Estos días ha habido mucho revuelo (y muchos me habéis preguntado) por una noticia que ha aparecido en la prensa internacional y nacional sobre unas telas encontradas en una tumba vikinga con inscripciones árabes.

No es la primera vez que sucede, ni será la última. De hecho, es una muestra más del comercio y los contactos a gran escala que mantuvieron los vikingos antes y durante la Era Vikinga. Ya sabéis que no solo se dedicaron a saquear. De hecho, si entendemos vikingo como saqueador, la mayoría de los escandinavos no debieron ser vikingos jamás. Pero eso es otro tema que si queréis tratamos otro día (es muy interesante, de verdad).

El caso es que mientras veía la noticia y leía vuestras dudas me he acordado de todo lo que vi hace unas semanas en el Historiska museet o Museo de Historia de Estcolmo. En especial de una foto que hice y que os voy a dejar aquí con su explicación y que creo que responderá a vuestras preguntas.

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De izq. a dcha. Buda, collar y anillo. Historiska Museet (Estocolmo), septiembre 2017.

Collar

Lo que veis en el cento de la imagen es un collar realizado con perlas de cornalina y con cristal de roca, ambos materiales procedentes de las actuales zonas de la India e Iraq. Entre el resto de piezas que adornan el collar hay una miniatura con forma de silla que representa o simboliza la práctica pre-cristiana de la adivinación, conocida como sejd o seiðr. Se encontró en una tumba y se cree que perteneció a una völur o völva, las videntes que tenían los antiguos escandinavos.

Buda

Esta figurilla de un pequeño Buda tiene más de 1400 años de antigüedad, es decir, es del siglo VI d. C., anterior, pues, a la Era Vikinga (lo que en Suecia se conoce como Era de Vendel). Se halló durante unas excavaciones entre los restos de una casa en Helgö (un enclave comercial cercano a Birka que estuvo en funcionamiento desde el 200 d. C. hasta que fue superado por Birka al inicio de la Era Vikinga) y rodeado de otros muchos objetos de carácter religioso.

Esta figurilla, procedente del actual Pakistán, es una excelente muestra y evidencia de los contactos de largo alcance geográfico que tuvieron los vikingos antes y durante la Era Vikinga.

Anillo

Igual que las telas de estos días, este anillo acaparó artículos en la prensa. Es un anillo de plata con una pieza de cristal incrustada en la que se puede leer en árabe el texto «por Alá» o «para Alá». Tiene unos mil años de antigüedad y se encontró durante unas excavaciones en Birka. Una muestra más del estrecho contacto de los vikingos con los musulmanes de las áreas de alrededor del Mediterráneo.

 

¿Quiere decir esto que los vikingos se convirtieron al islam? No, en absoluto. Pero sabemos que los vikingos no despreciaron ningún objeto exótico que se les cruzó por el camino. Al contrario, los valoraban muchísimo y eran para ellos formas de ostentar estatus y riquezas. Por otro lado ¿es raro que tuviesen un Buda entre, quién sabe, figurillas de Frey, Odín o un matillo de Thor? Pues diría que en absoluto tampoco. Los vikingos adoraban un panteón muy amplio de dioses que hoy en día nos han llegado muy cristianizados (la famosa tríada de los templos de culto) pero que en época vikinga (y antes) no debía ser tan estricto. Por ejemplo, algo tan interesante como es la toponimia de Suecia nos deja entrever que hubo lugares en los que el culto principal era a Frey , otros a Thor, otros a Odín y seguro que muchísimos a deidades menores o menos conocidas de su amplio panteón. Así que introducir uno más al que rezar, o simlemente tener, no debía suponer demasiado esfuerzo ni un gran problema moral. Ya lo hicieron durante su conversión al cristianismo, la cual se cree que fue más o menos pacífica (aunque con sus episodios violentos, por supuesto) ya que no hubo que cambiar un dios por otro, sino introducir uno nuevo que fue ganando peso con el tiempo (y con unas pequeñas ayudas de reyes escandinavos que se cristianizaron y unos cuantos, no pocos, evangelizadores y misioneros que pulularon por todo el territorio nórdico con mucho entusiasmo y ahínco). Prueba de ello son los moldes de esteatita en los que, de una vez, los herreros de la Era Vikinga podían hacer tanto martillos de Thor como cruces cristianas. Si algo caracterizó a los vikingos, fue su pragmatismo.

Así pues, que se produzcan hallazgos de objetos tan exóticos –especialmente islámicos– en tumbas y yacimientos vikingos no es nada extraño; de hecho, en toda la sección que el Museo de Historia de Estocolmo le dedica a los vikingos (que no es poca, es la mayor colección del mundo) se pueden ver numerosas perlas, piedras preciosas, pesos, monedas de plata árabes y objetos de cristal que no hacen otra cosa que evidenciar el contacto, el comercio y la mutua influencia que existió entre el Califato Islámico y el este de Escandinavia (Suecia mayormente) durante la Era Vikinga.

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