y mercenarios comandados por Guillermo Fitzosbern y Eustaquio de Bolonia. A ello se le sumaba otro contingente de bretones armados como los noruegos e ingleses. Además, otros 4000 marineros, sirvientes, etcétera.

 

Los tres ejércitos eran más o menos iguales en cuanto a número de efectivos y equipamiento; formados por una minoría de guerreros profesionales fuertemente armados, una gran mayoría de infantería pesada con escasa protección corporal, un pequeño grupo de infantería ligera (arqueros, honderos y jabalinas), a lo que los normandos sumaban ballesteros y caballería. En aquella época los ejércitos apenas contaban con formaciones profesionales; muchos de los que lucharon en Hastings y en Stamford Bridge, en cualquiera de los bandos, no eran más que campesinos llamados a las armas que, prácticamente, lucharon con lo puesto. Y decidieron el futuro de tres naciones.

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Imagen sacada del Tapiz de Bayeux que muestra escena de lucha entre un caballero normando (derecha) y un husrcal inglés, que lleva una hacha de dos manos.

Vistas las causas de las batallas y vistos los pretendientes al trono y sus ejércitos, solo nos queda un paso más: hablar de las batallas. Lo haremos en el próximo artículo.


Biblografía

  • DOMÍNGUEZ GONZÁLEZ, Carlos. La Inglaterra Anglosajona. Una síntesis histórica (ss. V.X). La Ergástula, Madrid, 2015.
  • GRIFFITH, Paddy. Los vikingos el terror de Europa. Ariel, Madrid, 2013..
  • HALL, Richard. El mundo de los vikingos. Ed. Akal Grandes Temas, Madrid, 2008.
  • MCDONNELL-STAFF, Paul. Noviembre 2014. Inglaterra, 1066 Anno Domini. Desperta Ferro Historia Antigua y Medieval n.º3 (La herenvia vikinga), 20-28.
  • RICHARDS, Julian. The blood of the Vikings. Hodder & Stoughton. Londres, 2001.
  • SAWYER, Peter. Kings and Vikings:  Scandinavia and Europe, A.D. 700-1100. Routledge, Estocolmo, 1985.
  • SAWYER, Peter. The Oxford Ilustrated Histiory of the Vikings. Oxford University Press, Oxford, 1997.
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