NOTA: Este artículo fue publicado el 3 de abril de 2018 como Cápsula Histórica en Historia 2.0, por mí, y lo que hago aquí es una reproducción exacta del mismo.

En esta entrada os voy a hablar un poco de las ciudades vikingas y, para ello, voy a utilizar de ejemplo una de las más grandes y mejor conocidas, la de Birka que, además, pude visitar hace unos meses. ¡Y es IMPRESIONANTE!

Birka
Ilustración de FRAN PÉREZ realizada para Historia 2.0 © FRAN PÉREZ. Todos los derechos reservados /All rights reserved. PROHIBIDA su utilización.

Las ciudades vikingas

Y aquí es donde nos puede asaltar la primera pregunta. ¿Tuvieron ciudades los vikingos? La respuesta es ambigua: sí y no. Si entendemos ciudades como grandes núcleos habitados, la respuesta es sí. Si entendemos ciudades como las contemporáneas habidas en Europa Occidental en la misma época, la respuesta es no… del todo.

La unidad más habitual de hábitat durante la Era Vikinga (y durante mucho tiempo antes) en Escandinavia fue la granja; un edificio principal generalmente de uso comunitario rodeado de otras edificaciones auxiliares. Ahí vivían varias familias. Sin embargo, también existieron grandes núcleos que podríamos llamar ciudades que, en realidad, fueron más bien grandes centros de mercado.

Allí llegaban comerciantes de dentro y fuera de Escandinavia para intercambiar sus productos. Los vikingos aprovechaban para terminar de redondear su economía –mayormente de subsistencia y autárquica– importando principalmente productos manufacturados. Paño frisón, seda china, armas francas u orientales, productos de lujo como el vino, la sal, las especias, joyas y monedas de oro y plata. A su vez, exportaban productos típicos que tenían en excedente como el marfil de morsa, el pescado seco, la brea, pieles, esclavos o cualquier botín de un saqueo. Hasta el siglo X los vikingos no tuvieron moneda, de modo que intercambiaban productos utilizando el trueque o un sistema característico de ellos que consistía en plata picada pesada en balanzas.

Estos enclaves comerciales posibilitaban el comercio entre gentes venidas de distintos lugares y para ello se desarrollaron otra serie de características, infraestructuras y servicios. Puertos o embarcaderos, astilleros para reparar barcos, establos, casas para alojar los comerciantes, mercaderes y viajeros, así como tabernas en las que abastecerse. Estos núcleos solían tener algún tipo de empalizada o muralla rudimentaria defensiva que los protegiese, una plaza o zona de mercado, un tejido urbanístico a base parcelas alineadas separadas por zanjas o calles con casas de uno o dos pisos que incluían los talleres de artesanos y vendedores que, probablemente, se irían especializando con el tiempo en gremios e irían ocupando zonas concretas.

Las principales ciudades o núcleos comerciales de los vikingos fueron, dentro y fuera de sus fronteras; Ribe y Hedeby en Dinamarca, Kaupang en Noruega, Birka y Helgö en Suecia, York en Inglaterra, Dublín en Irlanda, Novgorod en Rusia y Kiev en Ucrania.

La ciudad de Birka

Localización privilegiada

La isla de Björkö está a 35 kilómetros al oeste de Estocolmo, entre los fiordos del lago Mälaren. En la orilla occidental de esta isla, once siglos atrás, estuvo la ciudad vikinga de Birka, un gran pueblo y mercado comercial. Una de las ciudades más importantes habidas durante la Era Vikinga fue la de Birka.

Su localización es ideal tanto por lo estratégico de la misma como por la protección que le proporciona la orografía. Un enclave único en la península escandinava que, como veremos, atrajo gentes de cerca y de lejos para comerciar y prestar sus servicios.

Desde 1993 Birka forma parte de la lista de Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO.

¿Fue Birka su nombre vikingo?

Las únicas fuentes históricas que disponemos sobre Birka son o bien la arqueología, que no nos indica nada sobre el nombre, o bien los escasos textos medievales que se conservan a día de hoy. El nombre actual de Birka es una forma sueca contemporánea, no histórica, que deriva de la latinizada forma Birca, que es la que aparecía en esos textos en latín.

Desconocemos cómo se llamó el pueblo de forma original en nórdico antiguo, aunque hay teorías. La forma latina podría derivar a su vez de la palabra nórdica «birk», que podría significar «mercado». También podría derivar de la «ley Bjärköa» (bjärköarätt) una ley que regulaba la vida en los mercados de Dinamarca, Noruega y Suecia. Sea como fuere, actualmente todo son suposiciones.

Historia

Antes de que Birka apareciese en escena, el comercio de la zona se centraba, desde el año 200 d. C. aproximadamente, en Helgö. Este gran asentamiento arqueológico sueco anterior lo conocemos por las excavaciones que se llevaron a cabo en el año 1954 y de las que se extrajeron objetos que ya muestran indicios de producción y comercio a gran escala[1]. Para saber más sobre esto podéis leer el artículo del blog: Cuando el este conoció al oeste… o viceversa: los contactos de Escandinavia con el mundo oriental.

Hacia el año 750 apareció Birka, un poco antes del inicio de la Era Vikinga, y prosperó durante más de 200 años. A finales del siglo VIII d. C. ya era el principal centro de actividades comerciales de la época y la zona. Los motivos y orígenes de su aparición son algo inciertos. Y es que no se sabe si la fundó algún rey con ánimo de controlar y expandir el comercio de la zona o si surgió de algún lugar de comercio estacional que se convirtió en fijo con el tiempo.

Lo que sí sabemos, gracias a la arqueología, es que Birka fue abandonada entre los años 960 y 970 d. C. de forma más o menos drástica y que el abandono se produjo en favor de la también ciudad sueca de Sigtuna, a tan solo unos pocos kilómetros.

La importancia de Birka radica en ser uno de los primeros asentamientos urbanos en Escandinavia. Fue el enlace báltico hacía las rutas que iban desde Ladoga y Novgorod en el este de Europa hacia el Imperio bizantino y el Califato Abasí ya en Asia.

En muy poco tiempo Birka se convirtió en un importantísimo asentamiento manufacturero y comercial de carácter prácticamente internacional para la época. Un centro para para artesanos y comerciantes que atrajo a gentes de lugares de lo más variados y lejanos. Sin embargo, doscientos años después, se abandonó. Las razones del declive también son inciertas. Hay hipótesis climáticas (un rebote posgalciar que habría reducido el nivel del agua de Mälaren transformándolo de un brazo del mar en un lago que cerró a Birka el acceso más cercano, en el sur, al Mar Báltico); hipótesis estratégicas (la isla báltica de Gotland estaba en una mejor posición estratégica para el comercio ruso-bizantino y fue ganando adeptos y puntos comerciales) o hipótesis violentas (hay historiadores que especulan con algún tipo de asalto enemigo). De nuevo, a día de hoy, todo hipótesis.

Paganos y cristianos en la misma ciudad

En el año 829 un monje benedictino llamado Anskar llegó a Birka enviado por Luis el Piadoso en lo que se considera la primera misión cristiana en Suecia. De la vida y obra de Anskar y su paso por la ciudad vikinga sabemos gracias a Rimbert, su biógrafo, en su obra Vita Ansgari, escrita alrededor del año 865. Posteriormente, en el siglo XI, escribiría sobre Birka brevemente otro gran cronista, Adam de Bremen, en su Gesta Hammaburgensis Ecclesiae Pontificum.

Dicen las crónicas de la época que fue recibido por un rey llamado Björn, que era el monarca de los «svear[2]» y que se cree que en aquel momento ya había cristianos residiendo en Birka, por lo que es de suponer que tendrían, por lo menos, una pequeña iglesia. En aquel momento Birka pertenecía a una red de territorios bajo el dominio de la corona sueca en la Edad Media que apoyaban y financiaban al rey de Uppsala. Sin embargo, no sabemos dónde residía el rey ya que no hay escritos que nos lo indiquen.

Pero la cosa no fue bien. Pese a que ya debían existir comunidades de cristianos, la misión evangelizadora de San Ansgar fue todo un fracaso.

En el año 1835 se erigió una cruz de piedra en el punto más alto de la isla para conmemorar la visita a Birka de Anskar. El lugar cuenta con una impresionante vista panorámica de la zona que ocupó la Birka vikinga y el paisaje actual, prácticamente no alterado.

El comercio en Birka

Gracias a la arqueología sabemos que Birka fue un lugar de contacto entre gentes de todos los lugares de Europa y parte de Asia para comprar, vender e intercambiar todo tipo de productos. Funcionales y de lujo.

Hasta el año 850 los contactos de Birka con el exterior eran con Europa Occidental. A partir de la segunda mitad del siglo IX se ampliaron por el Báltico hacia Rusia, Bizancio y aún más al Este. Algunos hallazgos que lo corroboran son un pequeño Buda, un anillo de plata con la inscripción de Allah en árabe, cerámica del reino jenízaro o monedas de plata de diversas procedencias, especialmente árabes.

¿Qué se producía y exportada en Birka? Los vikingos exportaban pieles que obtenían de los animales de la zona o de los samis. De osos, zorros, martas, nutrias, castores… También herramientas de metal de todo tipo, ámbar que previamente importaban, dientes de morsa y objetos realizados con cornamentas de distintos animales, como peines.

Los vikingos importaban a su vez fíbulas ovaladas y otros productos de refinada joyería, plata y crisoles para fundir, vidrio y piedras semipreciosas, tejidos bizantinos y sedas chinas, cerámica… Principalmente objetos de cierto lujo. También monedas de plata de otros lugares como dihrams de plata del Califato.

Lo que nos cuenta la arqueología

A simple vista hoy en día Birka es un enorme campo verde sin apenas restos visibles. Sin embargo, una vez pisamos su suelo las sensaciones empiezan a aflorar. Bajo nuestros pies se esconden siglos de historia. Bajo nuestros pies está la magia.

En un inicio Birka se extendía radialmente en torno al borde de una pequeña ensenada. A lo largo de los siglos se crearon nuevas parcelas de tierra, tanto colina arriba como abajo y hasta el borde de la orilla del mar.

Ocupó unas 7 hectáreas y se le conocía como «la tierra negra». Este vasto territorio albergó una población fija de entre 500 y 1000 personas, aunque algunas fuentes estiman hasta 1500. Sin embargo, por la extensión de terreno es posible que en épocas de gran afluencia mercantil pudiese llegar a acoger hasta 8000.

Birka disponía de una muralla y empalizada alrededor de todo el núcleo bastante tardía y algo rústica según los análisis arqueológicos. Hoy en día aún es parcialmente visible en el relieve de la zona. También había un fortín elevado contiguo de la misma época que el asentamiento urbano, aunque su función a día de hoy la desconocemos.

Tal vez una de las cosas más impresionantes de Birka sea la enorme cantidad de tumbas que se han encontrado. De la época del abandono son varios miles los enterramientos descubiertos hasta la fecha; la mayoría de ellos señalados por túmulos funerarios. A finales del siglo XIX se habían excavado más de 1100 tumbas. Más o menos la mitad habían sido cremaciones y la otra mitad tumbas de cámara o ataúdes rudimentarios. A día de hoy se conocen más de 1600 túmulos. Solo en la colina donde está situada la cruz, llamada Borg, hay más 3000 tumbas.

Los restos de su ocupación son abrumadores y es un lugar tremendamente especial, ya que una vez abandonado no hubo nada más. No hay construcciones posteriores sobre las vikingas. Se abandonó y la tierra, con el tiempo, cubrió y conservó hasta el día de hoy.

Aunque no hay evidencias que se hayan encontrado, aún, según los escritos de Rimbert Birka acogía el thing regional. Esto es, la asamblea de gobierno vikinga en la que se tomaban las decisiones. Según Adam de Bremen Birka contaba con un importante puerto. No es difícil de imaginar y corroborar si tenemos en cuenta la ubicación del enclave.

Excavaciones e investigación

Las excavacionesen Birka comenzaron en el año 1870 a cargo del geólogo, arqueólogo y etnógrafo Hjalmar Stolpe. La segunda etapa de investigación, ya con técnicas modernas y rigurosas, se realizó entre los años 1990 y 1995. Dirigió el proyecto Björn Ambrosiani. Durante estas excavaciones se han descubierto miles de tumbas y objetos que hoy en día se reparten entre el museo de Birka y Historiska Museet de Estocolmo.

Desde 1996 en Birka hay un centro de información en el que pueden ver tanto las piezas arqueológicas mencionadas como información sobre la historia de esta ciudad y de la Era Vikinga en general. También hay toda un área de arqueología y reconstrucción experimental que desde 2006-2009 cuenta con una serie de casas vikingas construidas con distintas técnicas de construcción identificadas en las excavaciones de 1990 y 1995. Así como con un pequeño embarcadero y pequeños barcos vikingos para imaginarnos cómo habría sido el puerto en la época.

Se calcula que tan solo el 6% aproximadamente de la superficie de lo que en su día fue Birka ha sido excavada y documentada a día de hoy. ¡La de historia que queda aún por descubrir!


[1] Como un pequeño Buda del norte de la India, un cucharón para la comunión o bautizo de origen copto en Egipto (ambos del siglo VI d. C.) y un báculo irlandés. Los tres visitables en el Historiska Museet de Estocolmo.

[2] Una tribu o pueblo sueco.


Bibliografía

  • BOYER, Régis. La vida cotidiana de los vikingos (800-1050). José J. de Olañeta, ed, Palma de Mallorca, 2005.
  • COHAT, Yves. Los vikingos, reyes de los mares. Ed. Aguilar Universal, Madrid, 1989.
  • HALL, Richard. El mundo de los vikingos. Ed. Akal Grandes Temas, Madrid, 2008.
  • SAWYER, Peter. Kings and Vikings: Scandinavia and Europe, A.D. 700-1100. Routledge, Estocolmo, 1985.
  • SAWYER, Peter. The Oxford Ilustrated Histiory of the Vikings. Oxford University Press, Oxford, 1997.
  • Swedish National Heritage Board. Birka and Hovgården. Ed. Votum, Suecia, 2012.

 

 

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