Seguro que muchos recordaréis que hace un tiempo inicié en el blog un ciclo sobre La aparición de los vikingos con dos partes: Escandinavia, hogar de vikingos y Los vikingos… antes de los vikingos. La idea de estos artículos era una suerte de introducción, contextualización y explicación sobre quiénes eran los vikingos y todo lo que hubo antes de ellos en Escandinavia, para así poder entender mucho mejor el fenómeno que supuso la Era Vikinga.

Para ir completando ese apartado, hoy os traigo la tercera entrega de este ciclo en la que os voy a intentar explicar las causas del inicio de la Era Vikinga; es decir, qué llevo a los escandinavos a ‘convertirse’ en vikingos. Como hemos podido ver hasta ahora, los vikingos no son una cultura, ni un pueblo, ni una sociedad que apareció un buen día de la nada en territorios escandinavos, sino que sería mucho mejor y más acertado decir que los escandinavos, poco a poco, se convirtieron en vikingos. ¿Qué causó está conversión? Ya hemos visto también que definir lo que era o dejaba de ser un vikingo era complicado y que respondía a multiplicidad de factores que iban desde lo geográfico, pasando por lo lingüístico, lo cultural, lo religioso y, sobre todo y especialmente, el factor de la actividad.

De modo que, si lo que define a un vikingo es, principalmente, su actividad como incursor, saqueador, pirata y gran comerciante que actuó a partir de finales del siglo VIII en buena parte de Europa, Asia e, incluso América, necesitamos conocer las causas que motivaron a los escandinavos a cambiar su forma de actuar para tener así las causas del inicio de la Era Vikinga. Y digo cambiar su forma de actuar ya que, salvo en el hecho de la piratería y el saqueo (que comenzaron como los conocemos a finales del siglo VIII), el resto de características de los vikingos (la lengua, la religión y creencias, la organización social, etcétera) eran las mismas en el año 700, que el 750, que el 793 o el 800. Con el inicio de la Era Vikinga, ya lo veremos en otra entrada que os traeré, los vikingos irán modificando algunas de sus características en un proceso lento y paulatino que, finalmente, desembocará en la ‘desaparición’ de los vikingos y el fin de la Era Vikinga, pero, de momento, vamos a por las causas de su inicio.

Consideraciones previas

  1. No hay una única causa. No hay una sola causa que por sí sola explique el inicio de la Era Vikinga; se trata más bien de un conjunto de causas coetáneas y contemporáneas que forman las partes de un todo.
  2. Diferencias regionales. Hay que tener en cuenta que, pese a que las causas son similares en todos los ‘territorios vikingos’ (Noruega, Suecia y Dinamarca), las hay que se dieron en unos y no en otros o las hay que variaron sustancialmente.
  3. Constante revisión histórica. Gracias a los hallazgos arqueológicos y a la investigación nuestro conocimiento avanza y se somete a revisión: teorías que parecían inamovibles décadas atrás han ido perdiendo importancia con el avance de la investigación. De igual modo, teorías que no se habían tenido en cuenta por escuelas anteriores, hoy en día son un pilar fundamental para comprender los porqués de la Era Vikinga.
  4. Nuevos enfoques de investigación. Hoy en día se están llevando a cabo investigaciones desde un punto de vista holístico[i] cuyo objetivo es abarcar el fenómeno de forma general realizando un análisis detallado de todos los elementos. Además, también se están llevando a cabo nuevos enfoques en los que se parte de la premisa de que la causa precede al efecto en el tiempo, cosa que parece obvia pero que no siempre ha sido así. Las abundantes evidencias arqueológicas de las que disponemos a partir de la mitad del siglo IX han llevado a muchos estudiosos a hacer una especie de ‘historia hacia atrás’, de lo conocido a lo desconocido, una búsqueda de las causas a partir de las consecuencias, una búsqueda de la pregunta que formular como hipótesis ya sabiendo la respuesta, algo que en muchos casos ha provocado una fuerte distorsión de las cadenas causales. Para ello, además, se cuenta con otras ciencias que la historia utiliza como auxiliares: la arqueología, la antropología, la sociología, la lingüística y un largo etcétera.

 

Las causas de la expansión

 

Muchos autores, influenciados por distintas escuelas o fruto del momento histórico en el que escribieron, se han decantado por unas teorías más que por otras a la hora de explicar el fenómeno de la Era Vikinga en sus obras. Mi intención con este artículo es recoger todas esas teorías que han surgido a lo largo del tiempo y ponerlas sobre la mesa: ofrecer una visión amplia y objetiva comentando sus pros y sus contras en el caso de haberlos. Por otro lado, como veréis, he agrupado las causas —por comodidad y afinidad—en seis grandes bloques para que sea más fácil comprenderlo.

Bloque I: causas climáticas

Junto con la superpoblación, de la que hablaremos después, es la causa por excelencia y la principal para muchos; sin embargo, actualmente es también la más revisada y puesta en tela de juicio. Se basa en que entre el siglo IX y el XIV se produjo un cambio climático conocido como Periodo Cálido Medieval u Óptimo Climático Medieval; un periodo de clima especialmente caluroso que se habría notado sobre todo en la zona del Atlántico Norte y habría mejorado las condiciones de vida de esas zonas.

Sin embargo, esta teoría plantea importantes problemas de base: tanto en las propias fechas del cambio, como en su capacidad para provocar la expansión de los asentamientos. Los estudiosos del tema no acaban de encontrar consenso en cuanto a datación se refiere; algunos lo fechan mucho antes del año 1000 d. C., otros mucho después del año 1000 d. C., para algunos no es posible fecharlo debido a las enormes variabilidades regionales y, para otros, directamente tal cambio climático no existió. Con este panorama es difícil determinar que las condiciones climáticas fuesen una causa relevante a la hora de que los vikingos iniciasen su expansión en busca de otros asentamientos.

Bloque II: causas tecnológicas

Esta es otra de las causas que con más fuerza ha sonado a lo largo del tiempo y que más adeptos posee: las mejoras en los barcos y los conocimientos navales que, supuestamente, se habrían producido en el momento justo antes de la expansión escandinava, y que la habrían hecho posible. La teoría dice que los avances técnicos, bien propios, bien importados, que los vikingos habrían incluido en sus barcos —como la quilla o la vela— habrían creado naves capaces de aventurarlos en viajes a tierras más lejanas.

Sin embargo, ésta también es una teoría que plantea ciertos problemas de base, siendo el más importante de ello los pocos —hasta la fecha— restos arqueológicos navales de los que disponemos en la actualidad fechados alrededor de finales del siglo VIII, durante el inicio de la Era Vikinga. Tenemos restos anteriores, del siglo VII, y restos posteriores como los extraordinarios barcos funerarios del siglo IX; pero las fuentes arqueológicas de finales del siglo VIII son muy escasas. Esto no nos deja ante un panorama en el que es innegable afirmar que entre el siglo VII y el IX se produjeron cambios y mejoras navales, pero en el que es complicado situar en qué momento exacto se produjeron, y si propiciaron o no la expansión de los vikingos, o si fueron su motivo principal.

Otro problema que plantea esta teoría es que sabemos que los escandinavos se movían cómodamente por mar mucho antes del inicio de la Era Vikinga y que no habían sido una sociedad aislada: mantenían contactos e intercambios comerciales con territorios colindantes. También saqueos por el Báltico. Los asentamientos escandinavos en las islas Shetland y las Orcadas (en Inglaterra) se produjeron casi cincuenta años antes del inicio Era Vikinga. ¿Qué quiere decir esto? Pues que la tecnología necesaria para llegar a las costas inglesas, que serían a partir de finales del siglo VIII el lugar de inicio de las incursiones bélicas vikingas, ya existía.

Por ello, la siguiente disyuntiva que nos plantea esta teoría es la del orden de los factores: ¿iniciaron los vikingos la expansión al introducir mejoras en los barcos o se introdujeron esas mejoras en los barcos porque necesitaban expandirse? Es decir ¿el barco vikingo fue una causa o una consecuencia? Para poder responder a estas preguntas, como decíamos, necesitaríamos más hallazgos arqueológicos de naves de finales del siglo VIII y principios del siglo IX: sin embargo, cada vez parece más claro que la tecnología naval habría sido un requisito indispensable para las expediciones, pero no podemos apuntar a día de hoy que la causa principal de las mismas. Sin embargo, sí podemos decir que se produjeron cambios en las prácticas seguidas hasta el momento, como por ejemplo en la duración de los viajes; pasando de viajes por zonas limítrofes, cortos y a ras de costa a viajes más largos, más alejados y, si se puede decir así, más intrépidos.

Bloque III: causas sociales

Según esta teoría, derivada de las mejoras climáticas de las que hemos hablado, se habría producido a finales del siglo VIII una explosión demográfica que habría llevado a los vikingos a buscar nuevos sitios donde asentarse por la falta de tierras para todos. Un mejor clima habría propiciado mejoras en los cultivos, avances tecnológicos, mejores cosechas y, a la postre, mejor alimentación seguido de un aumento de la población que, en pocas palabras, no tenía espacio donde vivir.

Esta es, como decíamos, otra de las causas de la expansión de los vikingos por excelencia; sin embargo, a día de hoy es una causa prácticamente desechada, sobre todo ya que se basa, principalmente, en un cambio climático cuyo impacto es difícil de demostrar y fechar en los territorios vikingos. Las evidencias arqueológicas, por su parte, tampoco parecen sustentar esta teoría: ni la comparativa de cementerios de inicios de la época vikinga con cementerios de épocas anteriores, ni la comparativa de asentamientos y su número de hogares en este lapso de tiempo demuestran una mayor población. No como para suponer que no se cabía y que la vida era inaccesible en Escandinava. Por último, esta teoría da por sentado que la superpoblación se dio en toda Escandinavia, sin excepción regional, algo que también es muy poco probable.

A nivel sociológico, en esta teoría también nos faltan argumentos que nos expliquen los saqueos y su modus operandi. Si lo que faltaba era alimento y espacio para cultivarlo, no se termina de entender el funcionamiento de las incursiones relámpago o saqueos que implicaban el pillaje y la vuelta a casa y no el establecimiento y colonización de nuevos territorios donde asentarse y cultiva, no al menos no hasta entrada la Era Vikinga. Las primeras incursiones que realizaron los vikingos a finales del siglo VIII fueron expediciones de saqueo y se mantuvieron así hasta bien entrado el siglo IX. Si había necesidad de emigrar, ¿por qué se tardó tanto? ¿Y por qué no se colonizaron todos los lugares a los que se llegó? Si bien algunos territorios se colonizaron, en otros tantos los vikingos sólo saquearon o, incluso, sólo comerciaron.

No obstante, en los últimos años se ha dado un nuevo enfoque a esta teoría de la superpoblación, llevándola al terreno del desorden social. Durante la Era Vikinga los matrimonios eran una especie de contrato que se establecía entre dos partes de similar estatus social y económico. Ello habría implicado que muchos varones jóvenes que no disponían de suficiente estatus social se viesen privados de la posibilidad de acceder a un matrimonio beneficioso en términos socioeconómicos, viéndose así privados de la posibilidad de ascenso social. Por ello, es posible que muchos comenzasen a practicar el saqueo como método rápido y eficaz de conseguir bienes y enriquecerse y así poder optar a matrimonios mucho más satisfactorios. ¿Por qué era tan difícil conseguir un buen matrimonio? Sabemos que los vikingos practicaron el infanticidio, especialmente el femenino ya que la vikinga era una sociedad principalmente dirigida al comercio y a la guerra, prácticas que llevaban a cabo los hombres jóvenes. Las familias que tenían muchos hijos no siempre eran capaces de alimentar y mantener todas las bocas que llegaban, por lo que podrían haber optado a quedarse con los hijos varones.

El resultado habría sido una sociedad desigual y desestructurada, con muchos más hombres jóvenes que mujeres, donde no todos los hombres habrían tenido acceso al matrimonio y, aún menos, a uno que les hiciese ascender socialmente si no tenían nada que aportara  éste. La pregunta que nos debemos hacer para comprender mejor esta teoría es por qué se produjo a finales del siglo VIII.  Parece ser que estaría relacionado con otra de las posibles causas que vamos a comentar; la presión política interna en Escandinavia a finales del siglo VIII.

Bloque IV: causas políticas

Causas políticas internas

Esta teoría se basa en una supuesta centralización del poder a lo largo del siglo VIII en los territorios escandinavos; un momento en el que reyes y otros líderes políticos o bélicos habrían comenzado a reforzar su posición haciéndose fuertes y unificando su autoridad. Así pues, se trata de una teoría que aboga, a la hora de explicar la diáspora vikinga, por una creciente presión política interna que se produjo en el territorio escandinavo entre los siglos VII y VIII; una especie de movimiento unificador o centralizador que habría dado lugar a jefes políticos mucho más fuertes que aunaban bajo su gobierno zonas más amplias y con una autoridad mayor en detrimento de las sociedades sustancialmente más igualitarias en las que los jefes eran más bien caudillos o jefes locales cuyo poder no era tan amplio. Y esto habría tenido consecuencias relacionadas con el inicio de la Era Vikinga; por una parte, para convertirse en un caudillo era necesario estatus y bienes. El que no los tenía por venir de una familia acomodada, vio en los saqueos e incursiones la forma de conseguirlo; incursiones al principio sin la financiación de un líder, sin organización demasiada organización militar, expediciones, por decirlo de alguna manera, no profesionales. Con el tiempo las incursiones se fueron intensificando y es a partir del año 840 cuando las campañas de incursión y saqueo se van convirtiendo en campañas fuerte y militarmente organizadas, avaladas por monarcas o grandes líderes vikingos que comienzan a buscar algo más que el simple pillaje y la rapiña.

Por otra parte, aquellos que no estuvieron de acuerdo con el nuevo orden establecido optaron por marcharse en busca de otros territorios donde asentarse y seguir siendo una sociedad más igualitaria. Éste último sería el caso de los colonos noruegos que llegaron a Islandia tras ‘huir’ de la cada vez más férrea autoridad de Harald el de la Hermosa Caballera o Harald I de Noruega. ¿Qué problemas plantea esta teoría? En el caso de Islandia, si bien es más que probable que la colonización de Islandia respondiese a una necesidad de emigración por parte de los noruegos tras la subida al trono de Harald, lo que no se corresponden son las fechas con la diáspora vikinga. Éste ascendió al trono en el año 872 y reinó hasta el año 933 y el primer colono permanente de Islandia fue el líder noruego Ingólfur Arnarson, que se estableció en la isla de forma continuada en el año 874. Sin embargo, el inicio de la Era Vikinga y los primeros saqueos y expediciones se produjeron casi cien años antes, en el 793. Otro problema que plantea la teoría es que nos faltan fuentes fiables y alejadas de las sagas y las leyendas que nos den una visión clara de los movimientos de unificación escandinavos. Se trata de un periodo muy podo documentado de la historia de Escandinavia y el grueso de la información que poseemos de él es a través de escritos muy posteriores a los acontecimientos por lo que, por motivos variados, no son cien por cien verídicos.

Causas políticas externas

Esta causa apunta a la necesidad de los vikingos de hacerse más fuertes y erigirse en reinos o pequeñas monarquías cada vez más potentes, frente a la sociedad más diáfana y menos militarizada que eran hasta el momento, ya que a finales del siglo VIII se produjo un aumento también de la presión externa que sufrían los territorios vikingos. Una presión e influencia ejercida por las grandes potencias colindantes, como  por ejemplo el Imperio franco.

En la misma línea, otras teorías entienden la diáspora vikinga como una respuesta al creciente poder militar y a la presión que ejercían Carlomagno y sus sucesores, así como el Cristianismo, a lo largo de las fronteras vikingas. El inicio de la Era Vikinga coincide con el reinado de Carlomagno, quien inició una cruzada contra sus vecinos escandinavos paganos del norte, asentados en Jutlandia. Acosó y masacró a más de 4.500 sajones y persiguió a los paganos de sus propias tierras, y es posible que este hecho provocase el miedo entre los daneses, quienes habrían comenzado a organizarse para sobrevivir y hacer frente así al poder foráneo. Y para ello no sólo se necesitaba organización, sino recursos económicos que invertir en armamento, levas, barcos, construcciones defensivas y mucho más. Y rápido, además se necesitaba rápido, por lo que las incursiones podrían haber sido formas sencillas y rápidas de obtener ese dinero.

Pros de la teoría: concuerda en el tiempo, el inicio de la Era Vikinga en el 793 coincide con ese momento del reinado de Carlomagno, entre el 768 y el 814 y coincide en el momento en el que Jutlandia (Dinamarca) comenzó a tener líderes más poderosos, fortificaciones, sistemas defensivos y sociedades organizadas antes que los territorios de Noruega o Suecia.

Contras de la teoría: la geografía no la avala del todo ya que las primeras incursiones hacia Gran Bretaña no fueron obra de los daneses hasta bastante tiempo después, sino que los primeros en poner en práctica el saqueo y la incursión fueron los noruegos que, aparentemente, no recibían apenas amenaza del Imperio franco.

Otros historiadores apuntan, más que a una necesidad de defensa, a una asimilación e imitación: la Escandinavia de la Edad del Hierro —cuya parte final se corresponde con la Era Vikinga— es un periodo de sucesión de cambios culturales y políticos; se pasa de sociedades tribales más o menos igualitarias a pequeños reinos o jefaturas. Tal vez esta evolución sea el producto de la influencia de los grandes centros de la Europa continental y de las acciones de los propios escandinavos que operaban en ambas zonas y conocieron los sistemas políticos de la Europa Occidental. El Imperio carolingio habría sido una de las grandes influencias no solo en la centralización de poder, sino también de la necesidad de una política central defensiva, no sólo ofensiva. No valía sólo atacar lo que había fuera en búsqueda de beneficios, sino que había que defender y mantener lo que había dentro de las fronteras de cualquier ataque y, para ello, se debía estar preparado y organizado, algo que sólo ofrecía un estado potente y centralizado.

Otros historiadores ven como una causa del inicio de la Era Vikinga la no existencia de rivales marítimos: hasta el momento los vikingos habían tenido unos importantísimos competidores marítimos, los frisones, un grupo étnico habitante de Frisia, actualmente una provincia de los Países Bajos, y que fue parte del contingente que emigró en el siglo V y VI a Inglaterra junto con anglos, jutos y sajones. Sin embargo, tras la destrucción de la flota frisona por parte de los francos, los vikingos se quedaron como los auténticos reyes de los mares del momento, sin rival, por lo que era mucho más seguro navegar, explorar y comerciar en el Atlántico Occidental y ello les habría animado a hacerlo.

Más causas de este bloque serían las relacionadas con la política exterior: los vikingos habrían tenido conocimiento de las situaciones políticas de los territorios vecinos y lo habrían aprovechado en su beneficio atacando aquellas zonas debilitadas políticamente y que suponían blancos débiles y atractivos; como el Imperio carolingio o la Inglaterra Angolsajona. Sin embargo, a esta hipótesis no la acompaña la cronología; si bien los problemas existieron en estos territorios, éstos comenzaron bien entrado ya el siglo IX. Es más, las primeras incursiones que los vikingos realizaron se hicieron de forma contemporánea a la existencia de poderes fuertes y homogéneos en ambos lados; tanto en la Inglaterra Anglosajona, bajo el importante monarca Offa de Mercia, y en Europa continental, con Carlomagno. Por otro lado, esta causa tampoco se ajustaría al contexto irlandés o escocés, ya que por entones ambos territorios se encontraban subdivididos en numerosos pero competitivos reinos o jefaturas, muy similares de hecho, a los sistemas políticos contemporáneos a la Noruega de la época.

Bloque V: causas económicas

Teniendo en cuenta que lo que marcó el inicio de la Era Vikinga fue el saqueo, algunos autores han visto en los motivos económicos la clave de todo el asunto.

Una de las teorías de este bloque apunta a que en la Europa del siglo VIII comenzaron a florecer importantes centros urbanos con gran actividad económica que se convirtieron en los principales objetivos de saqueo de los vikingos entorno a la década del 830 y 840, fechas que, sin embargo, son ya bastante alejadas del inicio de la Era Vikinga.

Otra de las teorías tiene que ver con el flujo de plata y monedas islámicas; se han encontrado tesoros y abundantes referencias arqueológicas en yacimientos escandinavos de plata abasí de algo antes de la Era Vikinga, así como en el noroeste de Rúsia y el Báltico (como el encontrado en Stáraya Ládoga, territorio ruso cerca de la frontera con Finlandia y fechado entre el 749 y el 786), zonas de gran importancia comercial. La circulación de moneda de plata abasí desde el siglo VII, gracias al comercio de medio y largo alcance, inundó rápidamente Europa convirtiéndose en un importante motor económico de la Europa de la Era Vikinga. Estos autores creen que las expansiones se habrían producido por una especie de “fiebre de la plata” entre los vikingos. Sin embargo, otros autores matizan esta teoría y apuntan que la expansión se produjo por la falta de plata; los vikingos habrían quedado apartados de las rutas por las que pasaba la moneda árabe debido al obstáculo que suponían el Imperio carolingio y los principados eslavos y habrían desviado su atención del este hacia el oeste, donde había territorios donde se podía obtener riqueza, como Inglaterra y sus monasterios e iglesias.

Otra hipotética causa económica sería el declive de las antiguas rutas comerciales. La crisis del Imperio romano y su posterior caída entre los siglos III y V provocaron la disminución de los intercambios comerciales en Europa al producirse el fin de la unidad política, cultural y comercial que se amparaba bajo el Imperio. La caída supuso la desintegración del mercado común y debieron abrirse nuevas rutas, lo que supuso una gran ocasión para los vikingos y para las migraciones en general. La caída de ese todo cohesionador en Europa que era el Imperio romano provocó cierto caos y cierta reestructuración durante un tiempo, hasta que surgió en Europa, especialmente en la parte de Occidente, otro todo cohesionador, la Cristiandad, y eso nos llevaría a otra hipotética causa económica para explicar al expansión vikinga; el discriminación de los vikingos en el mercado comercial. Algunos autores han señalado que los escandinavos habrían sufrido un trato desigual en las tradicionales rutas comerciales dominadas por el mundo cristiano por el hecho de ser considerados paganos o bárbaros. Se sabe que algunos comerciantes británicos de la época, según nos cuentan las crónicas, declararon que al ser ellos cristianos no podían llevar a cabo comercio alguno con paganos e infieles. Esto habría propiciado que al final las relaciones se rompiesen de forma abrupta, que los vikingos tuviesen que buscar sus propias rutas comerciales y que se hubiesen iniciado los saqueos y los asaltos como forma de obtener lo que por otros medios ya no podían.

Ligada a las dos hipótesis anteriores aparece una última; el ataque a blancos fáciles de los que obtener un sustancioso botín. Hablamos de iglesias, abadías y monasterios cristianos costeros, habitados por monjes desprotegidos y repletos de reliquias de lo más valiosas.

Bloque VI: causas ideológicas

En el último bloque de posibles causas que expliquen la diáspora vikinga tenemos dos hipótesis. La primera de ellas es la que hace referencia a la guerra psicológica que los vikingos habrían comenzado contra los cristianos. Éstos se habrían dedicado a atacar pilares religiosos e ideológicos del cristianismo, como eran abadías y monasterios, en respuesta al avance cristiano que se estaba produciendo en todo el territorio escandinavo desde, al menos, una centuria atrás. Una forma de contraatacar las misiones cristianas y practicar la guerra psicológica ya que las políticas expansionistas eclesiásticas por la Escandinava pagana parece ser que no gustaron demasiado y provocaron una fuerte reacción ideológica entre las élites paganas. Algunos autores consideran que los ataques vikingos de finales del siglo VIII fueron una respuesta de los nórdicos paganos a la expansión del cristianismo entre los pueblos escandinavos paganos fruto de las misiones evangelizadoras cristianas que partían desde Gran Bretaña ya desde el siglo VII.

En una línea totalmente distinta, que no excluyente, otra posible hipótesis apunta al determinismo ideológico de los vikingos como la causa de su expansión; una causa que hace referencia o se centra en la mentalidad de los vikingos. La sociedad vikinga era una sociedad en la que los factores religión y guerra estaban totalmente vinculados entre sí. Además, dos máximas regían la vida de un vikingo guerrero; el honor y el fatalismo. Los viajes que emprendieron los vikingos eran viajes absolutamente arriesgados, en los que – por mucho conocimiento del mar y los astros que tuviesen – el factor fracaso era altísimo. No son pocas las crónicas que nos hablan de naufragios. De las veinticinco embarcaciones que partieron con Erik el Rojo hacia Groenlandia, once perecieron por el camino y eso ya en el año 1000. Los viajes eran largos y no sólo naufragar era el problema, algunos morían de enfermedades a bordo, otros muchos en las batallas. Es difícil entender por qué los vikingos se echaron al mar con semejante panorama si no tenemos en cuenta las arraigadísimas creencias que éstos tenían sobre la muerte, la predestinación y sobre el sentido del deber y el honor. Y aquí habría jugado un papel importantísimo la mitología nórdica de la que fueron dueños los vikingos, una de las pocas mitologías cuyo orden absoluto es destruido en el momento final y en el que no hay salvación para nadie, ni para hombres ni para dioses; el Ragnarök. Una mitología en la que el destino lo es todo y todo lo que tiene que pasar ya está tejido por las nornas. Una mitología en la que se premia al que muere en batalla, de forma honrosa y valiente con un más allá en el Valhalla, bebiendo, luchando, muriendo y resucitando cada día con el resto de sus compañeros de batallas y las valquirias. En la mitología nórdica el resultado de nuestras acciones y nuestro destino ya está decidido; lo importante no es lo que nos encontramos al final, sino cómo lo afrontamos. Se trata de una mentalidad orientada tanto a la guerra como a las expediciones sin la que es muy complicado comprender el porqué de las incursiones. Los vikingos no temían la muerte mientras esta llegase con un arma en la mano y luchando por lo que creían y lo que querían porque tendrían otra vida más allá, en el Valhalla, una buena vida que terminaría algún día de forma inexorable e ineludible. Sus vidas, sus destinos, estaban escritos desde el momento de su nacimiento y afrontaban su destino y su muerte con una naturalidad y una aceptación que pocas culturas han hecho.

Conclusiones

Tras desgranar las causas por bloques, podríamos decir que lo más probable es que el inicio de la Era Vikinga no venga dado sólo por una causa, sino que este inicio haya que buscarlo en una combinación de muchas de estas causas. Una combinación donde es probable que unas tengan más peso que otras, pero donde el conjunto de todos los factores es lo que nos da la explicación real y total al inicio de la Era Vikinga en lo que podríamos llamar dos fases de causas;

  • Fase I: causas indirectas. Necesarias, pero no decisivas.
    • Posible cambio climático
    • Posibles mejoras navales
    • Mentalidad fatalista y predeterminista.
    • Existencia de zonas ricas de fácil saqueo.
  • Fase II: causas directas y decisivas.
    • Causas políticas internas; centralización del poder, búsqueda de riqueza y estatus.
    • Problemas sociales; posible superpoblación, sociedad eminentemente masculina, búsqueda de matrimonios riqueza y estatus.
    • Presión política externa
    • Pérdida de rivales marítimos.
    • Necesidades económicas; búsqueda de rutas y centros económicos nuevos.

Estas dos fases de causas están íntimamente relacionadas y dependen entre ellas; las primeras no serían las causantes en última instancia del comienzo de la Era Vikinga, pero sí imprescindibles para ello. Las segundas, las que sí originaron la Era Vikinga en última instancia, no podrían haber sido sin las primeras.

Por ejemplo, las causas climáticas, aunque fuesen ciertas, no serían por sí mismas una causa del inicio de la era vikinga, sino que habrían servido para mejorar las condiciones de vida (mejor clima, mejor cultivo, mejor alimentación, menos mortalidad, más población) y provocar esa supuesta superpoblación que habría sido el motivo de que muchos vikingos se lanzasen a la mar en busca de nuevas tierras donde asentarse. O las mejoras navales, que no habrían sido por sí mismas la causa del inicio de la Era Vikinga, pero sí imprescindibles para alcanzar nuevos territorios, fuese para obtener riqueza rápida (para matrimonios, para obtener estatus, para obtener poder y convertirse en un líder centralizados) o para buscar nuevas rutas comerciales al verse excluidos de las habituales. Y todo ello, por supuesto, impensable sin la mentalidad fatalista y determinista inherente a la idiosincrasia vikinga.


[i] El holismo (del griego ὅλος [hólos]: “todo”, “por entero”, “totalidad”) es una posición metodológica y epistemológica que postula cómo los sistemas (ya sean físicos, biológicos, sociales, económicos, mentales, lingüísticos, etc.) y sus propiedades, deben ser analizados en su conjunto y no solo a través de las partes que los componen. Pero aún consideradas éstas separadamente, analiza y observa el sistema como un todo integrado y global que en definitiva determina cómo se comportan las partes, mientras que un mero análisis de éstas no puede explicar por completo el funcionamiento del todo.


Bibliografía

Monografías

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