Buscado por la historiografía —siempre tan enfrascada en delimitar periodos con fechas oficiales y exactas— o fruto de la más pura casualidad, es algo realmente curioso que tanto el inicio como el fin de la Era Vikinga tengan lugar en Inglaterra. El principio y el final. El nacimiento y la muerte. El alfa y el omega. Lindisfarne y Stamford Bridge/Hastings. 793 y 1066.

Este 2016 se cumplen 950 años de la batalla de Hastings, acontecida el 14 de octubre del año 1066; un enfrentameinto entre los ejércitos del duque de Normandía, Guillermo I el Bastardo o el Conquistador, y el monarca anglosajón Haroldo Godwinson o Haroldo el Sajón. Esta contienda, junto con la de Stamford Bridge (el 25 de septiembre de 1066), supone o es considerada tanto el fin de la Era Vikinga —al ser derrotado el ‘último rey vikingo’ Harald Hardrada—, como el fin del periodo anglosajón en Inglaterra —al ser vencido Haroldo por los normandos—.

Y como un 950 aniversario no se cumple todos los días; vamos a dedicarle en el blog un ciclo de tres artículos a estas batallas repasando su contexto, sus causas, sus protagonistas y sus ejércitos. ¿Os animáis?

Parte I: antecedentes, causas y contexto histórico

Fuentes paras el estudio de las batallas de Stamford Bridge y Hastings

Fuentes documentales

La mayoría de las fuentes que tenemos para el estudio de estos importantes acontecimientos son las crónicas y las sagas (como la Saga de Harald Hardrada, escrita por Snorri Sturluson); sin embargo, como sabemos, este tipo de fuentes plantean problemas de base para los historiadores. Para empezar, porque las sagas se escribieron tiempo —a veces mucho—, después del fin de la Era Vikinga a manos de autores eminentemente cristianos y con abundantes anacronismos en su relato. Además, estaban pensadas para ser un relato heroico y significativo del pasado vikingo que, indefectiblemente, cae en la exaltación. Las crónicas, principalmente inglesas, lo que hacen es ver al extranjero —esto es, al vikingo— como el enemigo y, por ende, su visión para con ellos es parcial y tremendamente subjetiva.

Fuentes arqueológicas

La arqueología no nos plantea menos problemas; se trata de un campo complicado ya que las evidencias de las batallas suelen ser difíciles de rastrear arqueológicamente; sin embargo, en algunas ocasiones se encuentran vestigios que sí nos indican que en un lugar determinado tuvo lugar un enfrentamiento bélico de forma parecida a lo que nos cuentan las fuentes escritas. Estas evidencias, por ejemplo, pueden ser improvisados cementerios o fosas con las víctimas de las contiendas de uno u otro bando, que nos ayudan a sustentar la veracidad o no de otras fuentes. En el caso de Stamford Bridge tenemos la suerte de contar con algunos de estos restos; como un cementerio a las afueras de lo que fue la ciudad de York durante la Era Vikinga (llamada Jórvik por aquel entonces) en la actual calle Fishergate, en lo que fue el antiguo camino hacia Fulford y situado cerca de una pequeña iglesia cristiana. Se trata de tumbas de hombres jóvenes con marcas todos ellos de heridas producidas por impactos de hachas, espadas, lanzas y flechas en los huesos. Otro cementerio de similares características se halló en 1956 en las tierras de un granjero al lado del río Ouse, cerca de Ricall.

El Tapiz de Bayeux

El tapiz de Bayeux, también conocido como Tapiz de la reina Matilde, es un gran lienzo bordado del siglo XI de casi 70 metros de largo que relata, mediante una sucesión de imágenes con inscripciones en latín, los hechos previos a la conquista normanda de Inglaterra. Desde los años 80 del siglo XX el original se conserva y exhibe en el Musée de la Tapisserie de Bayeux en la ciudad de Bayeux, en Normandía. Este tapiz relata los hechos acontecidos entre 1064 y 1066, es decir, los años previos y la propia batalla de Hastings.

bayeux
Escena de batalla en el Tapix de Bayeux.

Las causas de Stamford Bridge y Hastings

La reina Emma de Normandía con dos de sus hijos en una ilustración del siglo XIII.
La reina Emma de Normandía con dos de sus hijos en una ilustración del siglo XIII.

El 26 de diciembre de 1065 el monarca inglés Eduardo el Confesor caía enfermo y entraba en coma; el 5 de enero del año 1066 la Inglaterra anglosajona se quedaban sin heredero al trono al morir sin descendientes Eduardo, hijo del rey Etelredo II el Indeciso y Emma de Normandía. Su reinado estuvo marcado por constantes altibajos dentro de un territorio absolutamente fragmentado en el convivían sajones, vikingos y normandos. Intentó ganarse los apoyos de los líderes de Mercia y de Nothumbria (zonas que no estaban bajo su poder) pero terminó por favorecer cada vez más a los nobles que habían llegado a su corte desde Normandía, lo que no dejó indiferentes ni a sajones, ni a vikingos. Por ende, a su muerte, por lazos de sangre o de compromiso, tanto vikingos, como sajones, como normandos decidieron reclamar el trono inglés para sí, convencidos de su derecho sobre él. Y, en el fondo, ninguno de los pretendientes al trono estaba errado, todos ellos eran aspirantes válidos.

Pero, para comprender mejor toda esta historia que así puede parecer un embrollo, vamos a remontarnos un poco en el tiempo y vamos a ir desgranando las causas poco a poco.

El siglo XI, los años nórdicos de Inglaterra: Canuto el Grande

Canuto el Grande
Canuto el Grande

Canuto II de Dinamarca, conocido como Canuto el Gande, nació en el año 995, siendo el segundo de los dos hijos varones de Sven I de Dinamarca, conocido como Sven Tveskæg —rey vikingo de Dinamarca, Noruega e Inglaterra— y de Swietoslawa de Polonia, que cambió su nombre por Gunhilda al casarse, hija del duque de Polonia, Miecislao I.

En un primer momento Canuto se casó con Aelfgifu Aelfhelmsdotter, con quien tuvo dos hijos que jugarán un papel importante en esta historia: Haroldo Harefoot y Sveinn Knútsson.

A la muerte del rey Etelredo II, Canuto se casó de nuevo con la viuda de este; Emma de Normandía. Cuando esta se había casado con Etelredo se había llevado consigo un gran número de nobles normandos que se instalaron en la Corte y que pronto se hicieron realmente impopulares, gestándose desde aquel momento la antipatía entre ambas naciones.

Canuto el Grande fue rey de Inglaterra entre 1016 y 1035 y de Dinamarca entre 1018 y 1035, y se ganó rápidamente el favor de los ingleses por su ferviente religiosidad; sin embargo, fue un monarca que gobernó con mano de hierro. En el año 1017, para controlar mejor los territorios sobre los que gobernaba en Inglaterra, dividió el país en cuatro grandes regiones que quedaron bajo una única autoridad nombrada por él mismo:

  • Mercia: Eadric Streona.
  • Anglia Oriental: Thorkell el Alto.
  • Northumbria: Eric de Noruega.
  • Wessex: el propio Canuto.

Una vez en el trono inglés y con el país más o menos controlado, Canuto comenzó sus campañas para hacerse con el trono danés. En el año 1018 murió su hermano mayor, Harald II de Dinamarca, regente de facto de Dinamarca mientras su padre luchaba contra EtelredoII en Inglaterra, y propiamente rey desde 1014.  Canuto heredaba así el trono danés y para 1024 dejaba en él como regente y lugarteniente a Ulf Thorgilsson; uno de sus hombres más influyentes y de más confianza. Probablemente se quedó como como guardián de su hijo menor, Canuto Hardeknut.

Territorios gobernados por Canuto el Grande hacia 1030
Territorios gobernados por Canuto el Grande hacia 1030

Sin embargo, durante su regencia Ulf se alió con los enemigos de Canuto: el rey Olaf II de Noruega y el rey Anund Jacobo de Suecia se beneficiaron de los asuntos que entretenían a Canuto en Inglaterra y lanzaron varios ataques a los daneses en el mar Báltico. En el año 1026, Canuto regresó a Dinamarca y con ayuda de Ulf, que había cambiado —de nuevo— de bando, derrotó a los rebeldes en la batalla de Helgeå. Las fuerzas suecas y noruegas se situaron cerca del río esperando la flota danesa de Canuto comandada por el jarl Ulf; la batalla naval tuvo lugar ese mismo año entre la alianza de armadas unidas danesas y del Danelaw por un lado y noruegas y suecas por otro, en el estuario de un río llamado Helgeå en Suecia. Aunque Ulf había cambiado de bando,  Canuto no perdonó la traición y lo ejecutó en la catedral de la Trinidad, Roskilde.

Para el año 1029 se había convertido en rey también de Noruega y hacia 1030 dividió sus dominios, ya que no podía atenderlos personalmente:

  • Inglaterra: se reservó el gobierno directo él mismo.
  • Dinamarca: dejó en el poder a uno de sus hijos con Emma de Normandía; Canuto Hardeknut.
  • Noruega: primero quedó en manos de un noble local, que murió rápidamente, y finalmente el gobierno recayó en manos de uno de los hijos que había tenido con Aelfgifu, Sveinn Knútsson, bajo la tutela de esta.

A partir de este momento llegaron unos años de paz y estabilidad general; el único peligro para Canuto era la región de Normandía, donde vivían desde el año 1066 los hijos que Emma había tenido con Etelredo II, Eduardo —futuro rey de Inglaterra como Eduardo el Confesor— y Alfredo. Cuando el duque de Normandía Ricardo II el Bueno murió en el año 1026, las relaciones de Inglaterra y el ducado se rompieron debido al poderoso carácter del siguiente duque, Roberto I el Magnífico, padre de Guillermo el Conquistador, un «hombre de personalidad difícil y violenta» según el historiador L. Musset.

Durante los años finales del reinado de Canuto se produjo el ascenso de dos earls ingleses; Leofric de Mercia y Godwin de Wessex, dos personajes muy importantes en el desarrollo de los acontecimientos hacia 1066, como veremos a continuación.

Canuto el Grande murió en el año 1035 de forma repentina y, aunque se sabía que él quería que gobernase Inglaterra su hijo Canuto Hardeknut —quien, recordemos, ya gobernaba Dinamarca—, este no pudo abandonar inmediatamente el territorio danés. En el momento de la muerte de Canuto, Noruega se había revelado bajo el liderazgo de Magnus I, hijo de Olaf el Santo, y Canuto Hardeknut debía restablecer la situación antes de partir hacia Inglaterra para sentarse también en el trono inglés.

Esta situación provocó división de opiniones y posturas en Inglaterra, y florecieron dos bandos antagonistas:

  • Bando liderado por la reina Emma y Godwin de Wessex, que apoyaban la elección de Canuto Hardeknut, aunque estuviese ausente.
  • Bando liderado por Leofric de Mercia, junto con los grandes hombres de Londres y los señores del Támesis; que abogaban por posponer la decisión hasta que la situación en Dinamarca se hubiese estabilizado, y proponían la regencia del hijo de Canuto y Aelfgifu, Haroldo Harefoot.
Canuto Hardeknut
Canuto Hardeknut

Para desatascar la situación, en 1036 se firmó un acuerdo en Oxford por el que Haroldo se convertía en regente de Inglaterra, pero la reina Emma permanecería en Winchester —la sede del tesoro inglés— acompañada de los huscarles, la guardia personal, de Canuto Hardeknut. No obstante, a Haroldo no debió parecerle un buen acuerdo, y antes de ser reconocido siquiera envió sus fuerzas a Winchester y se hizo con todos los tesoros de Canuto.

En medio de los problemas escandinavos, Canuto Hardeknut tardó tres años en abandonar Dinamarca; periodo durante el cual Aelfgifu consiguió que los grandes magnates ingleses le jurasen fidelidad a ella y a su hijo Haroldo: antes de 1037 este fue reconocido formalmente rey.

Ante esta tesitura, Emma de Normandía abandonó Inglaterra y se refugió en Brujas ya que, además, su hijo pequeño había sido asesinado. En 1036 Alfredo partió desde Normandía para visitar a su madre en Winchester: nada más desembarcar fue apresado por los hombres del rey Haroldo, y parte de su comitiva fue asesinada por órdenes de Godwin. Alfredo fue brutalmente cegado y murió poco tiempo después. Desde aquel momento toda Normandía consideraría autor del suceso a Godwin, incluso el futuro rey Eduardo el Confesor, con quien, como veremos, tuvo una relación más que turbulenta.

Entre 1038 y 1039 se produjo la estabilización de las relaciones entre Dinamarca y Noruega: tras años de idas y venidas, Magnus I y Canuto Hardeknut firmaron un tratado por el cual se establecía que cada uno mantendría su reino y, si alguno moría sin descendencia, su reino pasaría al otro.

Con la situación en calma, en 1039 Canuto Hardeknut, por fin, embarcó hacia Brujas, donde se encontraba Emma de Normandía, pero, cosas del destino, en 1040 Haroldo moría inesperadamente y Canuto Hardeknut era invitado a Inglaterra. Llegó en junio de ese mismo año y fue nombrado rey. Conocido como el Recio, reinó en Dinamarca, Noruega e Inglaterra de forma breve y violenta, llevando a cabo una política de odio hacia su antecesor en la que trató de deshacer todo lo que este había realizado. Previsor él, en el año 1041 invitó a su hermano Eduardo a la corte y lo nombró oficialmente su sucesor. Y decimos previsor porque solo un año después, en 1042 murió repentinamente durante un banquete, con tan solo 24 años. Acababa así la dinastía danesa en Inglaterra.

Eduardo el Confesor y la disputa sucesoria

Eduardo el Confesor entronizado, según el Tapiz de Bayeux
Eduardo el Confesor entronizado, según el Tapiz de Bayeux

Hijo de Etelredo II el Indeciso y Emma de Normandía, nació en 1003 y fue nombrado rey en 1043 con gran apoyo popular.

Por aquel entonces, en Escandinavia Magnus I de Noruega invadió Dinamarca haciendo valer su acuerdo y, tras ello, comenzó a preparar una gran expedición para hacerse con el trono inglés. Nunca se llevó a cabo y Magnus falleció en 1047, no obstante, parece ser que una de sus principales partidarias era la propia Emma de Normandía. Estas supuestas pretensiones de Magnus I fueron un problema para Inglaterra, que se vio obligada durante todo aquel tiempo a estar siempre en guardia y preparada ante un posible ataque. Dinamarca a su vez, hostigada por el monarca noruego, solicitó en diversas ocasiones ayuda a Inglaterra, pero todas ellas fueron en vano. Como decíamos, en 1047 la muerte de Magnus I evitó la —posible— invasión y conquista de Inglaterra; fue sucedido por el que se conoce como ‘el último rey vikingo’, Harald Hardrada, quien en un primer momento firmó la paz con los ingleses para dedicarse a los daneses pero que, con el tiempo, fijaría sus intenciones hacia el oeste poniendo en jaque, de nuevo, el trono inglés.

En líneas generales el reinado de Eduardo fue modesto; en el plano de la política interior los primeros años de su reinado estuvieron marcados por  los conflictos y las desavenencias con Godwin de Wessex; quien hacia mediados del siglo XI era el noble más importante, rico y poderoso de Inglaterra, y dominaba prácticamente todo el sur del país. Sin embargo,  se encontraba aislado políticamente: Leofric de Mercia y Siward de Northumbria no mantenían buenas relaciones con él, y el rey Eduardo tampoco le tenía en gran estima. El rey inglés había preferido hasta la fecha rodearse de caballeros y eclesiásticos normandos, aumentado así el resentimiento que sentían hacia ellos los anglosajones.

Para mantener la paz y la estabilidad se casó con la hija de Godwin en 1045, llamada Edith, con la que jamás llegó a consumar el matrimonio debido a un voto de castidad que había realizado. Los intentos por mantener una relación cordial y estable con el earl de Wessex por parte de Eduardo fueron varios; con todo, la situación estalló hacia el año 1051, cuando el rey le solicitó que saquease una aldea díscola en el condado de Kent. Contra todo pronóstico Godwin se negó a acatar la orden del rey —probablemente porque se encontraba dentro de sus territorios— y, como negarse era prácticamente una rebelión, preparó y alzó un poderoso ejército contra el rey. Leofric y Siward evitaron el desastre reuniendo tropas y solicitando refuerzos mientras la reunión del Witenagemot[1] en Londres decidía la caída en desgracia de la Casa Godwin y sus miembros eran desterrados:

  • Godwin a Brujas
  • Haroldo a Irlanda
  • Edith, la mujer de Eduardo, fue recluida en un monasterio

Con Godwin fuera de combate, Eduardo continuó con la promoción de normandos en la corte y en las provincias: estos eran cada vez eran más y más odiados. Aún más si cabe cuando Eduardo expresó su deseo de dejar el trono en manos de Guillermo de Normandía. El invierno de 1051-1052, el joven normando visitaba Inglaterra invitado por el propio Eduardo.

Pero en 1052 Godwin regresó: lo hizo al mando de un grupo de hombres que desembarcó en Dungeness y rápidamente los condados de Kent, Surrey y Sussex le juraron lealtad. La tripulación real desertó, y Godwin se dedicó a saquear el sur de Inglaterra a sus anchas mientras aumentaban sus apoyos y esperaba la llegada de Haroldo desde Irlanda con sus hombres. Había conseguido poner de su parte a la mayoría del país.

El 14 de septiembre de 1052 los rebeldes llegaron a Londres, donde se ganaron también a sus habitantes. Eduardo no tuvo más alternativa que firmar un acuerdo de paz con Godwin por el cual se le restituían sus bienes y sus tierras, y se procedía a expulsar a la mayoría de los normandos del país.  Godwin no hizo más que evidenciar ante todo el mundo la debilidad inglesa y fruto de esta humillación, a partir de entonces Eduardo se dedicaría a poner todo su esfuerzo en la construcción de la abadía Westminster y abandonaría prácticamente en su totalidad los asuntos políticos, que dejó en manos de la asamblea.

El 15 de abril de 1053 falleció Godwin y el título de earl de Wessex pasó a su hijo Haroldo, así como sus posesiones las que, sumadas a las suyas propias, lo convirtieron en un hombre aún más poderoso que su padre. Su otro hijo, Tostig, asumió el rol de earl de Northumbria a partir de 1055 y rápidamente se convirtió en uno de los favoritos del rey. Sin embargo, a veces lo que rápido sube, rápido baja; Tostig llevó a cabo un gobierno excesivamente tiránico y despótico y terminó obligado a exiliarse en 1056.

HAroldo II de Inglaterra, según el Tapiz de Bayeux
Haroldo II de Inglaterra, según el Tapiz de Bayeux

Haroldo mantuvo buenas relaciones con Eduardo desde el comienzo; prueba de ello es que el rey inglés pronto le dio el mando de su ejército. Al poco tiempo se había convertido en sucesor de facto del reino, cosa que quiso dejar establecida el propio Eduardo ante la Witenagemot, ya que, como hemos dicho en repetidas ocasiones, no tenía hijos propios y su sobrino, Eduardo el Exiliado, había fallecido en 1057. Este era hijo del rey de Inglaterra Edmundo II Ironside y Edith de Normandía; fue enviado por Canuto el Grande a Dinamarca para que allí acabasen con su vida y así librarse de él, pero terminó salvado en Kiev, donde se casó con la princesa Ágata, hija del rey húngaro. Cuando Eduardo el Confesor supo de su existencia, lo hizo regresar a Londres para ser nombrado heredero. En febrero de 1057, nada más desembarcar, falleció. Las sospechas de asesinato siempre estuvieron presentes.

En 1058 Haroldo aún se ganó más, si cabe, el favor de Eduardo el Confesor cuando sofocó una rebelión orquestada por el earl de Anglia Oriental a la que se sumaron vikingos irlandeses y el territorio de Gales, un territorio siempre turbulento que, tras aplastar la rebelión, Haroldo consiguió unificar. Fue también en 1058 cuando una primera flotilla noruega, comandada por hijo de Haralad Hardrada, hacía sus primeros intentos en las costas inglesas.

Con Eduardo prácticamente dedicado a cuestiones espirituales, Haroldo se alzó como el único poder en Inglaterra al ir derrotando uno a uno a todos sus enemigos. Sin embargo, y apenas hay documentación de ello, en 1064 se sometió a Guillermo de Normandía y le reconoció cono su señor. Como decimos, poco a nada se sabe del porqué.

Así, en este clima de incertidumbre, Eduardo fallecía el 5 de enero del año 1066, sin herederos, en el Palacio de Westminster. El mismo día de su entierro, Haroldo Godwinson  era coronado por los nobles ingleses como Haroldo II.

Pero no sería el único pretendiente; el vikingo Harald Hardrada creía que su acuerdo con Mangus I le legitimaba para reclamar el trono y Guillermo de Normandía, hijo de Ricardo I, también creía estar legitimado ya que su familia había protegido a Eduardo el Confesor durante su destierro. Además, era pariente de Emma de Normandía.

De los pretendientes y sus ejércitos hablaremos en el siguiente artículo.


[1] Una institución política de la Inglaterra anglosajona que estuvo en vigor entre los siglos VII y XI. El nombre de witenagemot proviene del inglés antiguo y significa asamblea de hombres sabios (“witan”, sabio o consejero; “gemot”, asamblea). Era la herencia de las antiguas asambleas tribales que después se convirtieron en consejos, donde se reunían las personas más importantes de la zona, entre las cuales se encontraban obispos, abades, nobles y consejeros del rey.

Biblografía

  • DOMÍNGUEZ GONZÁLEZ, Carlos. La Inglaterra Anglosajona. Una síntesis histórica (ss. V.X). La Ergástula, Madrid, 2015.
  • GRIFFITH, Paddy. Los vikingos el terror de Europa. Ariel, Madrid, 2013..
  • HALL, Richard. El mundo de los vikingos. Ed. Akal Grandes Temas, Madrid, 2008.
  • MCDONNELL-STAFF, Paul. Noviembre 2014. Inglaterra, 1066 Anno Domini. Desperta Ferro Historia Antigua y Medieval n.º3 (La herenvia vikinga), 20-28.
  • RICHARDS, Julian. The blood of the Vikings. Hodder & Stoughton. Londres, 2001.
  • SAWYER, Peter. Kings and Vikings:  Scandinavia and Europe, A.D. 700-1100. Routledge, Estocolmo, 1985.
  • SAWYER, Peter. The Oxford Ilustrated Histiory of the Vikings. Oxford University Press, Oxford, 1997.
  • V.V.A.A. The Vikings. Osprey Publising, Oxford, 2016.
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